Alimentación
Raquel Bonilla

La merienda infantil es pobre a nivel nutricional y sedentaria

Sólo el 16,5% de los niños de entre tres y seis años merienda todos los días. La mayoría sólo consumen un único alimento, lo que no logra aportar el 10% de la ingesta energética diaria

La merienda es el momento del día que recordamos con mayor emoción cuando echamos la vista atrás y pensamos en la infancia. El hábito se mantiene, pero las cosas han cambiado a peor, ya que el 84% de los niños españoles de entre tres y seis años no merienda todos los días y aquellos que lo hacen, no cubren las recomendaciones nutricionales necesarias. Así lo confirma el estudio «Frecuencia y calidad de la merienda en los niños españoles», realizado por la Universidad de Zaragoza y presentado esta semana, donde se pone de manifiesto que las meriendas infantiles son de baja calidad nutricional. «El 44% de los tentempiés que se realizan sólo contiene un alimento, mientras que el 46,5% contiene dos, siendo prácticamente inexistentes las meriendas que combinan los tres tipos de alimentos recomendados», asegura Luis Moreno, catedrático de Salud Pública de la Universidad de Zaragoza y presidente de la Sociedad Española de Nutrición.

La merienda supone una comida importante y debería representar el 10% de la ingesta energética diaria de un niño. Sin embargo, «tomar un único alimento a media tarde es insuficiente para cumplir este objetivo», afirma Cristina Julián, dietista-nutricionista e investigadora de la Universidad de Zaragoza, quien hace hincapié en que «añadir fruta, yogur y cereales ayuda a alcanzar un aporte energético más adecuado, a la vez que mejora la ingesta de nutrientes fundamentales como el calcio o las vitaminas».

Bocadillo y algo más

Entonces, ¿cómo debe ser la merienda ideal? Según Moreno «debe combinar lácteos, frutas naturales y carbohidratos, por lo que el bocadillo de toda la vida, acompañado de un yogur o una fruta resulta un piscolabis perfecto, sin olvidar el agua, ya que los zumos no deben sustituir ni al agua ni a la fruta». De hecho, según el estudio de la Universidad de Zaragoza, el bocadillo es la merienda más popular entre los niños españoles (49,5% en los más pequeños y 59,7% en los mayores), aunque el 34% de los menores admite consumir bollería al menos una vez por semana.

El cambio es imparable, pues el bocadillo era la merienda principal del 80% de los padres durante su infancia, mientras que sus hijos ahora han reducido esta cifra hasta la mitad. Y lo que resulta más llamativo es que de padres a hijos se ha triplicado el consumo de bollería como principal merienda, pasando de un 2% en el caso de los progenitores a un 6% en el de sus descendientes, según confirma el informe «Hábitos de merienda en España», publicado también esta semana de la mano de El Caserío en colaboración con Aldeas Infantiles SOS. «La mayoría de los padres aseguran estar muy preocupados por la nutrición de sus hijos. El 66% considera que las meriendas que prepara son saludables, pero reconocen que es la comida del día en la que se permiten más licencias y de vez en cuando compensan con algún capricho», explica Aida Izaguirre, responsable de marketing de El Caserío.

La calidad y la frecuencia de la merienda disminuyen con la edad, ya que los niños más pequeños (tres a seis años) meriendan en un 84,4% frente al 78,3% de los niños de siete a 12. Y a eso se suma que, además, los hábitos actuales son muy sedentarios, pues están vinculados al consumo de televisión y de dispositivos electrónicos, mientras que en la generación anterior todavía imperaban el juego y las actividades en la calle. «Es clave establecer buenos patrones alimentarios desde pequeños para que los niños interioricen los hábitos. La merienda debe ser promocionada para evitar rutinas inadecuadas como comer entre horas en edades mayores, así como ayudar a los niños a escoger opciones saludables», concluye Julián.

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