OMS
La Razón

Medidas preventivas del futuro viajero

Las vacunas obligatorias para entrar en determinados países se administran en los Centros de Vacunación Internacional autorizados por la OMS

Hoy en día, y gracias a los avances existentes, hay una gran facilidad para viajar a cualquier parte del mundo de una manera rápida y segura. Por esta razón, muchas son las personas que emplean sus vacaciones en conocer sitios que anteriormente sólo se podían disfrutar a través de imágenes; trayendo esto consigo un aumento de la prevalencia de enfermedades tropicales en países desarrollados. En España, y desde el punto de vista de Salud Pública, es fundamental el conocer tanto las medidas preventivas como los riesgos que se asumen con dichos viajes.

Debe ser prepararlo con tiempo, ya que hay vacunas y fármacos que deben administrarse hasta con varios meses de antelación. Debemos saber si España tiene algún acuerdo de atención médica con el país al que vamos, porque si no es así tendremos que contratar un seguro médico que nos dé la suficiente cobertura. Por otro lado, el Ministerio de Sanidad aconseja que se haga una visita previa al médico de cabecera para valorar nuestro estado general o nos recete la medicación necesaria en el caso de necesitarla.

Las embarazadas que puedan viajar en avión y personas con deficiencias inmunológicas crónicas necesitan recomendaciones específicas. Además, los viajeros que por edad presentan más riesgo son los ancianos y los niños. Los pediatras recomiendan que los menores de dos años que vayan a viajar a zonas tropicales acudan a la Unidad del Niño Viajero del Hospital Carlos III de Madrid para que se realice un asesoramiento específico. En cuanto al vestuario más adecuado, aunque dependerá de la zona, en zonas tropicales lo mejor son las fibras naturales no ajustadas y de colores claros. El calzado debe ser amplio y bien ventilado para evitar las infeccione y siempre debemos mirar su interior antes de ponérnoslo, así como las sábanas y mantas para evitar picaduras por insectos o pequeñas serpientes que pudiera haber en el interior.

Botiquín

Material para desinfección y curas

Repelente de mosquitos y productos para aliviar las molestias de las picaduras

Protectores solares

Termómetro

Antipiréticos: paracetamol, ácido acetilsalicílico, etc.

Las vacunas obligatorias para entrar en determinados países se administran en los Centros de Vacunación Internacional autorizados por la OMS. Estos centros emiten al paciente un Certificado Internacional de Vacunación. Son obligatorias en algunos países: la de la fiebre amarilla, enfermedad meningocócica y poliomielitis. Otras vacunas son de uso selectivo sólo para destinos concretos y valorando, incluso, en base al riesgo individual: cólera, fiebre tifoidea, hepatitis A y B, Rabia, tétanos, difteria, etc.

Es básica en la prevención del paludismo o malaria, ya que no se dispone de vacuna. Es una enfermedad que puede ser mortal y que afecta a casi todos los países tropicales. La toma comienza una semana antes del viaje, durante el viaje y hasta cuatro semanas después, ya que el parásito puede permanecer en el hígado sin producir síntomas. Lo primero en la prevención es intentar evitar la picadura. Medidas eficaces en este sentido son:

Evitar salir al anochecer y al amanecer, que es cuándo más pican y, si se sale, hacerlo con ropas largas de colores claros nunca oscuros que atraen a los mosquitos

Alojarse en edificios bien construidos con mosquiteras en las ventanas y cerrar las puertas y ventanas durante la noche.

Impregnar las zonas expuestas del cuerpo con repelentes y pulverizar insecticidas por el alojamiento

¿Qué haremos durante el viaje?

Es importante tener cuidado con los alimentos, con el agua tanto de bebida como de baño, con los animales, alteraciones digestivas y enfermedades de transmisión sexual o sanguínea.

Los alimentos pueden estar contaminados aunque tengan buen aspecto. No se deben tomar verduras crudas ni fruta sin pelar, a no ser que se hayan lavado con agua y unas gotas de lejía para consumo humano durante al menos media hora. Las carnes y pescados estarán cocinados recientemente y hay que ser cuidadosos con la leche, los dulces y los helados. No comeremos alimentos que contengan huevo crudo o poco cocinado ni comida elaborada en puestos callejeros.

El agua trasmite enfermedades infecciosas así que sólo la beberemos embotellada y abierta delante de nosotros. Con el hielo tendremos especial cuidado pues puede prepararse con agua contaminada. Si tenemos que tratar el agua podemos hacerlo de forma sencilla, hirviéndola durante diez minutos o poniéndole dos gotas de lejía de consumo humano por litro y esperando al menos 30 minutos.

El agua de baño en los ríos puede estar infectada con parásitos que producen enfermedades tanto en las vías intestinales como en los ojos y oídos. Sólo son seguras las piscinas con agua tratada. El agua del mar no suele implicar infecciones pero sí picaduras o mordeduras de peces o medusas, o dermatitis producidas por las secreciones tóxicas de anémonas, crustáceos, etc.

Enfermedades que se transmiten vía sanguínea o sexual que se evitan empleando preservativos.

Hay enfermedades que se manifiestan días o meses después de volver del viaje. En el caso de sufrir fiebre después de haber visitado una zona con riesgo de contraer paludismo, aunque se hayan tomado medicamentos preventivos, hay que acudir al médico. Lo mismo se aconseja en caso de presentar manchas en la piel, diarrea, etc., con una duración mayor a quince días. Por último, cuando viajamos a zonas tropicales y permanecemos allí durante largas temporadas es necesario realizar a la vuelta una revisión médica para comprobar que el viajero no presenta ningún problema de salud.

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