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La Razón

«Conectamos a los que tienen las ideas con quienes las financian»

Alfonso Beltrán / Director general de Fipse

Con el triple objetivo de analizar el estado de la innovación en salud en España, sus desafíos y oportunidades, mostrar ejemplos reales de proyectos innovadores y facilitar la relación entre los diferentes actores de ese ecosistema (investigadores, instituciones, industria, inversores), tuvo lugar el II Encuentro Innovadores, organizado por la Fundación Pons en colaboración con la Fundación para la Innovación y la Prospectiva en España (Fipse) .

–¿Qué es lo que hace Fipse? ¿En que consiste su labor?

–Somos una fundación que trabaja por la innovación en salud en España. Su función es lo que demandan las personas que trabajan en este sector que buscan en su trabajo soluciones a problemas que tienen. Y esa búsqueda se hace a través de la investigación, pero llega un momento en el que ya no pueden trabajar solos. Necesitan ver qué financiación puede tener una idea o qué socios pueden encontrar a la hora de sacarle provecho a ese proyecto, y esta Fundación pone en conexión a los que tienen las ideas con los que se las pueden financiar.

–¿Y cómo los eligen?

–Ahí está la clave. El sector financiero busca buenos proyectos en cualquier ámbito. Lo difícil es encontrar el que vaya a dar un rédito o un cambio de paradigma. La ventaja que tenemos es que conocemos muy bien quién es quién en el sector de la investigación en España y dónde están los buenos investigadores. Y por eso tenemos una capacidad diferente a otros o a una entidad financiera que tiene el dinero pero no sabe el caladero dónde pescar. En este proceloso camino, en el llamado «valle de la muerte», es donde acompañamos a los investigadores que son los dueños de la idea e intentamos que lo sean también de los beneficios, porque nosotros somos una entidad sin ánimo de lucro.

–Los ocho proyectos presentados son un buen ejemplo de lo que comenta.

–En esta jornada lo que hemos buscado eran proyectos que tuvieran que ver con tecnología sanitaria, es decir, no tanto con moléculas o de investigación farmacológica sino proyectos que tienen que ver más con aparatos. Y sobre todo no hemos buscado los más exitosos, sino aquellos que tuvieran una sencillez tecnológica suficiente unida a un impacto importante. Como un arnés para movilizar pacientes, que viene también de una necesidad que han detectado profesionales de la enfermería a la hora de movilizar a los enfermos para que estén mejor como para los profesionales a la hora de hacerlo. O temas relacionados con prácticas muy frecuentes.

–¿Cuáles están más avanzados?

–Ya hay algunos que tienen financiación privada, como por ejemplo el reloj para la fibrilación auricular, que es como los holter que se ponen a los pacientes a los que hay que hacer un seguimiento. Es muy específico en la fibrilación auricular aunque no mide todos los parámetros que un holter. Está bastante avanzado en el tema comercialización, pero ninguno tiene asegurado el éxito comercial porque ni siquiera están en fase precomercial.

–Tienen también un programa de mentorización con el prestigioso MIT de Boston.

–Tenemos una alianza con ellos y un programa común con el que llevamos a muchos de estos inventores que encontramos y allí les dan la visión que tan bien hacen de estudiarles el plan de negocio, qué aliados tienen que buscarse, ver por dónde tienen que profundizar o de qué tienen que olvidarse... les dan la mentorización que necesitan porque son gente que lleva muchos años viendo pasar proyectos y sabiendo donde está la clave. De hecho ,allí va mucha gente y hemos ganado algunos premios en un programa concreto que tienen, una especie de competición entre ellos. El proyecto Duralock es uno de los que ganó el año pasado un premio entre grandes proyectos de otros países.

Casos de éxito

El evento reunió ocho casos de éxito seleccionados entre los cerca de 80 proyectos que se han beneficiado hasta la fecha de las ayudas de Fipse, que cubren tres fase claves en la traslación al mercado de la innovación sanitaria: el estudio de viabilidad de los proyectos seleccionados, la realización de las pruebas de concepto que aseguren su viabilidad y la transferencia tecnológica que facilita su llegada al mercado. Tal es el caso de un arnés ergonómico para la movilización de pacientes desarrollado por profesionales sanitarios del IRYCIS (Hospital Ramón y Cajal), que permite el manejo seguro, sencillo y rápido de pacientes con movilidad reducida; también el de un aplicador de catéter venoso periférico, ideado por el Instituto de Investigación del Hospital 12 de Octubre, y que evita complicaciones, que son muy molestas para el paciente y que potencialmente se asocian a alta morbilidad e incluso mortalidad; o Duralock, un sistema de sellado de perforaciones durales de acción inmediata que evitará la aparición de la cefalea post-punción dural creado por la Fundación Fisabio y el Instituto de Biomecánica de Valencia.

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