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Pilar Pérez

La inversión en I+D farmacéutica creció un 8% en 2016

Los laboratorios han experimentado el mayor crecimiento desde 2008 en materia de innovación. Esto supone unos 1.085 millones de euros y recuperar así cifras anteriores a la crisis

Las cifras de 2017 consolidan a la industria farmacéutica española como líder como el sector de I+D en nuestro país, ya que representa el 21% del total. El crecimiento experimentado en 2016, de hasta un 8% lo que supone unos los 1.085 millones de euros, es el reflejo de su actividad, como concluye la Encuesta sobre Actividades de I+D, que elabora cada año Farmaindustria. Los datos suponen retrotraerse a resultados de 2008, a los años anteriores a la crisis. «Estos resultados son altamente positivos e invitan al optimismo», subraya Humberto Arnés, director general de Farmaindustria.

En dicho documento, se observa que este aumento de las inversiones, además, se desarrolla dentro del marco de contención del gasto público en medicamentos derivado del Convenio de Colaboración suscrito por Farmaindustria con el Gobierno con el objetivo común de garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS). «Merece la pena destacar que más de la mitad de los mil millones de euros se han realizado en proyectos conjuntos colaborativos con centros de I+D públicos, hospitales, universidades, de toda la geografía española. Lo que evidencia que este sector tiene una gran capacidad de dinamizar la investigación pública biomédica en nuestro país», apunta Arnés.

Así, esto se traduce en un aumento significativo de los fondos que las compañías han dedicado a proyectos de investigación desarrollados en colaboración con hospitales públicos y privados y centros de investigación, que se conoce como extramuros, capítulo que creció un 18% durante el ejercicio pasado hasta alcanzar los 492 millones de euros (el 45% del total), mientras que la inversión intramuros se mantuvo estable (apenas creció un 0,7%). Arnés explica que «gran parte de estos proyectos fueron ensayos clínicos. Un ámbito muy relevante, que acapara un especial interés por todas las instituciones sanitarias europeas y donde hay una gran competencia internacional para captar este tipo de proyectos, no sólo por el flujo económico y clínico que hay en los mismos, sino porque también permite a los pacientes acceder de forma temprana a unas terapias innovadoras».

Las facilidades para agilizar los procedimientos de puesta en marcha de los ensayos (aún mayores tras la entrada en vigor en 2016 del Real Decreto de Ensayos Clínicos); las infraestructuras, implicación y alta cualificación de los profesionales sanitarios, y el compromiso de la industria contribuyen a que hoy España sea uno de los estados europeos con menores plazos para iniciar la investigación y desarrollo de nuevos medicamentos (desde que se presenta la documentación hasta que se recluta al primer paciente). La oncología es un buen ejemplo de estas condiciones favorables, ya que el 37% de los ensayos clínicos realizados en España, englobando tanto los promovidos a iniciativa de la industria farmacéutica como los impulsados por entidades públicas, se desarrollan en el ámbito de la oncología, frente al 24% de la media europea, según datos del Registro Europeo de Ensayos Clínicos (EudraPharm) correspondientes al año de 2015.

De forma conjunta, la inversión en investigación clínica llevada a cabo por las compañías establecidas en España ha aumentado a un ritmo medio del 6,3% en los últimos 10 años, pasando de 314 millones de euros en 2006 a 577 millones en 2016. Este esfuerzo del sector constituye una de las claves que explican que España se haya posicionado como uno de los países idóneos en Europa para albergar ensayos clínicos, ámbito que concentra hoy la atención de la industria y hospitales y en el que hay una fuerte competencia internacional en la captación de proyectos.

En cuanto a la biotecnología, sigue ganando terreno en el total de la inversión en I+D del sector farmacéutico, y alcanzó el año pasado los 265 millones de euros, un 24,4% del total, frente a los 252 millones invertidos en el año anterior. No sólo se han generado más empleos, sino que éstos corresponden a puestos de mayor cualificación, hasta el punto de que el 86,3% de los profesionales dedicados a I+D son titulados superiores (licenciados y doctores), frente al 73,6% de hace diez años. «Los primeros datos que tenemos para el 2017 también son positivos. Esperemos que esta senda de crecimiento por encima del PIB y por encima de nuestro mercado se consolide el año próximo», concluye el director general de Farmaindustria.

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