Médicos
La Razón

Pioneros en tratar trastornos neurofuncionales

El Hospital Ruber Internacional es el primero en abordar en una unidad multidisciplinar de forma coordinada el diagnóstico y el tratamiento de los trastornos del movimiento funcionales, hasta hoy sólo contemplados desde la psiquiatría

Los trastornos neurológicos son debidos a enfermedades del sistema nervioso central y periférico entre las que se encuentran epilepsia, enfermedad de Alzheimer, enfermedades cerebrovasculares, migraña, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, las infecciones neurológicas, tumores cerebrales y lesiones traumáticas del sistema nervioso entre otras. Según la Organización Mundial de la Salud, (OMS), cientos de millones de personas en todo el mundo sufren trastornos neurológicos. Uno de los motivos de consulta más comunes en los servicios de neurología (la segunda causa tras los dolores de cabeza según estudios epidemiológicos recientes) son los llamados trastornos funcionales (conversivos) neurológicos, que a pesar de ser frecuentes, no son tan conocidos como otras enfermedades.

El espectro de los trastornos neurológicos funcionales es muy amplio y los pacientes pueden presentar problemas muy diversos que pueden incluir alteraciones de la sensibilidad, de la memoria, problemas visuales o episodios de alteración del nivel de conciencia. Dentro de este espectro se encuentran los trastornos del movimiento funcionales que representan hasta el 18% de los pacientes valorados en unidades especializadas en trastornos del movimiento según algunos estudios. Los pacientes con trastornos del movimiento funcionales pueden presentar temblor, posturas anormales o problemas para caminar que pueden llegar a causar una discapacidad importante. «La diferencia entre estos pacientes y los pacientes que padecen otros trastornos neurológicos, como por ejemplo la enfermedad de Parkinson, es que los trastornos del movimiento funcional no están causados por lesiones estructurales, inflamatorias, inmunológicas o metabólicas del sistema nervioso», explica Mónica Kurtis, neuróloga y directora del Programa de Trastornos del Movimiento del Hospital Ruber Internacional.

En otras palabras, «la estructura del sistema nervioso, cerebro, médula espinal, nervios periféricos, es normal, no está dañada, sin embargo el sistema nervioso no es capaz de funcionar correctamente, de mandar el mensaje adecuado para controlar los movimientos del cuerpo», asegura Isabel Pareés, neuróloga especializada en trastornos del movimiento en el Institute of Neurology Queen Square de Londres, reconocida a nivel internacional por su actividad clínica e investigadora en los trastornos del movimiento funcionales e incorporada recientemente al equipo de Mónica Kurtis en el Hospital Ruber Internacional.

Abordaje especial

La ausencia de alteraciones en las pruebas solicitadas y la dificultad para encontrar un diagnóstico más firme genera una angustia comprensible en estos pacientes y sus familias, que a menudo se ven envueltos en una espiral de pruebas y segundas opiniones, con la consecuente sensación de incertidumbre respecto al diagnóstico y persistencia de los mismos síntomas por los que consultaron.

Históricamente estos trastornos se han abordado desde una perspectiva únicamente psiquiátrica, considerándose como el resultado de convertir dificultades emocionales previas o recientes en síntomas físicos. «A lo largo de los años, estos trastornos han recibido múltiples nombres: trastornos del movimiento conversivos, trastornos del movimiento psicógenos, no orgánicos, disociativos, médicamente no explicados, etc., lo cual refleja en cierto modo la falta de comprensión de los mecanismos subyacentes a estos trastornos por parte de la comunidad médica; hoy se entiende que estos pacientes padecen síntomas reales, que no son “imaginados” como se ha llegado a decir en el pasado y por tanto el papel del neurólogo es creerles y ayudarles», manifiesta Kurtis.

«En la última década se ha producido un aumento del interés por parte de la comunidad neurocientífica en comprender mejor estos trastornos y ha habido un cambio de actitud en cuanto a cómo los científicos piensan sobre ellos, reconociendo aspectos biológicos y sociales que, al igual que los psicológicos, pueden jugar un papel importante. Numerosos estudios de investigación con técnicas neurofisiológicas y de resonancia magnética funcional están ayudando a comprender mejor las alteraciones en el funcionamiento cerebral de estos pacientes», afirma el jefe del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional, Oriol Franch.

«Hace años, –continua Franch–, apenas se oía hablar de los trastornos funcionales en congresos científicos; actualmente, copan sesiones plenarias y existe un congreso anual internacional dedicado exclusivamente a ellos, donde se actualizan y se debaten los conocimientos actuales. Además, en los últimos años también se han creado en otros países como Reino Unido o Estados Unidos asociaciones de pacientes sin ánimo de lucro para mejorar la visibilidad de estos problemas».Conforme se avanza en el conocimiento se pone de manifiesto el hecho de que los pacientes con trastornos del movimiento funcionales son muy heterogéneos. «Mientras las dificultades emocionales pueden estar presentes y ser importantes en algunos pacientes, esto no es algo universal, lo que da cabida a una visión más integral de estos síntomas donde factores biológicos y sociales también son importantes. Por ese motivo es recomendable realizar un abordaje multidisciplinar, individualizando el tratamiento para cada pacient», manifiesta Pareés.

Por todo ello, el equipo del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional ha creado recientemente la primera Unidad de Trastornos del Movimiento Funcional, pionera en España, dedicada exclusivamente al diagnóstico y tratamiento multidisciplinar e integral de los pacientes con trastornos del movimiento funcionales. Esta unidad, cuenta con la experiencia del reconocido equipo del Programa de Trastornos del Movimiento del centro hospitalario así como fisioterapeutas, psicólogos clínicos y psiquiatras con especial formación en este tipo de trastornos.

En este departamento «se realiza una valoración completa del paciente y se explica detalladamente el diagnóstico de los síntomas, ya que la comunicación y comprensión del diagnóstico es un paso inicial determinante para el tratamiento», expone Pareés. Asimismo, «se diseña un plan de tratamiento a medida de cada paciente dependiendo de sus características y que puede incluir medicación, rehabilitación física específica como forma de reentrenamiento de los patrones de movimientos y/o terapia psicológica. Este manejo multidisciplinar e individualizado está en línea con el realizado en otras unidades especializadas en Reino Unido o EEUU y con las recomendaciones terapéuticas publicadas en los últimos años, cuyo objetivo final es optimizar el manejo terapéutico y mejorar la calidad de vida de los pacientes con trastornos del movimiento funcional», concluye Pareés.

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