Festival de San Sebastián
La Razón

La buena de Glenn Close

La actriz cautivó de nuevo el festival y cerró la Sección Oficial con «La buena esposa», donde interpreta a otra mujer de psicología compleja.

En 2011, Glenn Close se ganó a todo San Sebastián comenzando el discurso de recepción del Premio Donostia con unas palabras en euskera. Su pasión por este festival es notoria y este año ha vuelto a demostrarlo. Ayer, la actriz norteamericana de 70 años copó el protagonismo de la jornada de clausura. Ella y «La buena esposa», el filme del sueco Björn Runge que ha cerrado la Sección Oficial fuera de competición. «Es un acto de valentía que una mujer deje que su propia luz brille», aseguró la intérprete al hilo de esta cinta en la que da vida a una mujer inteligente que ha puesto durante años su talento al servicio de su marido. La concesión del Premio Nobel de Literatura al esposo hará que se desaten los rencores acumulados en esta pareja en la que «ella forma parte tanto de la mentira como su marido». Según Close hay muchas Joan Castleman (su personaje) en la vida real: «Muchas mujeres pasan parte de su vida apagando o tapando la luz que tienen dentro u ofreciendo su luz a otra persona, su marido o su pareja». «La buena esposa» resulta por muchos motivos una cinta olvidable, pero Close vuelve a demostrar su talento a la hora de interpretar mujeres de psicología complicada, cargadas de matices, como aquellas a las que dio vida en los años 80, su década dorada: «Atracción fatal», «Las amistades peligrosas»... Seis veces ha estado nominada al Oscar, pero nunca ha logrado ganarlo: «Si me lo dan, espero no tener que recogerlo en silla de ruedas», bromeó ayer en una entrevista con Efe. En cualquier caso, la veterana Close, que comenzó su carrera en el teatro, de donde nunca se ha alejado por grandes periodos, sigue siendo uno de los referentes femeninos de la profesión y una mujer que considera que el machismo a menudo es cosa no solo de hombres.

Close compartió el protagonismo de la jornada de clausura del Festival de San Sebastián con Javier Bardem y Penélope Cruz, los protagonista de «Loving Pablo», de Fernando León de Aranoa, película que cerró la sección Perlas en las que se ofrece lo más granado de los festivales precedentes de la temporada. Bardem y Cruz visitaron la ciudad para acudir al pase de público del enorme Velódromo de Anoeta, de 3.000 localidades de aforo, donde se dieron un baño de multitudes. Ambos, junto a Ricardo Darín, protagonizarán el nuevo y esperado drama del iraní Asghar Farhadi que se ha estado rodando estos mismos días en Madrid. La escapada a San Sebastián supone un pequeño respiro en un rodaje que está siendo muy intenso.

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