Piratería en la red
La Razón

La generación «antipirata»

Cerca de 15 entidades se alían de forma altruista en una campaña del Ministerio de Cultura para promover la educación frente a las descargas ilegales

Dice Íñigo Méndez de Vigo que «la ‘‘piratería’’ ha gozado de un cierto beneplácito de la opinión pública». Creadores como la escritora Julia Navarro lo han vivido de cerca: «Una sobrina me dijo que había leído una novela mía que ni siquiera había salido aún publicada tras descargársela de eMule. Ella no era consciente de que aquél era un acto delictivo». De hecho, numerosos jóvenes crecidos con el auge de internet y las descargas ilegales han vivido con normalidad ese «todo gratis» que, más que la libertad de acceder a una ingente cantidad de contenido artístico, esconde un desmantelamiento en el futuro de las industrias culturales.

Para sensibilizar especialmente a los jóvenes y sumarlos a la máxima del ministro de Cultura («El talento tiene un precio, y hay que pagarlo»), hasta 15 entidades –entre ellas, Atresmedia, Renfe y LaLiga– se han articulado en torno a la campaña «No piratees tu futuro» promovida por el Ministerio y que, a través de anuncios en los medios de comunicación, tráilers en salas de cine, carteles en estaciones de tren y actividades escolares, buscará crear «la primera generación ‘‘antipiratería’’ de Europa».

Un gesto fatídico

Diez años tardó el actor Daniel Guzmán en levantar su primer proyecto de dirección. Todo ese trabajo, asegura, un esfuerzo ingente que implica a muchas personas, peligra por las descargas ilegales: «Cuando se hace una película o se graba un disco, hay mucha gente detrás que no ve el público, un trabajo colectivo de mucho tiempo en el que los creadores nos la jugamos. Un gesto tan sencillo como un ‘‘clic’’ en el ordenador puede tener consecuencias nefastas para miles de profesionales», asegura Guzmán. El director de «A cambio de nada» es uno de los padrinos de esta campaña, que cuenta como rostros promocionales de su causa a personajes como Fernando Torres, Maribel Verdú, la cantante Lara Pinilla, India Martínez y Care Santos, entre otros.

El objetivo es decir alto y claro que «‘‘piratear’’ es robar», sin medias tintas, y que, recuerda Guzmán, si contibuyes a ello «estás ‘‘pirateando’’ el futuro de los jóvenes. Es más, ellos mismos se ‘‘piratean’’ su futuro». «Es un delito que hay que llamar por su nombre», mantiene Fernando Torres, representante de La Liga Española de Futbol en esta cruzada que no es una cuestión baladí: el año pasado un 25% de las webs más visitadas en España fueron de contenido ilegal o relacionadas con la «piratería». Frente a ello, empresas especializadas amparadas por la normativa trabajan en el «limpiado» de estas páginas. En 2016 lograron retirar 500.000 contenidos ilegales.

«No os aprovechéis de la ilusión de los creadores; compartidla», espeta la veinteañera Lara Pinilla. Ella es el rostro más joven de esta campaña de divulgación que, según el Ministerio, no tiene coste alguno para el erario público gracias a las participación de las empresas colaboradoras. La campaña en televisión, radio, plataformas audiovisuales y páginas webs durará tres meses. Se enmarca en el Plan Cultura 2020 para combatir la vulneración de los derechos de propiedad intelectual. Dicha política tiene dos vertientes, según Cultura: la persecución legal y la prevención. El gobierno, en palabras del ministro, cumple así con la divulgación de la defensa de los derechos de propiedad privada; un problema que, según ha recordado Méndez de Vigo, también están abordando desde el punto de vista jurídico con la última reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, la Ley de Enjuiciamiento Civil y del Código Penal.

El problema de la «piratería» sigue siendo de alcance y afecta de lleno a un sector que aglutina numerosos puestos de trabajo y genera riqueza en España. Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), en 2016 cerca de 545.000 personas trabajaron en el sector cultural, lo que representa un 3% del empleo total en nuestro país. «Sin un consumo legal –advierte el ministro–, que respete los derechos de autor, estos empleos desaparecerían».

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