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La Razón

Algunos hombres buenos

Nickolas Butler vuelve a firmar una gran obra con este viaje sobre la amistad

Con su aclamada primera novela, «Canciones de amor a quemarropa», Nickolas Butler dejó una huella inolvidable en la memoria sentimental de los lectores gracias a su sensibilidad para tratar esos temas que constituyen «lo que de verdad importa» en la vida: el amor, la amistad, la lealtad. Su segundo libro, estructuralmente más complejo y ambicioso, también lleva un título que señala al centro de la diana, «El corazón de los hombres». Transcurre la narración a través de tres generaciones y su principal escenario es un campamento de boy scouts que se convierte en el emblema de unos ideales difíciles de mantener pero que encuentran un cauce, a veces limpio y a veces tormentoso, por el que discurrir según sea el corazón de cada uno. Un escenario que le sirve para salpimentar la historia con ironía. El inolvidable protagonista es Nelson, un chico tímido y sensible, con una banda llena de insignias al mérito pero sin ningún amigo, que vive aislado en el campamento donde le convierten en el despreciado «corneta». Solo Jonathan, un chico mayor que él, le presta atención y ambos forjan una amistad que se mantendrá en el tiempo. Años que Butler describe con cambios de tiempo y escenario mostrando la América de los sesenta, los noventa y de hoy. A Nelson le atravesará Vietnam, a Jonathan el hastío de una vida acomodada, a las madres y mujeres que les acompañan la vida las tratará con dureza y tendrán que pagar un alto precio para salir adelante. Todos cargarán con secretos y mentiras, con debilidades que les llevan a equivocarse y hacen sufrir a quienes les rodean.

aguas turbulentas

Las relaciones entre padres e hijos tienen un peso especial. Se abren en canal con una sinceridad devastadora, el miedo a defraudar a los padres y la necesidad de su aprobación se enfrenta en un caso a la total indiferencia del progenitor y, en otro, a una patética manera de enseñar a un hijo lo que es la vida. El corazón de los hombres se acaba mostrando como un lugar de aguas turbulentas donde caben todos los sentimientos y la diferencia parece consistir en el espacio que se conceda a cada uno. Ahí es donde juegan su baza los ideales de campamento, abandonados por la mayoría a lo largo de la vida y mantenidos con una honestidad impecable, lo que tampoco equivale a algo parecido a la felicidad, pero sí a cierto bienestar frente a la vida.

El talento de Butler para describir el paisaje sentimental de una época vuelve a ser magistral. El dolor y la alegría, el anhelo y la decepción, la belleza y la frustración se muestran con crudeza y lirismo, con palabras que sobrecogen al lector. Y en la mente, ya para siempre, un personaje inolvidable, Nelson, el chico que se hace hombre y anciano manteniendo los ideales de los hombres buenos: la bondad, la decencia, la lealtad y el amor. Aunque el código moral de los boy scouts esté formado por palabras que se deshacen y se desdibujan por el efecto de una lluvia ácida.

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