Pintura
La Razón

Murillo no se vende

Poco antes de que comenzara la subasta en la sala Alcalá de Madrid, Daniel Díaz, experto en Pintura Antigua de la casa, expresaba su deseo de que el lienzo se vendiera, y bien. La obra, que salía en el lote 351, es «Virgen del Rosario con el Niño Jesús», un cuadro reatribuido a Murillo y que ha tenido una agitada trayectoria. Desvelaba que había habido interés por parte de particulares por la pieza, «aunque nunca llegas a saber hasta el momento en que se celebra la venta si acabarán por pujar o no, pero han preguntado bastante». Sin embargo, las esperanzas se desvanecían a última hora de la tarde de ayer, cuando el cuadro se quedaba sin rematar, según nos aseguraban desde la sala.

Preguntado por el precio, Díaz comentaba que se trataba de una buena ocasión para hacerse con él y que no es una obra que haya salido a la baja, pues su precio de salida estaba fijado en 750.000 euros: «Hace tiempo que no se vende un Murillo de un millón de euros. El gusto ha cambiado y eso es importante saberlo. Hoy es complicado vender la pintura antigua», decía.

La «Madonna Eden»

La obra, firmada por el propio artista, está fechada entre 1645 y 1650 y fue realizada para la sacristía del convento del Carmen Calzado en Sevilla, donde estuvo hasta su venta durante la Guerra de la Independencia. Conocido como la «Madonna Eden» por los años que estuvo en Inglaterra en posesión de la familia del mismo apellido, fue vendido casi un siglo después en Sotheby’s en 1933. Posteriormente terminó en una venta privada en manos del pianista José Iturbi. La última transacción, precisamente a cargo de los herederos del músico, se hizo no como de la mano del pintor sevillano, sino de su taller. Cuando mucho tiempo después llegó a la sala Alcalá de Madrid la obra se estudió, fue analizada por expertos, se limpió debidamente y se reatribuyó a Bartolomé Esteban Murillo. «Nosotros hemos seguido todos lo pasos para confirmar que estábamos ante un lienzo de esta envergadura. No se puede sacar una pieza tan importante alegremente sin tener todas las garantías, que es lo que hemos hecho, consultar y seguir todos los cauces para certificar la autenticidad de esta Virgen», comenta Daniel Díaz. Se trata de un cuadro de juventud que, según varios expertos con los que ha hablado este diario, «ha sufrido un debate torticero sobre su autenticidad. Lleva su firma, y eso es clave. Además, no conviene olvidar que el mercado es bastante miedoso cuando una obra llega a una sala con un polémica aparejada», aseguran. La obra, que podía haber colgado de un museo, tenía permiso de exportación para poder salir de España.

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