Teatro
La Razón

Lepage en modo entretenimiento

El director toma de nuevo los mandos del Cirque du Soleil para presentar en Madrid «Totem».

Encumbrado por la prensa anglosajona a los altares que ya ocupó la compañía canadiense en su época más dorada, inicia en Madrid su gira española el nuevo y aplaudido espectáculo de Cirque du Soleil titulado «Totem». Y lo hace con un reclamo infalible para el público más exigente: el aclamado Robert Lepage asume la dirección del montaje, como ya hiciera anteriormente en «KÀ», una creación de esta descomunal factoría de las artes escénicas que sigue representándose ininterrumpidamente en Las Vegas desde 2004.

En torno a la historia de la evolución humana, desde una primaria existencia en forma de anfibio hasta los presentes coqueteos de la ciencia con la idea de volar, se constituye esta propuesta de «circo dramático» que se aparta, según el director de la gira de Cirque du Soleil, de la estructura habitual: «Creo que es el espectáculo más ecléctico de todos –explica Frank Hanselman–; tiene menos historia. Aquí lo que hay es una gran variedad de números que se disponen en torno a un tema, que es la evolución de la vida, pero que no se representan de una forma cronológica ni dependen de un personaje que ejerza como hilo conductor. Eso hace que todo se realice con mayor libertad; el nivel acrobático, por ejemplo, es buenísimo»

Clave vanguardista

Precisamente, una de las características de «Totem» que ha destacado la crítica norteamericana es que es un espectáculo de entretenimiento puro y duro; y así lo confirma Hanselman, por más que el proyecto aparezca firmado por alguien como Lepage, cuyo prestigio se asocia a las vanguardias: «El propio Robert (Lepage) dice que no hay que buscar mucho más detrás de lo que se ve. Ha estudiado diferentes culturas y formas de vida para crear los números, y su único objetivo ha sido entretener y divertir con todos esos elementos que ha manejado. Ha hecho justo lo contrario que hizo en ‘‘KÀ’’, que es más profundo». Para hacer que ese «punch» escénico llegue directo al espectador, y para lograr que reaccione emocionalmente con cada número, era decisivo cuidar al máximo el vestuario, incorporar giros cómicos y sorprender con efectos especiales; pero, sobre todo, jugar con la música. «Es un componente fundamental que está en la esencia de la compañía –asegura el director musical, Álex Romero–. No hay que olvidar que su creador, Guy Laliberté, era también acordeonista; siempre tuvo la música muy presente en sus creaciones. Este viaje de Lepage se realiza pasando por todos los diferentes estilos musicales que ha ido creando el hombre: desde la música africana hasta el flamenco, pasando por la música de los indios nativos o el funky».

46 artistas componen el elenco de un montaje, el 14º que se realiza bajo carpa de los 28 que ya ha producido la compañía, que intenta jugar de manera novedosa con las proyecciones haciendo que cambien en tiempo real al ritmo que marcan los personajes sobre el escenario.

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