Fórmula 1
La Razón

A rueda: Viejas rencillas

A Sebastian Vettel no le cae bien Fernando Alonso. Lo sabíamos desde hace tiempo, pero lo del Gran Premio de Malasia ha subido unos grados la tensión entre ambos. El piloto alemán cargó tras la carrera al entender que Alonso le estorbó a propósito, que no le cedió el sitio amablemente cuando intentaba culminar su espectacular remontada: «A Fernando no le gusta Ferrari, ya lo sabéis». Vettel golpea donde cree que puede hacer más daño. Sabe que la historia de amor entre Fernando y Ferrari se rompió de la peor manera posible y tira sal sobre una herida que para los protagonistas está casi cerrada. Pero la realidad es que Vettel no soporta el cariño que los «tifosi» tienen por el piloto español, como se vio en Monza este año. En Italia le idolatran pese a no haber ganado el Mundial con ellos. Tampoco le hace gracia que en el «paddock» Fernando tenga fama de ser el mejor piloto pese a sus fiascos de los últimos años. Y eso escuece y mucho al alemán y a sus cuatro títulos mundiales.

Fernando, espabila

Y a todo esto, nuevo aviso de Vandoorne. El piloto belga acabó séptimo y Alonso undécimo, fuera de los puntos, algo que Fernando no puede consentir a estas alturas. Aunque en público hable de lo bien que le viene al equipo, le produce rabia que su compañero le supere, siempre ha sido así. De hecho, si Fernando elaborase una clasificación de cosas que le molestan en su profesión, estar por detrás de su compañero de escudería en una carrera sería la segunda. La primera, ser superado por ese mismo compañero en la general del Mundial. Y es lo que Stoffel Vandoorne está haciendo a estas alturas del campeonato. La dichosa renovación está pasando factura a Alonso, sin duda, pero no es excusa. Fernando tiene que centrarse y demostrar que sigue siendo un número uno. Y hay que empezar por serlo en el propio equipo.

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