Ciclismo
Domingo García

Sagan es único

Consigue su tercer mundial por delante del noruego Kristroff. Iguala a Binda, Van Steenbergen, Merckx y Freire, pero ninguno lo había logrado de manera consecutiva

Binda, Van Steenbergen, Merckx y Freire. Son los cuatro ciclistas que hasta ahora habían ganado tres Mundiales. Pero ninguno lo hizo de manera consecutiva, una hazaña que esperaba a Peter Sagan, un ciclista único, especial. El eslovaco no necesita más equipo que sus piernas para manejar la carrera. Estaba solo, como siempre, pero supo domar la potencia de Kristoff en el esprint sin importarle que el noruego corriera en casa, con miles de personas con sus banderas apoyándole por las calles de Bergen.

Fue un final ajustado. Por poco menos de media rueda se impuso el eslovaco, que remontó casi sobre la línea de meta con el último golpe de pedal mientras el australiano Matthews, que consiguió el bronce, golpeaba con rabia el manillar por no haber podido entrar en la pelea por el oro. “El esprint fue increíble. Kristoff corría en casa y lo siento por él, pero estoy muy feliz de ganar otra vez”, decía Sagan en la meta. Después de 277 kilómetros y casi seis horas y media sobre la bicicleta, fue el más fuerte en la llegada. “Especial”, dijo cuando le pidieron una palabra para definir su triunfo en el Mundial, el tercero consecutivo. Tan especial como él, que dedicó el triunfo al fallecido Michele Scarponi y a su familia. Después, el eslovaco se lo dedicó a su esposa, embarazada.

Sagan no perdió la fe, pero hubo un momento en que vio complicarse su tercer oro consecutivo. Se marchó el francés Alaphilippe en la última subida y detrás de él, el italiano Moscon. Quedaban diez kilómetros y dos corredores con piernas y clase para aguantar las embestidas del pelotón, que acabó engulléndolos -y Moscon, descalificado por remolcarse con el coche-. “No sé en qué momento me han atrapado”, dijo el francés, que fue uno de los 28 corredores que llegaron en el grupo principal.

La escapada de Alaphilippe parecía la buena. En la que ocupó la parte principal de la carrera logró meterse un español, David de la Cruz. “Tendremos que movernos, porque no tenemos un rematador”, advertía el seleccionador, Javier Mínguez, antes de la carrera. La ausencia de Valverde, lesionado, dejó a España sin más opciones que las de mostrarse en la escapadas. Después de que fuera atrapado el grupo en el que viajaba De la Cruz saltó Lluís Mas. Fue la última vez que se vio una camiseta española por delante. Una caída en la última vuelta acabó con las ilusiones de la mayoría de la selección. Castroviejo, en el puesto 31, fue el mejor español. Muy lejos de las medallas. Aunque nadie puede estar cerca de Sagan. “No cambia nada”, dice de su tercer oro, “pero para mí es algo maravilloso”, asegura.

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