Champions League
José Manuel Martín

Messi ilumina al Barça

Messi, Messi, Messi... Él es la diferencia en este Barça. La línea entre un empate a cero inquietante con la Juventus bien plantada sobre el césped y una goleada fácil y festiva con el rival hecho trizas por el suelo. Así acabó la «Vecchia Signora» en el Camp Nou por obra y gracia de Leo, que encontró el hueco por el que dinamitar el partido. No necesita el argentino mucha ayuda para ser decisivo, así que si encuentra un poquito de colaboración ya se sabe el resto de la historia. Arrancó en la frontal del área, en una de las pocas veces que Pjanic no llegó a presionarlo, y le tiró la pared a Luis Suárez. Toque sutil del uruguayo y la pelota otra vez en la zurda de Messi, con espacio y tiempo suficientes para ponerla junto al palo por debajo de las piernas de un defensa e imposible para Buffon. Nunca había marcado Leo al mítico portero juventino, pero ayer era un buen día para marcar esta casilla que todavía tenía en blanco.

Respiró el Barça con el chispazo de su estrella, el mayor impulso en el complicado arranque del proyecto Valverde. Mientras se asientan los nuevos y las ideas del técnico van calando, Messi hace camino y declara el estado de optimismo. Dembélé debutó como titular con una actuación tímida. Algún detalle y la sensación de que necesita más metros de los que ayer le dejó el rival para ser decisivo. Tampoco le ayudó del todo el largo recorrido de Semedo, con el que se estorbó en los primeros minutos del encuentro.

Los mejores de la Juve, que probó a Ter Stegen con disparos de De Sciglio y Pjanic. Respondió bien el guardameta, otra de las certezas más firmes de los azulgrana. También hizo trabajar Suárez a Buffon, que sacó una buena mano al uruguayo. También otra en el segundo tiempo en un libre directo de Messi, pero la sensación es que al mítico guardameta cada vez le cuesta más llegar a las esquinas. Nadie es inmune al declive del tiempo, ni siquiera alguien tan grande.

Es verdad también que con Messi delante cualquier juicio a un guardameta es injusto. Pegadita a su palo izquierdo le puso la pelota en el 1-0 y allí mismo la envió en el tercero del partido. Antes, había hecho un eslalon sobre la línea del área, hasta que su zurda encontró el objetivo. El segundo tanto fue de Rakitic, pero no se podría explicar sin nombrar a Leo. Entró en el área por la derecha ante una Juventus ya atenazada por el pánico. Un despeje infantil bajo el larguero, lo empujó el croata a la red. Él es otro de los más entonados en este Barça, como Iniesta, que por momentos recuerda a su mejor versión. Ambos son de los socios más cualificados de Messi, gracias a quien la cosa, de momento, funciona.

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