Selección Española
Francisco Martínez

España: Villa como solución

Lopetegui recurre al Guaje, que lleva tres años sin ir con la Selección, para el duelo contra Italia ante la baja de Costa y la falta de delanteros natos

«Nunca hemos cerrado la puerta a nadie», decía Julen Lopetegui para justificar la sorprendente noticia de la Selección, que el sábado 2 de septiembre juega contra Italia el partido más importante en la clasificación para el Mundial de Rusia 2018: David Villa volverá a ponerse la camiseta nacional tres años después. Su último encuentro fue triste, contra Australia en el fatídico Mundial de Brasil, el que marcó el fin de la época más gloriosa del fútbol español. El Guaje anotó un gol y fue sustituido. Se retiró llorando. Todo sonaba a despedida, pero el atacante siempre dijo que nunca había «renunciado a la Selección» y que si le llamaban iría. Justo ese verano se marchó a disputar la MSL, la liga estadounidense, antes de estar unos meses jugando en Australia. El campeonato norteamericano tiene a un puñado de buenos jugadores, pero ya mayores, que disfrutan de sus últimos años de carrera en una competición menos exigente. Pero Villa ha marcado 60 goles en tres años en el New York City. Está en buena forma física, Lopetegui ha seguido su trayectoria y se ha decidido a llamarlo. «Nos dará su calidad, su intuición, su velocidad, su movilidad y sus ganas de servir al equipo», explicó el seleccionador. «Nos va a ayudar», repitió hasta tres veces, porque, claro, Villa fue el nombre del día en la Roja. «Muy emocionado. Gracias a todos los que confían en mí y me dan la oportunidad de ponerme de nuevo esta camiseta», escribió el jugador en las redes sociales. Va a aportar experiencia al equipo, y también gol.

La presencia del asturiano llama la atención de primeras, pero se explica echando un vistazo a las opciones que tiene Lopetegui para el puesto de «9», un quebradero de cabeza ya desde los últimos tiempos de Del Bosque. Precisamente desde que Villa y Torres eran los dueños de esa posición. Después, en la Eurocopa de 2012, Cesc actuó de falso «9» con éxito y a partir de ahí el desfile de aspirantes ha sido largo (Alcácer, Morata, Costa, Aduriz...), pero ninguno se ha hecho con el puesto. Diego Costa había sido un fijo en todas las convocatorias de Lopetegui, pero esta vez era imposible. El hispanobrasileño se peleó con su entrenador en el Chelsea, Antonio Conte, y ahora ni juega ni se entrena con los «blues». Está en Brasil a la espera de lo que pase. «Tiene una situación particular en la que no tenemos nada que ver. No adelantemos acontecimientos ni hagamos de futurólogos, veremos hacia dónde lleva la temporada», analizó Lopetegui respecto al presente y al futuro del atacante de Lagarto. «A partir de ahora, más que preocuparnos nos ocupamos de buscar soluciones, que es nuestra responsabilidad», continuó.

Las opciones del seleccionador no son tantas en esa posición maldita. En LaLiga, de los equipos que están en Europa los «9» son extranjeros. En el Atlético, Torres (33 años) pelea con Gameiro por ese puesto y en el Athletic es fijo Aduriz (36). Por lo demás, en el Madrid está Benzema (Francia); en el Barça, Luis Suárez (Uruguay); en el Sevilla, Muriel (Colombia); en el Villarreal, Bacca (Colombia); y en la Real Sociedad, Willian José (Brasil). De mitad de la tabla hacia abajo sí hay más jugadores españoles como delanteros natos (ver cuadro) y en ligas extranjeras está despuntando Mariano en el Lyon y pelea Morata con Batshuayi en el Chelsea. Sandro también busca hacerse sitio en el Everton.

El duelo con los transalpinos decide mucho. Esta vez sólo el primero de grupo se clasifica directamente para el Mundial. El segundo tendrá que disputar una peligrosa repesca. España e Italia están ahora empatados a 16 puntos, por lo que el triunfo de cualquiera de los dos supone dar un paso importante. En la ida, disputada el 6 de octubre de 2016 en Turín, el choque acabó 1-1. No es una jornada para experimentos, por eso Lopetegui ha recurrido a Villa. Después, el martes 5 de septiembre la Roja disputa el partido, también oficial, aunque más cómodo, contra Liechtenstein.

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