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La Razón

Cortefiel se reinventa para mandar en el mercado textil

Standard&Poor´s le ha asigando un «rating» B con perspectivas positivas

Fue a las puertas del verano del año 2016 cuando el Grupo Cortefiel tocó fondo. Había perdido parte de su público objetivo tradicional y la identidad de sus marcas. Las cadenas Cortefiel y Pedro del Hierro fueron las más afectadas por la baja demanda. La estrategia de rejuvenecimiento que el Grupo puso en marcha en los dos años previos a la quiebra económica apostó por una estética que no se ajustaba al público tradicional y conservador de la compañía. Los pantalones tejanos rotos y los cortes «slim» dejaron fuera de juego a Cortefiel e incrementaron el agujero financiero del Grupo en 24 millones de euros, cuatro veces más que en el 2015.

Al borde de la debacle económica, Jaume Miguel, un veterano del Grupo con más de 10 años de experiencia en diferentes puestos de dirección de la compañía asumió finalmente el liderazgo de la misma. Como consejero delegado, –el cuarto para Cortefiel en la última década– comenzó un plan de reestructuración de la estrategia comercial, dejando atrás el estilo «indie» e intentando captar de nuevo al fiel público de Cortefiel, adultos de en torno a los 45 años de edad.

Sin embargo, las cuentas seguían sin cuadrar y el departamento financiero ordenó a Goldman Sachs pilotar el proceso de venta de la compañía por 1.300 millones de euros. El proceso de venta generó un amplio interés y hasta cuatro firmas de capital riesgo y un socio industrial se interesaron por la compañía, cuyo valor asciende a 1.000 millones de euros. Sin embargo, el buen hacer de Jaume Miguel dio paso a un nuevo escenario fiscal. En septiembre de 2016, los principales accionistas de la compañía, CVC, PAI y Permira, tres fondos de capital de riesgo, reconsideraron su postura frente a la venta: «Las excelentes perspectivas del Grupo Cortefiel y nuestra seguridad en su capacidad de convertirse en un referente dentro del sector han sido elementos clave en la decisión de inversión», afirmó entonces José Antonio Torre de Silva, director de CVC.

La compañía acumulaba por entonces 1.000 millones de euros de deuda en forma de préstamos sindicados. No obstante, ante las buenas expectativas, CVC y PAI compraron las acciones de Permira en julio de 2016. Ambos inversores aumentaron su presencia en el grupo al 50% e inyectaron 400 millones de euros destinados disminuir la deuda bancaria.

En septiembre de 2016, Cortefiel cerró en los mercados internacionales una emisión de bonos de 600 millones de euros a siete años, que también se destinaron a pagar la deuda de 1.000 millones de euros del préstamo sindicado.

Digitalización

«La solidez financiera y operativa actual de la compañía, sitúan a Grupo Cortefiel en una posición óptima para seguir cumpliendo los objetivos planteados en el plan estratégico», asegura un portavoz de la compañía, que añade que, «desde el inicio de este ejercicio, el Grupo Cortefiel experimentó un excelente comportamiento en todas las marcas y canales de distribución. Estamos viendo cómo la compañía responde de forma más que satisfactoria a la estrategia puesta en marcha a finales del año pasado».

A día de hoy, Grupo Cortefiel continúa con su proceso de remodelación, que pasa por una internacionalización del producto, centralización de la estructura de la compañía e innovación digital. «Tras una mejora clara en las magnitudes operativas de la compañía durante los últimos meses, Cortefiel seguirá trabajando para acelerar y seguir con el proceso de mejora continua en presencia global, digitalización, ventas y rentabilidad», afirma el portavoz del Grupo.

De hecho, hasta ahora, los resultados cosechados acompañan a la estrategia puesta en marcha por Jaume Miguel. La empresa ha mostrado una evolución positiva de las variables principales: aumento en ventas comparables y margen bruto, y reducción de gastos, con un impacto directo en la mejora exponencial de su rentabilidad. Entre marzo y junio de 2017, el importe neto de la cifra de negocios alcanzó los 345 millones de euros, un 9,8% más con respecto al mismo periodo del año anterior. El Ebitda (el resultado bruto de explotación) recurrente se incrementó en el mismo período en un 230%, hasta alcanzar los 52,1 millones de euros. Es decir, creció en un 56%, pasando de 96,6 millones de euros en junio de 2016 a alcanzar los 151 millones de euros en junio del 2017.

En referencia a estas cifras, Miguel, asegura: «Todos nuestros canales de distribución y marcas están teniendo un comportamiento excelente y en línea al plan trazado, lo cual unido al resto de medidas confirma que estamos en la dirección correcta. Nuestro objetivo es acelerar y continuar con nuestro proceso de mejora continuada en presencia global, digitalización, ventas y rentabilidad».

Por su parte, la agencia de calificación Standard & Poor‘s ha asignado recientemente al Grupo Cortefiel un «rating» de calificación B con perspectivas positivas, mientras que la agencia Moody‘s le otorgó un rating B2 con una perspectiva de crecimiento estable tras la refinanciación de la deuda por parte de CVC y PAI. «Esperamos que Cortefiel logre un crecimiento en los próximos 18 a 25 meses, impulsado por el incremento de las ventas y la expansión de las tiendas, así como por el respaldo del plan de crecimiento estratégico del nuevo equipo gestor», afirmó Víctor García Capdevila, analista de Moody’s.

La compañía se encuentra presente en 90 países del globo y cuenta con 2.000 puntos de venta en activo y 10.000 empleados. El Grupo continúa con sus aspiraciones expansionistas y cadenas como Springfield o Women’secret, que viven su momento más dulce, han abierto recientemente sede en India, Cuba, Eslovenia y República Dominicana, mientras que Cortefiel y Pedro del Hierro lo han hecho en Rusia. «El exitoso futuro de Cortefiel y sus cadenas pasa, entre otras muchas cosas, por potenciar las sinergias del Grupo de las cuales todas las marcas se verán claramente beneficiadas», concluye el portavoz de la compañía.

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