Casa Real
Andrés Rojo

El Rey pide al Gobierno «asegurar el orden constitucional» en Cataluña

En el más histórico de sus discursos, el Rey transmitió un mensaje de tranquilidad y aliento a todos los españoles e hizo una firme llamada al restablecimiento del orden constitucional en Cataluña.

Felipe VI pronunció a las 21:00 horas de ayer su primer mensaje extraordinario desde que accediera al trono en junio de 2014. Dos días después del remedo de referéndum escenificado por el bloque independentista en Cataluña y cuando el president Puigdemont ya ha anunciado que el siguiente paso es la declaración unilateral de independencia, el Monarca se dirigió a la nación con un histórico discurso para «asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno en Cataluña».

Quienes esperaban un discurso melifluo y equidistante se llevaron una sorpresa: Felipe VI arrancó su parlamento con una sólida y contundente crítica de la actuación de la Generalitat. «Determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución», dijo. Esas autoridades «han venido vulnerando de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente»,y además, tienen una actitud de «deslealtad inadmisible». La toma de posición de Monarca no dejó lugar a dudas llegando incluso a decir que la Generalitat se encuentra «totalmente al margen del derecho y de la democracia» tras haber creado un estado de «extrema gravedad» y haber «socavado la armonía y la convivencia». Una actitud que también fue descrita como un «inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Cataluña».

De manera tácita, el Jefe del Estado abrió el camino para que el Gobierno active todas las medidas a su alcance para restablecer el orden constitucional en Cataluña. Significativamente, el discurso no incluyó la palabra «diálogo», utilizada continuamente por todos los agentes políticos que hacen gala de una equidistancia más o menos disimilada con la escalada totalitaria puesta en marca por la Generalitat. Utilizando un tono grave acorde con su indumentaria –traje y corbata oscuros– los seis minutos del discurso de Felipe VI constituyeron una llamada elocuente y lúcida a la restauración del orden institucional en esta región española. Las autoridades catalanas que se han «situado de totalmente al margen del derecho y de la democracia» obligan a los poderes públicos a «asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña». Éste fue el punto del mensaje extraordinario del Monarca en el que se aludía de manera velada a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que permite al gobierno central suspender la autonomía de las regiones que amenacen el orden democrático.

Felipe VI –que no hizo mención en ningún momento ni a las fuerzas del orden ni a los manifestantes heridos– quiso transmitir «varios mensajes a los españoles, particularmente a los catalanes». El primero fue para recordar que España es un Estado democrático en el que «cualquier persona» puede defender sus ideas «dentro del respeto a la ley». A quienes sienten «inquietud» por la conducta de las autoridades catalanes, Felipe VI les aseguró que «no están solos ni lo estarán» ya que cuentan con todo el apoyo y la solidaridad del resto de españoles y la «garantía absoluta del Estado de Derecho. Además, el Rey quiso transmitir «tranquilidad, confianza y esperanza» a todos los españoles que ven con «desasosiego y tristeza» la situación creada en Cataluña.

Quizá fue en los últimos párrafos de su intervención cuando el discurso que leyó Felipe VI hizo referencia a la intensidad emocional con la que desde toda la nación se han venido viendo los sucesos de Cataluña: «Son momentos difíciles, pero los superaremos. Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante», dijo. La razón para el optimismo esgrimida por el Monarca fue precisamente la solidez y fortaleza de los principios democráticos de la nación. «Serenidad y determinación» son las dos actitudes que deben primar en las instituciones del Estado para la resolución de la crisis desatada por la irresponsabilidad del bloque independentista. «En ese cariño, en esa España mejor que todos deseamos, estará también Cataluña», aseguró el Rey, que habló desde su despacho de trabajo rodeado por una bandera española y por la de la Unión Europea.

El cierre del discurso de Felipe VI tuvo evidentes tintes institucionales y estuvo dedicado a reiterar el compromiso de la Corona con la Constitución, la democracia y la unidad de España. En este sentido el Rey proclamó su «entrega al entendimiento y la concordia entre los españoles, y a mi compromiso como Rey con la unidad y permanencia de España».

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