El desafío independentista
Ángel Nieto

La heroína de la vía Laietana

Mercedes se encaró a los separatistas que pedían la expulsión de la Policía y Guardia Civil con una sola arma: la bandera española.

Es pequeña pero se le ve a distancia. Entre las numerosas esteladas se abre hueco una bandera de España de poco más de diez por cinco centímetros. Los presentes se quedan extrañados. Una mujer de unos sesenta años se pone frente a los Mossos y entona cánticos que nadie secunda. «Gracias Policía, Gracias Policía». Los manifestantes hacen el silencio y la rodean. «Ésta es una loca, una provocadora», dicen los presentes. Ella comienza a mover la bandera cuando un mosso intenta arrancársela de las manos. La agarra, la zarandea. Ante las esteladas no hacen nada, pero la bandera de España es un elemento peligroso. Ella se defiende y los independentistas le piden que la suelten. Él obedece. Una vez más. «Somos España, somos Cataluña, estamos unidos», dice Maria Mercedes Araújo. Pero el silencio dura poco y los cachorros de la CUP comienzan a increparla. «Señora váyase», le gritan, pero ella hace oídos sordos.

Ha venido hasta la Jefatura de Policía de la Vía Laietana para dar las Gracias a las Fuerzas de Seguridad del Estado. «Ellos nos protegen, no hay que echarlos. Debemos permanecer unidos», asegura a LA RAZÓN una vez que ha conseguido zafarse de los empujones propiciados por los radicales. «Soy catalana de toda la vida, tengo raíces andaluzas, pero aquí está mi casa. Vivo al lado de la Jefatura y no podía aguantar más con lo que estaba viendo. Hay que mostrar que no todos somos como estos radicales a los que le han lavado la cabeza, están adoctrinados, aleccionados para provocar la violencia en una ciudad que siempre ha sido pacífica, es una lástima», dice con los ojos llorosos. Afirma que no se considera una heroína ni una valiente, tan sólo una mujer, una catalana que se siente española porque «no está reñido ser las dos cosas».

¿Piensa que las Fuerzas de Seguridad eran necesarias en Cataluña? «Por supuesto, mira lo que han hecho los Mossos d’ Esquadra, nada. Lo que les ha dado la gana. No han obedecido y esto está muy mal. La Policía Nacional ha venido a ayudarnos y no se les puede acorralar ni expulsar, es una vergüenza», afirma a este periódico mientras un par de personas, un joven treintañero y una señora de su quinta le agradecen su acto de «valentía» en la manifestación separatista. Ellos no se atreven a plantar cara a los radicales.

Mercedes explica que esta mañana una amiga le ha llamado para contarle una cosa «horrible».
«Ella es de un pueblo pequeño donde viven algunos policías, porque gracias a Dios siempre hay policía de España en Cataluña. Pues bien, les han pedido que no vayan al gimnasio del pueblo porque no son bienvenidos», asegura estupefacta. Afirma estar bien informada y sabe que «separarnos de España sería la ruina». «Ya han dicho que los 300 millones de ayuda que recibimos para la agricultura nos la quitarían. ¿Saben esto los que llevan aquí un día sin moverse. Estos descerebrados. Mira, estos pobres jóvenes se creen supermanes por gritar a la Policía, pero lo único por lo que lo son es porque no tienen los pies en la tierra. Están volados», sentencia.

A continuación vuelve a colarse entre la multitud y ante los cánticos de los separatistas ella empieza a entonar flamenco, a bailar por bulerías y a ondear su bandera. «Lleváis la enfermedad dentro», responde ante los que le siguen tachando de loca.

Outbrain