El desafío independentista
La Razón

Los Mossos sólo actúan contra policías y guardias

La Policía catalana interviene con pasividad durante toda la jornada con el pretexto de no alterar la convivencia ciudadana y sólo movió ficha para enfrentarse a la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Los Mossos d’Esquadra, que dependen de la Generalitat, tenían una orden clara de la Fiscalía ante el referéndum: precintar todos los colegios electorales, un total de 2.315 en toda Cataluña,a las 6.00 horas. Debían impedir de esta manera la puesta en marcha del proceso refrendario ilegal de ayer. Pero lo cierto es que a las 6.00 horas, y de hecho, hasta las 9.00 cuando abrieron sus puertas, los Mossos no precintaron ninguno de los denominados colegios electorales.

En algunos de los colegios, los Mossos se limitaron a mantenerse a distancia, a veces a más de 50 metros, y únicamente escribieron un atestado. Todo a una distancia prudencial.

Pese a las citadas órdenes, se limitaron a identificar a los centenares de personas que estaban ya, desde el sábado, en estos centros para intentar votar ayer. Y lo hicieron, pero nada más, pese a alguna operación puntual. La pasividad de los Mossos, que ayer llegó a su cénit con inocentes visitas a los colegios y simples levantamientos de acta fue posteriormente por oras fuerzas de seguridad y desató varios enfrenta-mientos con agentes de la Guardia Civil. Sucedió, por ejemplo, en la localidad de Gavà (Barcelona), pero también en otros sitios.

Empujones

Agentes de ambos cuerpos se enfrentaron en diversas ocasiones, incluyendo empujones, durante las intervenciones de la Guardia Civil en los centros concertados para acoger los votos del referéndum ilegal. Los Mossos se acogieron a la apelación de la juez a la «convivencia ciudadana» para justificar su comprotamiento durante la jornada.

También en las redes sociales hubo escenas de tensión entre ambos cuerpos, con una actitud por parte de los Mossos que en ningún momento se observó con los votantes. Algunos de estos episodios sucedieron en poblaciones como Castellgalí y Sant Joan de Vilatorrada, en los que el Instituto Armado trató de abrirse paso entre centenares de concentrados frente a los denominados colegios electorales. El rifirrafe no pasó a mayores, pero sí que hubo empujones y discusiones.

En el caso de Sant Joan de Vilatorrada, los Mossos reciminaron a los agentes de la Guardia Civil su actuación para dispersar a los concentrados frente a un colegio electoral, situación que finalizó con algunos empujones.

La Guardia Civil acabó por filiar e identificar a algunos miembros de los Mossos por no actuar para impedir la celebración del referéndum ilegal, que estaba suspendido por el Tribunal Constitucional.

Al no cumplir el madato del Tribunal, los Mossos podrían incurrir en un delito de desobediencia o de omisión de perseguir el delito, contemplado en el 408 del Códifgo Penal, situación que aún está por ver.

Una situación que demostró una tensión existente desde hace tiempo, entre las administraciones, pero también entre los diferentes cuerpos policiales.

Los Mossos no realizaron prácticamente ninguna actuación para evitar la celebración del referéndum ilegal, pese a que tenían órdenes muy explícitas para ello, desde muchos ámbitos, incluyendo el citado Tribunal Constitucional, la Fiscalía y también el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

El comisario mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, anunció esta semana las medidas anteriormente citadas, es decir el precinto y desalojo de los colegios electorales, que se tendría que haber efectuado ayer a primera hora de la mañana.

El régimen disciplinario de los Mossos, regulado por la Ley de la Policía de la Generalitat recoge como falta muy grave «el abandono del servicio» y «el incumplimiento del deber de fidelidad a la Constitución o al Estatuto en el ejercicio de las funciones». La ley contempla como castigo la separación del servicio y la suspensión de funciones, por más de un año y menos de seis, con pérdida de las correspondientes retribuciones. En unos artículos de una normativa de la Generalitat se estipula que los Mossos pueden incurrir en faltas muy graves, graves y leves.

Entre las sanciones muy graves figura también «la insubordinación individual o colectiva hacia las autoridades o los mandos de quien se depende, con motivo de la desobediencia a las instrucciones legítimas dadas por esto». Trapero, ordenó el viernes en una instrucción interna remitida a los mandos que, en cumplimiento con el TSJC desplegaría un dispositivo para precintar los colegios.

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