El desafío independentista
La Razón

Un hotel de Calella echa a la Guardia Civil tras una noche de acoso independentista

Según informan algunos de los agentes, la alcaldesa de Calella, del PDeCAT, habría llamado al director del hotel esta mañana y le habría dicho que o nos echaba a los agentes o paraliza el expediente de una licencia de reforma total del establecimiento

Agentes de la Policía Nacional han sido increpados en diversas poblaciones de las provincias de Gerona y Barcelona por pequeños grupos de ciudadanos al grito de “fuera las fuerzas de ocupación”.

En Pineda de Mar (Barcelona), unos 40 agentes han abandonado el hotel y se han dirigido a dos autobuses entre los insultos y abucheos de un centenar de vecinos, un grupo de los cuales ha llegado a hacer un cordón de seguridad para facilitar la salida de los policías, sin presencia de los Mossos d’Esquadra.

Este ha sido uno de los episodios ocurridos después de que también varios hoteles de Calella (Barcelona), entre ellos el Palmeras, el Catalonia y el Vila, hayan instado a los 500 agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil a que abandonen sus instalaciones tras la presión del ayuntamiento de la localidad, del PDeCAT.

En el caso de la Policía Nacional son 250 los agentes antidisturbios que tendrán que buscarse otro alojamiento mientras permanezca el dispositivo desplegado en Cataluña.

El abogado Antonio Suárez Valdés ha anunciado que presentará en nombre de los agentes afectados una querella contra la gerencia del Hotel Vila de Calella y contra el Ayuntamiento de este municipio por un presunto delito de coacciones.

La mayoritaria Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) también ha denunciado en un comunicado estos hechos, señalando que "continúa y se recrudece el acoso contra los agentes en Cataluña por parte de los independentistas". Esta organización asegura que son 250 los guardias civiles a los que esta mañana se les ha comunicado que tienen que dejar el establecimiento en el que llevaban varios días pernoctando.

Según el abogado Suárez Valdés, la decisión se ha comunicado tras las "presiones sufridas en la noche de ayer por entornos radicales que se manifestaron en la puerta del hotel". La gerencia les ha dicho que tomaban la decisión, aludiendo a "una presunta amenaza de corte de luz y agua corriente".

En la puerta se ha colgado el cartel de cerrado. Europa Press ha intentado sin éxito hablar con la dirección del establecimiento. Tampoco se pueden hacer reservas desde su web, donde aparece un comentario de un usuario que dice: "No he estado y no puedo opinar sobre la calidad del establecimiento. No iré nunca por el simple hecho de alojar a tanto valiente que ha estado repartiendo leña el 1 de octubre en Cataluña".

Según el letrado, los agentes ya han sido ubicados en otras instalaciones por la Dirección General de la Guardia Civil.

Según informan algunos de los agentes, la alcaldesa de Calella, del PDeCAT, habría llamado al director del hotel esta mañana y le habría dicho que o nos echaba a los agentes o paraliza el expediente de una licencia de reforma total del establecimiento.

También señalan que varios de los trabajadores habrían recibido amenazas de muerte tanto hacia ellos como hacia sus familias. La decisión se ha adoptado tras el dispositivo policial para evitar el referéndum ayer domingo. Los agentes de la Guardia Civil regresaron a su hotel de este pueblo, de 18.000 habitantes, y aseguran que sufrieron un escrache de varias horas.

Según ellos, soportaron gritos, insultos e incluso el lanzamiento de botellas hasta altas horas de la madrugada. Estos agentes se encuentran comisionados en Cataluña y proceden en todos los casos de otras comunidades. AUGC ha mostrado su "creciente preocupación por este clima de hostilidad hacia los guardias civiles, una situación que se ha desbocado en tan sólo unos días, y que dificulta enormemente el trabajo de los agentes en defensa de la legalidad y el orden en Cataluña".

La asociación profesional destaca que este acoso está "ya" provocando situaciones muy difíciles incluso en el seno familiar de trabajadores que hasta hace escasas fechas vivían plenamente integrados en Cataluña. "Es el caso de un agente destinado en la provincia de Lérida, que esta mañana ha conocido que en el colegio de su hijo, de tan solo cinco años, el profesorado estaba relatando a los alumnos un discurso en el que se criticaba la actuación de los guardias civiles y los policías nacionales en la jornada de ayer", denuncian.

El Ayuntamiento ha denunciado a los agentes por su reacción ante la protesta "pacífica" frente al establecimiento de un grupo de personas que "ejercían su derecho democrático" tras una jornada en la que, según su versión, se le impidió ejercer el voto.

Según un vídeo difundido por Radio Calella, los manifestantes les ritaron que se fueran, les insultaron reiteradamente y les llamaron fascistas con continuos reproches por la actuación en la jornada del referéndum.

La alcaldesa de Calella, Montserrat Candini, asegura que un grupo de estos guardias civiles cargaron tras el escrache contra las personas que se agolpaban en la calle. Al lugar acudió una patrulla de los Mossos d'Esquadra, que recibieron el aviso por parte de los agentes del Instituto Armado de que un grupo estaba ante su hotel, en la calle Sant Josep, gritándoles.

Según indicaron desde la policía catalana, acudieron al lugar e hicieron un cordón de seguridad, e intentaron mediar para que la gente se fuera. Los agentes, según ellos, cruzaron el cordón ycomenzaron a cargar contra los manifestantes con porras extensibles. El incidente concluyó a la 1.30 horas dejando, según el Ayuntamiento, 14 contusionados y cuatro heridos que requirieron atención médica.

Esta tarde, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se ha hecho eco de la denuncia de los vecinos que realizaron el escrache y luego supuestamente fueron perseguidos por guardias civiles. "Si esto es cierto", ha comentado, "estamos ante hechos graves que el ministro Zoido deberá explicar".

Por otro lado, agentes de la Policía Nacional y un conductor que les increpaba por los sucesos del 1-O han protagonizado unos momentos de tensión en Girona, según han asegurado diversos testigos y ha confirmado una portavoz de este cuerpo de seguridad.

Los hechos han tenido lugar poco después de las 14:00 horas en la carretera que circula en dirección al Hospital Trueta de Girona, donde los agentes han visto como recibían pitidos de diversos vehículos que se encontraban muy cerca detrás de los furgones policiales.

Al ponerse uno de los turismos en paralelo a las furgonetas policiales y a una reducida distancia, ha sido interceptado y ha comenzado un rifirrafe entre las dos partes, entre algunos agentes y un conductor.

La portavoz de la Policía Nacional considera que los agentes han reaccionado “con proporcionalidad”, ya que podían haber detenido al conductor por su actitud.

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