Brexit
Celia Maza

Miedo al colapso del Gobierno de May tras otro cese en siete días

La dimisión de la ministra Priti Patel evidencia la debilidad de la «premier» en pleno Brexit.

Ni fuerte ni estable. El eslogan que Theresa May repitió hasta la saciedad en la campaña de las elecciones de junio, donde terminó perdiendo la mayoría absoluta, retumba ahora con eco en Downing Street. Y es que el puesto de la primera ministra británica es cada vez más incierto. En tan sólo una semana, la líder «tory» ha tenido que hacer frente a dos polémicas dimisiones de sus ministros. A la renuncia del que fuera responsable de Defensa, Michael Fallon, envuelto en un escándalo de abusos sexuales, se ha sumado la de Priti Patel, quien el miércoles por la noche abandonó su cargo al frente de Cooperación Internacional, tras salir a la luz unas reuniones no oficiales con altos cargos del Gobierno israelí. May eligió ayer a Penny Mordaunt como su sucesora. Diputada por la circunscripción de Portsmouth North desde 2010, era hasta ahora secretaria de Estado de Discapacidad y apoyó el Brexit en el histórico referéndum de 2016. Su nombramiento pone de manifiesto el poder que tiene el ala más euroescéptica de las filas «tories». En este sentido, será crucial ver si el ministro del Tesoro, Philip Hammond, considerado uno de los más eurófilos, consigue apoyos suficientes durante la presentación de los Presupuestos generales para el 22 de noviembre.

En caso de que los euroescépticos fuercen su dimisión –los rumores duran ya semanas– May podría verse en la obligación de llevar a cabo una reestructuración completa del actual Gabinete. Pero si tiene que prescindir de Hammond, hay muchos diputados que también le reclaman hacer lo propio con Boris Johnson, actual ministro de Exteriores y amenaza constante para su liderazgo. En otras circunstancias quizá sus continuos desafíos a la «premier» habrían tenido otro tipo de consecuencias. Pero May no cuenta ahora con autoridad que le otorgue margen de maniobra. Por otra parte, está el problema que plantea ahora Damian Green. El actual viceprimer ministro es la persona de máxima confianza de la líder «tory». Su amistad se remonta a la época universitaria. Sin embargo, el conservador se ha visto envuelto ahora en el escándalo de abusos sexuales que azota a Westminster, el peor de la historia reciente de la casa de la democracia más antigua de Europa. Green está acusado por una joven de haberse comportado de manera inadecuada. Él lo niega, pero May ha tenido que iniciar una investigación al respecto.

La fragilidad de la «premier» preocupa sobremanera en Bruselas donde las negociaciones del Brexit no progresan como debieran, entre otras cosas, ante las cuestiones que plantea la delicada situación política del interlocutor. Bruselas y Londres siguen nadando en direcciones opuestas tal y como se vio ayer en el inicio de la sexta ronda de negociaciones de la que aún no se espera poder avanzar lo suficiente como para entrar de lleno en la siguiente fase, la de la futura relación entre el bloque comunitario y Reino Unido. Según advertía «The Times» ayer en su portada, los líderes de la UE se estarían preparando para una dimisión forzosa de May tan pronto como estas navidades, lo que daría lugar a un cambio de liderazgo «tory» o unas nuevas elecciones anticipadas que podrían acabar con la victoria del Partido Laborista.

Entre todas las opciones, también se baraja la posibilidad de una salida desordenada «sin acuerdo» o incluso una revocación del Brexit, si Reino Unido celebra nuevos comicios. «El liderazgo del Gobierno británico es cada vez más frágil y la debilidad de May hace que las negociaciones [del Brexit] sean muy difíciles. Ahora mismo valoramos todos los escenarios», aseguraba un líder europeo al rotativo.

En definitiva, las posibilidades de que Reino Unido abandone el bloque según el calendario pactado, en marzo de 2019, se ven cada vez más lejanas. «El tiempo apremia», reiteró ayer Michael Barnier, negociador de la parte europea ante el Brexit, quien hoy se reunirá con el ministro británico responsable de dicha cartera, David Davis, al que pedirá más «clarificaciones» sobre la factura del divorcio, un asunto sobre el que el Gobierno de May no termina de concretar ni propuestas ni cifras.

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