El Gobierno de Donald Trump
Julio Valdeón

«La reunión en la Torre Trump fue una traición»

Bannon, el ex estratega jefe del magnate, lanza sus dardos contra la Casa Blanca por el encuentro con los representantes rusos

Extra, extra, Steve Bannon, el que fuera ideólogo directo de Donald Trump, ha calificado la entrevista con los rusos del hijo de Trump, Donald Jr., celebrada durante la campaña de 2016 en las palaciegas alturas de la Torre Trump, como «traidora» y «antipatriótica». Lo adelanta el rotativo británico «The Guardian», que ha tenido acceso a un explosivo libro firmado por el escritor y periodista Michael Wolff. Según el periódico, el volumen de Wolff, titulado «Fuego y furia: dentro de la Casa Blanca de Trump», reune más de doscientas entrevistas exclusivas y no deja títere con cabeza ni muñeco sin agujero. Hay tralla para todos los actores implicados en la tragicomedia de la actual Casa Blanca, empezando por el presidente y de ahí al yernísimo y asesor de Trump, Jared Kushner; la hija, y esposa de Kushner, Ivanka, y así hasta llegar a los generales que tratan de aplacar al rubio mercurial con unas gotas de cordura «made in» West Point.

Ninguno goza del predicamento, la influencia sulfúrica y el carisma del inefable Bannon. Alguien tan controvertido y polémico que resultó imposible mantener su vínculo con Trump más allá del pasado agosto. Antes que él ya había dimitido el general retirado Michael Flynn, consejero de Seguridad Nacional, y habían salido por la escotilla nada menos que Sean Spicer, ex secretario de Prensa, y Reince Priebus, ex jefe de Gabinete, pero Bannon, padrino de la «alt-right», la autodenominada, y nebulosa, derecha alternativa, era y es mucho Bannon.

Entre otras delicias, el otrora periodista habría señalado que «van a quebrar a Don Junior como a un huevo en la televisión nacional». Y más: «Los tres tipos principales de la campaña pensaron que sería una buena idea reunirse con un Gobierno extranjero en la Torre Trump, en la sala de conferencias del piso 25, sin abogados. No tenían ningún abogado (...) Incluso si crees que esto no fue traicionero, o antipatriótico, o sencillamente una mierda, como yo creo, deberían de haber llamado al FBI inmediatamente». «En caso de haberse celebrado la reunión», añade, «tendría que haber sido en un Holiday Inn de Manchester (New Hampshire) con sus abogados y esas personas».

Según «The Guardian», Bannon remata convencido de que «cualquier información podría haberse filtrado a ‘Breitbart’ o similares, o incluso a alguna otra publicación más legítima». Todavía peor: «La posibilidad de que Don Jr no fuera con esos rollos hasta la oficina de su padre, en el piso 26, equivale a cero».

De cumplirse las predicciones de Bannon, el culebrón acabará con Donald Jr. delante del fiscal especial, Robert Mueller, en un giro digno de Steven Spielberg y con el país en pleno delante de unas tertulias que volcarán fuego sobre una presidencia cada día más acuciada por la investigación del FBI sobre la «conexión rusa». «Todo tiene que ver con el lavado de dinero», añade Bannon en el libro. «Su camino [del fiscal Mueller] hacia Trump va de Paul Manafort a Don Jr. y Jared Kushner. (...) Pasa por Deutsche Bank y toda la mierda de Kushner (...) Están sentados en una playa tratando de detener [un huracán] de categoría cinco», concluye.

Trump no tardó en responder a las duras palabras de su ex asesor y acusó a Bannon de «perder la cabeza» tras su cese y filtrar información interesada a los medios para hacer ver que tuvo una influencia de la que, según el mandatario, nunca llegó a gozar. «Steve Bannon no tiene nada que ver conmigo o con mi Presidencia. Cuando fue despedido, no sólo perdió el trabajo, también perdió la cabeza», esgrimió Trump en un duro comunicado en el que se atribuye los méritos de su «histórica victoria» y restó importancia a la labor de su antiguo responsable de campaña.

El presidente descartó cualquier vinculación política con Bannon («No representa a mí base, sólo a sí mismo) y le acusó de «filtrar información falsa» a los medios para hacer ver que «era más importante de lo que era» en realidad. «Es lo único que hace bien», apostilló. Según la versión del presidente, «pocas veces» mantuvo con Bannon encuentros privados y éste «sólo intenta hacer ver que tuvo influencia para engañar a unas pocas personas sin acceso y sin idea» a las que ayuda a escribir «libros fraudulentos».

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