Guerrilla
La Razón

Un arma de doble filo para los colombianos

Análisis
Los ciudadanos pueden ver este premio como una injerencia externa en el proceso de paz

–¿Considera justificado el galardón otorgado al presidente Santos cuando realmente el proceso de paz ha sido rechazado por los colombianos?

–Ha sido una decisión sorprendente, la verdad, y mucha gente no llega a entenderlo. Sin embargo, la sorpresa es algo bastante frecuente en los premios Nobel de la Paz. A nivel personal, antes de que se celebrara el referéndum sobre el proceso de paz, pensé que Colombia era el mejor candidato para este reconocimiento. Sin embargo, tras el «no» al proceso auspiciado por Santos tuve mis dudas.

–Pero, ¿no es contradictorio premiar algo que el pueblo colombiano rechaza?

–El acuerdo de paz fue un logro importante pese a que luego sufriera un revés en las urnas. También puede hacerse una lectura de la decisión del comité de expertos de los Nobel en el sentido de que ellos habrán considerado que los colombianos sí quieren la paz, pero no en los términos que fueron pactados. Aun así creo que al haber premiado finalmente el proceso de paz, habría que haber recordado también a las FARC, ya que para llegar al fin de una guerra se necesita a las partes, de igual modo que es necesario tener en cuenta a la sociedad civil.

–¿Servirá este reconocimiento para conseguir definitivamente la paz con las FARC?

– Podría estimular los esfuerzos de paz o aumentar el riesgo de que se vea como una interferencia externa y ponga a algunos colombianos en contra de la reanudación de las negociaciones. Sin embargo, me gustaría quedarme con la idea de que un final positivo es más probable que las consecuencias negativas que pueda tener el premio.

*Director del Instituto Internacional de Investigación sobre la Paz de Estocolmo

Outbrain