Teatro
La Razón

Carmen Conesa: «Las películas de terror me encantan, las veo agarrada a mi hija»

Será Morticia en el esperado musical «La familia Addams», que se estrena el día 5 en el Teatro Calderón dirigido por Esteve Ferrer.

Es una todoterreno que lo mismo se mete en la piel de un papel dramático que exhibe su vis cómica.También canta y baila. Y está viviendo un año tan pleno de trabajo y proyectos que da vértigo. El 5 de octubre llega al Teatro Calderón con «La familia Addams», un musical viejo conocido de Broadway y que en Madrid aspira a echar raíces de la mano de Esteve Ferrer, director del mismo. Carmen Conesa será una irreconocible Morticia, mujer de una pieza al frente de una disparatada familia. Junto a ella su consorte Gómez, Miércoles, Fétido... y un invitado que no estaba previsto, un joven de Ohio de buena posición que se ha enamorado de la jovencita de la familia gótica, Lucas Beineke. «Es un regalo precioso que me ha llegado ahora», explica la actriz.

–¿Cómo le llega Morticia a las manos?

–La productora decidió montar el musical y contar con Esteve Ferrer para dirigirlo. Y yo estaba en su casting ideal. Me lo propuso y me sentí realmente feliz porque ya hemos trabajado juntos en otras ocasiones.

–Vamos, que no lo dudó.

–Para nada. Si él había decidido confiar en mí yo tenía que asumirlo. Me parece un personaje al que no se le puede decir que no.

–¿Se ha fijado en alguna Morticia anterior para inspirarse o la ha hecho «made in Conesa»?

–He revisado el cómic, pero la he hecho mía. Toda esa familia tan peculiar es un icono y sobrevolándolos a todos está Morticia, esa matriarca, sexy, severa, elegante, tenebrosa, misteriosa y siempre por encima del bien y del mal. En el fondo quien manda es ella y el espíritu de esa casa gótica lo pone ella.

–¿Y ha potenciado en el personaje ese lado más sexy?

–Por supuesto. Y además me lo recuerdan constantemente y también ese humor negro tan suyo, porque no es latino, es más británico.

–¿Y se reconoce cuando se mira en un espejo?

–Para nada. Me quedo parada y me pregunto: «¿quién es esa señora?». Y entonces cuando me fijo, veo que soy yo, con mi nariz torcida y mi color de ojos, pero ya aviso que nadie me va a reconocer así a la primera impresión.

–¿Cuántas horas ha tenido que sufrir de caracterización?

–Desde las nueve de la mañana a las tres de la tarde. Ya sabes, el maquillaje se lleva su tiempo, la peluca larguísima negra y lisa, las uñas postizas. Es puro atrezzo.

–¿Es fan de las películas de terror?

–Me encantan y la estética gótica me entusiasma. Me gusta ese mundo fantástico y lúgubre, me resulta muy bello. Es atrayente y más si se hace con humor, como es este caso.

–«It», la cinta basada en un relato de Stephen King está rompiendo la taquilla mundial. Lleva recaudados más de 500 millones de dólares en todo el mundo. No se la puede perder.

–Estoy preparada para ir a verla con mi hija. Lo pasamos fatal y nos cogemos de las manos para pasar el trago juntas.

–Dígame cuál es el momento más hilarante de esta comedia.

–El de la cena. Y ahí se pone de manifiesto que los Addams no son tan diferentes a cualquier otra familia. Cuando llegan los invitados de Ohio a la mansión flipan. Hay equívocos y muchísimo humor en ese encuentro de dos mundos que no tiene nada que ver pero que se apuntan a una juerga común, al placer de vivir y también al placer de morir.

–¿Han sido duros los ensayos?

–Bueno, blandos no han sido; sin embargo lo hemos disfrutado un montón. Nos reíamos tanto que acabábamos echando carreras al lavabo. Vamos a tener que estar preparados para aguantarnos la risa en escena. El director se ríe tanto que hasta se cae de la silla. Es para verlo.

–Usted está acostumbrada al musical, no es algo que le sea ajeno.

–Así es, aunque me he preparado a fondo. En lugar de irme de vacaciones este verano me he ido de preparación física con un entrenador personal, he recibido clases de claqué. Vamos, que he fundido todos mis ahorros en ello. Tenía que estar a la altura de los bailarines con los que tengo que enfrentarme... Ha sido duro pero ahora estoy en muy buena forma .

–En buena forma y en racha, porque lleva unos meses que no para de trabajar.

–Sí, no he descansado: «La duda», «Pareja abierta» y ahora este musical. Me gusta no parar. Es durísimo estar a la espera de que suene el teléfono. Es lo más doloroso que tiene esta profesión, pero es lo mismo que le sucede a cualquiera que esté esperando una oportunidad o que se queda en el paro.

–¿Interpretar a Morticia es más un sueño o reto?

–Ufff, pues tengo que analizar en serio lo que será. Para mí que va a ser un reto importantísimo en mi carrera. Me hace enormemente feliz meterme en el personaje a tope, que haga historia y que exista un antes y un después, que se convierta en un reclamo para el público. Además, el casting es insuperable, un auténtico bombazo que rezuma talento. ¿Sabes lo que es que al acabar los ensayos todos aplaudimos? Es maravilloso ver a los compañeros cómo trabajan, el esfuerzo de todos se palpa. Da mucho ánimo para seguir adelante.

–¿De dónde saca la energía?

–La palabra «cansancio» no existe en mi diccionario, la he sacado. No la concibo y no pienso en ello. Tengo que trabajar mi personaje, hacerlo lo mejor posible y no hay más. No hay que buscar excusas.

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