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La Razón

A bailar con Delpozo

Josep Font vuelve a acertar en Nueva York con una colección primavera-verano de colores y combinaciones inesperadas y vestidos que piden movimiento.

Es como el día de la marmota», dice Josep Font, sonriendo, antes de explicar la inspiración detrás de su colección primavera-verano 2018, la décima que presenta en la semana de la moda de Nueva York. Pero en sus diseños no hay nada que resulte repetitivo. Al contrario, mientras que los volúmenes y siluetas femeninas son las mismas por las que se le considera un maestro, una vez más las combinaciones de colores y los estampados de esta muestra resultan sorprendentes.

La primera de las referencias del director creativo de Delpozo es evidente apenas comienza el desfile, celebrado en el luminoso escenario B del Pier 59 de Chelsea: una banda estilo años cuarenta, ataviada con americanas blancas –que el propio Font se encargó de ajustarle a cada uno de los diez músicos el día antes– y pajarita negra da la bienvenida a un desfile amenizado por los mambos y merengues de Xavier Cugat. «Es un personaje que me hacía mucha gracia de pequeño», recuerda Font sobre el músico catalán. «Se casó miles de veces (cinco, en realidad) y animaba con su orquesta los glamurosos bailes del hotel Waldorf Astoria». De ahí los estampados coloridos, volantes y lazos en vestidos y faldas hechos para moverse.

Vimos también sobre la pasarela colores como el verde flúor contrastando con tonos neutros y vestidos, chaquetas y faldas con estampados geométricos que imitan los azulejos de una piscina. Se trata de la segunda inspiración de Font para esta temporada: las fotografías de María Svarbova, una artista eslovaca que retrata piscinas de la época socialista. Distintos tonos de azul, detalles en rojo, reflejos y brillos son una constante en sus fotografías; Font lo traslada a su colección con «looks» minimalistas y asimétricos, sutiles bordados con lentejuelas y un estampado floral en plata, rojo y azul que destaca particularmente en un vestido largo ceñido en la cintura y con una capa liviana que disimula el provocador escote de la espalda.

Los accesorios merecen mención a parte: sandalias planas en colores vivos y bordadas con flecos y lentejuelas; tan glamurosas que anulan la necesidad de llevar tacones. La Moon bag de la temporada pasada vuelve en tonos veraniegos, al igual que la Bow clutch en verde y rosa flúor. Además, bandanas y lazos de rafia hechos a mano en España dan un toque retro «chic» a los conjuntos. Por otra parte, la naturaleza vuelve a influir en las siluetas de la colección, como la manga Muguet – «mi preferida», comenta Font–, presente en delicadas chaquetas blancas que imitan la forma redondeada de dicha flor, y en los bordados de lentejuelas translúcidas que recuerdan a la Diphylleia, una flor que se vuelve transparente cuando llueve. Difícil elegir una favorita entre las cuarenta salidas del desfile, pero resalta un estampado de flores verdes-azules cortadas con láser, bordadas a mano en tonos ladrillo y rosa y vueltas a bordar sobre una delicada falda de tul verde agua.

PASARELA GLAMUROSA

Si en la pasarela se veía lo nuevo de Delpozo, los asistentes de la primera fila modelaban algunas de sus piezas de la pasada temporada o de la pre-fall. Lauren Levison, dueña de una prestigiosa joyería de Los Hamptons, era una de ellas. De hecho, se dice que Levison tiene la mayor colección de la marca del mundo. «No sé si eso será cierto. Pero sí puedo confirmar que Josep es mi diseñador favorito», comentaba ayer antes de que comenzara el «show». La editora de «Vogue» Anna dello Russo –en minifalda negra y botas «glitter» de Saint Laurent– y la ex editora Eva Chen también disfrutaron de una pasarela femenina, divertida y glamurosa.

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