Política
La Razón

El referéndum «enturbia» la relación entre los firmantes del Botànic

Todos rechazaron la violencia, aunque con matices importantes como la conveniencia de una moción de censura a Rajoy

El día después del 1-O ha evidenciado las diferencias que en la cuestión catalana tienen los partidos firmantes del Pacte del Botànic. El jefe del Consell, Ximo Puig, censuró ayer las intervenciones tanto del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como del catalán Carles Puigdemont y les instó a «apartarse si no son capaces de dialogar». Sin embargo, ni propuso una moción de censura ni siquiera pidió la dimisión de Rajoy, tal y como sí reclamaron con contundencia, desde Compromís, la otra mitad del Gobierno valenciano y Podemos, la tercera pata del Botànic.

Puig intervino ayer en el Fórum Europa Tribuna Mediterránea. Prácticamente solo habló de la situación catalana, rechazó la violencia empleada y el inmovilismo imperante hasta el momento con el que «nadie ha salido victorioso».

Lamentó profundamente la imagen que ha quedado reflejada en los medios de comunicación de relevancia internacional y echó en cara al Gobierno central haber caído en «todas las trampas de los independentistas».

También advirtió que en Cataluña se ha instalado «un pensamiento único» donde solo se escucha un relato en los medios de comunicación, cuestión que contribuye a que haya «escasa calidad democrática».

El presidente hizo todo lo posible por mantener un discurso alejado de la crispación, incluso cuando introdujo la cuestión del problema valenciano. Defendió un estado federal y una reforma constitucional donde se conjugue la «diversidad territorial» con la «igualdad de las personas». Sobre los privilegios que pueda obtener Cataluña, advirtió de que «haberlos haylos, pero estamos mirando hacia otro lado. El rey- y no el de España- está desnudo» y exigió acabar con todos los privilegios, «no que haya más».

Brecha entre socios

Pese a que Puig reiteró ayer que el Consell es el más «estable» de la historia, las diferencias entre los firmantes del Pacte son más que evidentes. Fue el portavoz socialista en Les Corts, Manuel Mata, quien admitió que los comentarios realizados por dirigentes de Compromís «enturbian» la relación entre los partidos del acuerdo de Gobierno. «No me gusta nada que me insulten ni tampoco a los dirigentes de mi partido, sobre todo porque yo no lo hago y podría hacerlo a veces».

La vicepresidenta y líder de Compromís, Mónica Oltra, no realizó ayer declaraciones, pero el presidente de Les Corts, y ex líder del Bloc, Enric Morera, admitió que «en el fragor de la batalla» miembros de Compromís podrían haber realizado comentarios improcedentes».

Por su parte, el presidente de la Diputación de Alicante, César Sánchez, exigió a Puig el cese de Oltra y «la mitad del Consell» por el apoyo que han dado a los independentistas de Cataluña. Incidió en que Compromís ha demostrado que quiere marginar todo los español «hasta llevarlo a la condición de foráneo» y manipular la televisión y la educación para «llevarnos al precipicio al que han llegado sus hermanos independentistas a Cataluña».

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