La Razón
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PUIG SALVA EL CONVENIO DEL IVO

Si un presidente ha de hacer el trabajo de su consellera, la cosa deriva en relevo

El presidente de la Generalitat ha demostrado lucidez y sensibilidad para arreglar el problema originado por su consellera de Sanidad, Carmen Montón, por plantear unas condiciones inaceptables para que el IVO renovara el convenio con la Sanidad pública y que a punto ha estado de convertir en destarifo.

Como digo, Ximo Puig ha exhibido voluntad política y se ha visto obligado a bajar a la arena a resolver el conflicto, evitando así la anulación de la convocatoria por la intransigencia de una de las partes, que pretendía echar de la Sanidad pública a uno de los instrumentos más reconocidos y de mayor prestigio en la Comunitat y fuera de ella.

Como corresponde, tras «desfacer el entuerto», Puig dedicó palabras elogiosas a su consellera que, como me decía mi amigo Rogelio, sonaron más a elegía, a epitafio, político «of course», que a alabanza.

Desde la perspectiva política, Montón ha quedado en entredicho. Provocar la intervención del presidente demuestra ineficacia y, en buena lógica, debe acarrearle consecuencias. Ha generado un problema importante e innecesario, que afecta a la salud relacionada con una de las enfermedades más temidas.

En cualquier sistema político, si un presidente se ve en la necesidad de realizar el trabajo de un ministro, conseller o concejal, la cuestión derivará en su relevo, más aún cuando no es necesaria indemnización. Es lo peor que le puede pasar a un político. La fecha la pondrá quien puede hacerlo, el presidente. El problema: encontrarle la ubicación posterior. Aunque con ese currículum... Así es la vida.

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