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La Razón

Hacer ejercicio puede mejorar la fertilidad masculina

Los hombres que practican deporte presentan un 12,4% más de motilidad de los espermatozoides y un 8% más de volumen seminal que los que no realizan ninguna actividad

No les sorprendería que les cuente que el ejercicio físico moderado y realizado de manera habitual comporta innumerables beneficios para la salud. Pero quizás sea más sorprendente descubrir que algunos de esos beneficios exceden el ámbito del mero estado físico y mental y se adentran en cuestiones biológicas algo menos obvias como la fertilidad humana.

La noticia que ayer hizo pública un equipo de investigadores de la Universidad de Urmia, en Irán, parece poner esto último de manifiesto: los hombres sedentarios que comienzan a realizar algún tipo de actividad deportiva entre tres y cinco veces a la semana ven mejorada la calidad de su esperma, tanto en el número de espermatozoides como en su capacidad reproductiva. La investigación ha sido publicada en la revista especializada «Reproduction».

Un tercio de las parejas que tienen problemas para concebir padece algún tipo de deficiencia en el semen del hombre. La mala calidad del esperma no sólo dificulta la concepción natural, sino que complica también el éxito de las técnicas de reproducción asistida y aumenta el riesgo de abortos o de defectos congénitos en los hijos.

Se sabe desde hace tiempo que algunos hábitos de conducta pueden conducir a un empeoramiento de la calidad espermática. El consumo de alcohol o de tabaco, por ejemplo, tiene efectos claros en la capacidad reproductiva. También se ha aconsejado tradicionalmente a los hombres que quieren ser padres que realicen ejercicio. Pero realmente no existían muchas evidencias sobre la relación entre el deporte y la fertilidad. Esos consejos formaban, más bien, parte del catálogo genérico de buenas prácticas para mantener la salud que se ofrece a cualquier persona.

De hecho, la escasa literatura clínica al respecto parecía indicar más bien lo contrario: la práctica de ejercicios extenuantes, agresivos o excesivamente intensos (como las carreras de larga distancia o el ciclismo de alta intensidad) empeora la calidad del esperma.

El nuevo estudio de la Universidad de Urmia ha analizado la actividad de 261 hombres sanos de entre 25 y 40 años. Todos ellos eran individuos sin un historial evidente de práctica deportiva. Aquellos que hacían ejercicio regularmente o practicaban deporte más de 25 minutos diarios durante más de tres días a la semana eran excluidos del estudio. De los voluntarios aceptados, se separaron cuatro grupos: a uno se le sometió a un entrenamiento de ejercicios suaves continuados, el segundo practicó técnicas de ejercicios de alta intensidad continuada, el tercero hizo pruebas con ejercicios de alta intensidad pero a intervalos y un cuarto grupo no realizó ejercicio alguno.

Los ejercicios continuos, tanto moderados como intensos, consistieron en correr entre media hora y una hora sobre una cinta tres o cuatro días a la semana. Los ejercicios a intervalos fueron esprintar a toda velocidad durante un minuto, realizar flexiones al máximo de capacidad o levantar pesas en periodos de un minuto, con descansos.

Todas las rutinas se mantuvieron durante un periodo de 24 semanas. Se tomaron muestras de semen antes, durante y después de las 24 semanas de ejercicios. En ellas se midió la cantidad de espermatozoides, el volumen seminal, la motilidad de los espermatozoides o la presencia de marcadores inflamatorios en respuesta al estrés oxidativo de las células.

Tras el periodo de deporte, los resultados fueron esclarecedores. Los hombres que habían realizado ejercicio continuo presentaban la mejor calidad de esperma. Comparados con las personas que no se habían ejercitado, mostraron un 8% más de volumen seminal; un 12,4% más de motilidad de los espermatozoides; un 14% más de concentración espermática y un 28% más de células sexuales por milímetro cúbico de semen.

El ejercicio a intervalos ofreció peores resultados, aunque siempre mejores que con el sedentarismo. Los beneficios del deporte parecen, sin embargo, ser bastante efímeros. Una semana después de terminar el plan de actividad física, si se vuelve al sedentarismo, la concentración de espermatozoides vuelve a valores anteriores. Y la motilidad regresa a sus valores previos tras 30 días de sedentarismo.

Los datos demuestran que el ejercicio moderado puede ser una estrategia sencilla de mejorar la calidad el semen antes de tratar de concebir. Aunque hay que destacar que muchos hombres infértiles padecen otro tipo de problemas que no pueden resolverse mediante la mejora de estos valores en el semen.

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