Cambios climáticos
La Razón

El último casquete polar de Norteamérica, condenado a desaparecer

Situado en Barnes (Canadá), podría derretirse en 300 años por el calentamiento climático

El último pedazo de capa de hielo que una vez cubrió gran parte de América del Norte, el casquete polar de Barnes (Canadá), situado en la isla de Baffin, está condenado a desaparecer en unos 300 años debido al calentamiento del clima.

Así lo afirma un equipo de seis investigadores de la Universidad Simon Fraser (Canadá) y de la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos) en un estudio publicado en la revista ‘Geophysical Research Letters’, de la Unión Geofísica Americana recogido por Servimedia.

Los científicos señalan que el casquete de hielo de Barnes, ubicado en el Ártico canadiense, se está derritiendo a un ritmo rápido, impulsado por el aumento de gases de efecto invernadero en la atmósfera, que han elevado las temperaturas árticas. La capa de hielo, aunque todavía tiene 500 metros de espesor, está programada para fundirse en alrededor de 300 años si sigue la actual tendencia de emisiones de gases de efecto invernadero.

Además, apuntan que hay pruebas convincentes de que el nivel actual de calentamiento en el Ártico es casi desconocido en los últimos 2,5 millones de años y que sólo en tres ocasiones durante ese periodo el casquete polar de Barnes ha sido tan pequeño, según se desprende de los isótopos creados por rayos cósmicos que fueron atrapados en las rocas alrededor del casquete de hielo de Barnes. «Ésta es la desaparición de una característica de la última edad glacial, que probablemente habría sobrevivido sin emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero», apunta Adrien Gilbert, glaciólogo de la Universidad Simon Fraser y autor principal del estudio.

Mientras que el derretimiento del casquete de Barnes probablemente tendrá efectos sobre el aumento del nivel del mar, su final podría anunciar la eventual disolución de capas de hielo más grandes como Groenlandia y Antártida, sugiere Gifford Miller, de la Universidad de Colorado en Boulder y coautor del estudio.

«Creo que la desaparición de la capa de hielo de Barnes sería sólo una curiosidad científica si no fuera tan inusual», añade Miller, que ha llevado a cabo investigaciones anuales en la isla de Baffin durante las últimas cinco décadas y agrega: «Una implicación derivada de nuestros resultados es que partes significativas de la capa de hielo de Groenlandia meridional también pueden estar en riesgo de derretirse mientras el Ártico continúa calentándose”.

Este investigador indica que la elevación del mar causada por el deshielo de Groenlandia automáticamente causaría que la capa de hielo antártica, cuyas dimensiones están controladas por el nivel marino, también se contraiga en tamaño.

El casquete de Barnes forma parte de la capa de hielo Laurentino, que ha cubierto episódicamente millones de kilómetros cuadrados de América del Norte desde el inicio del Periodo Cuaternario, hace aproximadamente 2,5 millones de años. Esa capa helada ha crecido y ha encogido con el tiempo a medida que la Tierra pasaba por ciclos climáticos y el hielo tenía cerca de 1,5 kilómetros de grosor en el actual Chicago hace unos 20.000 años, pero comenzó a retroceder sustancialmente hace cerca de 14.000 años, cuando el planeta salió de su última edad de hielo.

La capa de hielo se estabilizó hace unos 2.000 años hasta que llegaron los efectos del calentamiento climático reciente. Miller estaba realizando investigaciones en la isla de Baffin en 2009 cuando se dio cuenta de que la masa helada se había reducido notablemente en comparación con las imágenes de algunas décadas antes, por lo que se asoció con Gilbert y Gween Flores para desarrollar un modelo de cómo el casquete polar podría comportarse en el futuro.

Los investigadores proyectaron que la capa de hielo de Barnes habrá desaparecido entre 200 y 500 años en todos los futuros escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero. En el caso de que las emisiones lleguen a su máximo alrededor de 2040, creen que el casquete se habrá derretido en 300 años.

«Los datos geológicos están bastante claros de que la capa de hielo de Barnes casi nunca desaparece en los tiempos interglaciales», recalca Miller, antes de señalar: «El hecho de que esté desapareciendo ahora dice que estamos realmente fuera de lo que hemos experimentado en un intervalo de 2,5 millones de años. Estamos entrando en un nuevo estado climático». Servimedia

Outbrain