Apple iPhone
La Razón

Esto es todo lo que debe saber sobre el iPhone 8 y el 8 Plus

Diez años después del primer smartphone de Apple, la empresa creada por Steve Jobs lanza tres modelos. Analizamos los dos que ya están disponibles en España.

El diseño, la pantalla, un microchip más potente, mejor cámara...todo eso es lo que se esperaba del iPhone del décimo aniversario. Y algo de eso trae consigo el iPhone X. Pero hasta que llegue noviembre (como mínimo, porque ya hay rumores de demoras en las entregas y hasta un descenso en la Bolsa por este motivo), podemos hacernos con el iPhone 8 y su versión Plus.

Las mayores diferencias entre ambos modelos se encuentran en tres áreas muy específicas. La primera es el tamaño de pantalla: 4,7 pulgadas contra 5,5 de la versión Plus.

El segundo parámetro que cambia es la batería. Aunque siguiendo la política habitual, Apple no especifica nada sobre ellas, en su página web señala que ambos modelos tienen una “duración es parecida” a la de sus predecesores.

Finalmente el modelo Plus destaca sobre su hermano menos por su cámara. Si bien ambos tienen una cámara frontal de 7 MP y una principal de 12 MP, el hermano mayor cuenta con una cámara dual con gran angular y teleobjetivo y un zoom digital que duplica, de 5x a 10x la capacidad del modelo más pequeño. También cuenta con el ya probado en el 7 Plus, Modo Retrato y con una nueva cualidad, en versión beta, eso sí, llamada Iluminación de Retratos que imita la luz de un estudio fotográfico, según Apple.

Estas son las grandes diferencias entre ambos modelos. Pero, ¿qué hay respecto a los anteriores? ¿Qué ocurre si los comparamos con el iPhone 7? La última generación está hecha de vidrio tanto en su parte trasera como en la frontal, “el más resistente usado nunca en un smartphone”, según aseguran. Una pena que sea necesaria una funda, que oculta este diseño. La ventaja es que el vidrio en la parte trasera incorpora (por primera y ya esperada vez), la carga inalámbrica.

Otra diferencia respecto a generaciones pasadas es su nuevo microchip, el A11. Su predecesor, el cerebro de los iPhone 7, el A10 contaba con cuatro núcleos, dos para tareas exigentes y la otra mitad para funciones cotidianas. Esto tiene dos ventajas, por un lado destina toda la potencia cuando es necesario y, por otro, puede reducir el consumo de batería de aquellas aplicaciones que, sin necesitarlo, funcionan “en un cambio más alto del necesario”.

El A11 da un paso adelante y aporta 6 núcleos, 2 que apuntan a tareas de alto desempeño y los cuatro restantes persiguen la eficiencia. Promete ser un 70% más rápido que el A10 en los cuatro últimos núcleos y un 25% en los primeros. ¿Por qué promete? Porque si tiene el mismo rendimiento en la batería que la generación anterior, pero el rendimiento del microchip es bastante más elevado, hay algo que no cuadra.

Puede que sea debido a que por primera vez Apple incorpora su propia tarjeta gráfica y esta busca una diana esperada: la realidad aumentada. Esta es una de las grandes apuestas de los tres nuevos modelos de smartphone de Apple, sobre todo si tenemos en cuenta que en los últimos dos años la firma de Cupertino ha comprado dos compañías de este sector: Metaio y FlybyMedia, la primera por unos 30 millones de euros y la segunda, por un valor desconocido.

Si alguien puede hacer que la realidad aumentada se popularice y se ponga de moda, ese es Apple.

Y entonces llega la pregunta clave: ¿vale la pena comprar alguno de los dos?

La diferencia de precio entre los iPhone 7 y los 8 es de unos 140 euros aproximadamente, decena arriba o abajo dependiendo de tamaño y memoria. La realidad es que en cuanto a potencia (y hasta que llegue la tan esperada realidad aumentada), el usuario habitual no notará la diferencia entre el microchip A10 y el A11, el primero ya iba sobrado en este sentido y era muy eficaz en su desempeño. Otro condicionante que puede inclinar la balanza es la carga inalámbrica, pero para gustos, colores.

Si la duda es cambiar de normal a Plus, vale la pena tenerlo en cuenta por la cámara principalmente. La diferencia aquí sí es notable y va a favor del Plus.

también en cámara, aunque en vídeo, los nuevos iPhone pasan de grabación en 4K a 30 cuadros por segundo (fps) a 60 fps: básicamente más información en el mismo espacio. Si todo esto justifica más de 100 euros de diferencia, es algo muy personal.

El problema es que en breve se espera la llega del tan mentado iPhone X. Y aquí cambian dos aspectos fundamentales. Por un lado casi en el mismo tamaño que el iPhone 8, el modelo del décimo aniversario, tiene un tamaño de pantalla que supera al Plus: 5,8 pulgadas contra 5,5, porque Apple se ha decidido y ha incorporado la pantalla infinita. O casi, porque el espacio superior, un poco extraño, está ocupado por la otra característica que ha sobresalido en la presentación: el reconocimiento facial. La desaparición del botón de inicio y la despedida al sistema iDTouch, ponen muchas expectativas en esta tecnología que, hasta que no tengamos en la mano, no podemos afirmar si funciona como promete o si se le puede engañar de algún modo.

El X también será el primero que incorpore una pantalla OLED. Todo esto hace que sea obvio que los iPhone 8 (el 7 con un motor mejorado y un chasis con nuevos materiales) no sean los mejores que puedes comprar... pero para el mejor necesitarás 1.000 euros. ¿Vale la pena?

Sin el X en la mano no podemos saberlo, pero el 8 ha quedado en un lugar muy complicado teniendo en cuenta que no es tanto mejor que el 7 ni en prestaciones ni en diseño y que va a competir con uno que lleva el diez en su nombre.

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