Ferias taurinas
La Razón

Menos mal que Dios existe

Ana Rita corta un rabo en la penúltima función de Algemesí.

Algemesí, 30 de septiembre. Octava de feria. Lleno.

Tres novillos de Alcurrucén y uno de El Cortijillo, primero, bien presentados y buenos, y otro de Los Bayones para rejones, feo pero acometedor.

Toñete (de pavo y oro), media, descabello, aviso, seis descabellos, silencio; entera, descabello, aviso, cuatro descabellos, aviso, pinchazo, media, siete descabellos, aviso, silencio.

Ángel Téllez (de azul noche y oro), pinchazo, entera, aviso,descabello y entera, silencio; entera, oreja.

Ana Rita, rejonazo, dos orejas y rabo.

De las cuadrillas destacó Gómez Escorial.

Menos mal que Dios existe. O la casualidad, aunque prefiero creer que hay un ser superior que vela por nosotros, a pesar de que, de vez en cuando, nos someta a prueba y permita que haya un prusés como el de Cataluña. Pues eso, que menos mal que Dios existe, porque si no, a estas horas estaríamos lamentando una tragedia. Sucedió durante el tercio de varas en el segundo novillo de la tarde. Un astado de Alcurrucén que empujó en el peto hasta derribar al picador y a su caballo, al que costó un mundo volver a poner sobre sus patas en medio de una preocupante inoperancia de las cuadrillas, que no pudieron sujetar al astado y este se arrancó de nuevo hacia un caballo sin jinete al que sólo defendió un monosabio que se fue por los aires sin que, milagrosamente, sufriese otro daño que el susto y el golpetazo.

Ana Rita le brindó la lidia del novillo de rejones en medio de una gran ovación que reconoció su valor y profesionalidad. Fue este utrero un animal feo y grandón que embestía con codicia y echando la cara arriba, y al que la rejoneadora lusa aguantó bravamente y dio adecuada réplica, mostrando una monta excepcional y un notable sentido de la lidia, dejando llegar mucho y llevando a su oponente pegado a sus estribos. Hizo las suertes con mucha pureza, clavando siempre arriba y muy reunido, entusiasmando con sus levadas, cabriolas y adornos antes de matar de un certero rejonazo. Dos orejas y petición de rabo que finalmente se concede. El delirio. Y otro rejoneador que les gana la partida a los novilleros.

Sólo Ángel Téllez pudo tocar pelo al acabar con el que cerró plaza, un novillo fino y vareado que fue a menos aunque tuvo un muy buen pitón izquierdo, por el que el madrileño logró los mejores momentos de una faena muy intermitente en la que no acabó de acoplarse con el de Alcurrucén. Tras el incidente en varas con su primero quiso calmar los ánimos con un ejemplar pronto y repetidor, con recorrido y que se desplazaba con buen tranco pero sin logra aclararse y sin acabar de gestionar la lidia de un novillo que marcó el ritmo de su quehacer.

Toñete no acabó de macizar su larguísimo e intermitente primer trasteo ante un torete bravo y con gran fijeza, el mejor de la tarde, y estrelló sus ganas ante el blando cuarto que, además, se paró enseguida. dando otro sainete con el verduguillo, anotando una docena de intentos antes de que sonase el fatídico tercer aviso y la res fuese apuntillada en el ruedo.

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