Televisión
Cecilia García

«Gh» sube su audiencia por el presunto abuso sexual

El Instituto de la Mujer denuncia, en relación al «reality», que algunos programas son un caldo de cultivo de violencia hacia las féminas.

Lo que siempre fue un «reality» esta semana ha tomado la apariencia de un culebrón que culminó la noche del jueves convirtiendo un presunto abuso sexual en un espectáculo. La emisión de la gala se fue calentando desde que el pasado lunes se supiese que José Luis salía por una expulsión disciplinaria, ya que supuestamente había abusado sexualmente de su compañera Carlota –hecho que un miembro del equipo denunció ante la Guardia Civil–, que también se fue pero temporalmente. Telecinco decidió no mostrar ninguna imagen de Carlota entrando en la casa el miércoles en su canal 24 horas y reservarlo así para su emisión en «prime time». El resultado en términos de audiencia fue el previsto: si en la semana anterior el espacio obtuvo su mínimo histórico, un 12,2 por ciento de cuota y 1,2 millones de espectadores, esta gala logró un 15 por ciento de «share» y 1,5 millones de televidentes. La subida porcentual no es baladí, ya que fue de 2,8 puntos. Si lo que Telecinco buscaba es que aumentasen los dígitos de uno de los programas más identificados con la cadena se logró el objetivo, pero todo indica que se les ha ido de las manos.

Ejemplo negativo

Así lo entiende el Instituto de la Mujer, que emitió ayer un comunicación en el que, en primer lugar condena tajantemente cualquier forma de agresión sexual contra las mujeres y precisa que «las relaciones sexuales son plenamente consentidas si hay una aceptación explícita por ambas partes y libre de cualquier forma de coacción». A continuación quiere resaltar el «ejemplo negativo que supone, especialmente para la audiencia más joven, la reiteración de actitudes sexistas y comentarios denigrantes hacia las mujeres que son frecuentes en determinados programas de telerrealidad. La permanente cosificación, el trato vejatorio y el menosprecio a algunas participantes por su condición de féminas constituyen un caldo de cultivo para la perpetuación de la discriminación y la violencia de género. Es inadmisible que estos contextos puedan, en ocasiones, admitirse o alentarse en aras de incrementar los índices de audiencia». Y es que cuando los espectadores esperaban que el presentador de «Gran Hermano Revolution», Jorge Javier Vázquez, ofreciese las explicaciones de lo ocurrido, la dirección del programa optó por, durante la primera media hora del programa, focalizar toda la atención en el testimonio de la joven que, oportunamente, regresó a Guadalix de la Sierra el miércoles.

El programa arrancó con el testimonio de Carlota en el confesionario. «Hubo un hecho muy grave y desagradable. Tras ver las imágenes, muy a mi pesar estoy de acuerdo con la expulsión de José Luis», explicó. Después comentó que «desde el sábado ya sabe que no tengo ningún vínculo emocional con él». La chica precisó que, durante el momento en el que presuntamente se produjo el abuso sexual, «estaba inconsciente». Después les dijo a sus amigos, Miguel y Cristian G.: «Vi lo que me pasó» sin entrar en detalles. Durante la emisión del bloque de Carlota en ningún momento se rotuló en pantalla el 016, el teléfono para víctimas de violencia del género como se hace en otros programas de televisión cuando informan de casos de maltrato. En el mismo comunicado, el Instituto de la Mujer, «quiere aprovechar este último caso para hacer un llamamiento a productoras y televisiones para abrir una reflexión sobre la gran responsabilidad que implica normalizar, frivolizar o tolerar situaciones que suponen un atentado contra la dignidad o la integridad de las féminas».

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