Curar la obesidad infantil en el quirófano

España es el país europeo con mayor prevalencia de esta enfermedad entre los adolescentes

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26 de diciembre de 2016. 17:18h

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Son una minoría, tan sólo representan al uno por ciento de la población, pero para este porcentaje de adolescentes que, en la actualidad, padecen obesidad mórbida hacer dieta es insuficiente y la única salida que tienen para alcanzar un peso saludable reside en pasar por el quirófano. Una demanda que surge al ser España el país europeo con mayor prevalencia de esta enfermedad entre los adolescentes. «Hace unos años apenas teníamos jóvenes que sufrieran este problema y, por tanto, no nos planteábamos operarlos. Eran casos muy seleccionados y se esperaba a que cumplieran la mayoría de edad, pero hoy en día es recomendable adelantarlo a los 16 años porque si esperamos se va a propiciar que tengan problemas muy graves de salud. En EE UU, por ejemplo, ha habido varios casos de infartos en niños de 11 años y, en España, se está observando un aumento de hipertensión y diabetes tipo 2 en niños y adolescentes», advirtió la doctora Raquel Sánchez Santos, coordinadora de la Sección de Obesidad Mórbida de la Asociación Española de Cirujanos (AEC) y jefa del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Montecelo (Pontevedra) en el marco del XXXI Congreso Nacional de Cirugía de la AEC.

Precisamente, un estudio sobre cirugía bariátrica en adolescentes denominado «Initial approach to childhood obesity in Spain», publicado el pasado mes de octubre en la revista «Obesity surgery» y coordinado por el doctor Ramón Vilallonga de la Unidad de Cirugía Endocrina y Bariátrica del Hospital Universitario Vall d’Hebrón en Barcelona, sugiere que, por su gravedad, la obesidad mórbida en el adolescente necesita de un tratamiento más decidido, intensivo y agresivo donde la cirugía debe ocupar un lugar más destacado teniendo en cuenta el buen resultado que se obtiene, tanto en pérdida de peso como en reducción de las comorbilidades asociadas.

Técnicas hay muchas, pero ¿cuál es la más indicada para este colectivo? Sánchez sugiere que se han ido mejorando en los últimos años y ahora se puede llevar a cabo a través del ombligo con una cicatriz no visible. «La cirugía por puerto único aporta una ventaja estética importante, ya que no quedan cicatrices visibles, reduce el dolor postoperatorio y permite que el paciente se incorpore antes a su vida habitual. Por otra parte, los pacientes jóvenes aprecian mucho la ventaja adicional de la discreción, debido a que al no haber cicatrices visibles, pueden reservar la información acerca de su antecedente quirúrgico y su obesidad mórbida a las personas más allegadas sin que le delaten sus cicatrices». Por tanto, prosigue, «los niños de 16 años con un índice de masa corporal de entre 40-45 deberíamos pensar en operarlos». Sin embargo, «va a ser un proceso a nivel nacional que va a costar instaurar porque tienen que colaborar los diferentes agentes implicados: pediatras, psicólogos y, sobre todo, la familia. Estamos intentando impulsarlo desde las sociedades científicas para que estos pacientes tengan la oportunidad de tener este servicio, pero en muchos sitios no se hace», concluye la experta.

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