Dormir poco y no moverse, aliados de la obesidad

Comer mal es uno de los factores más decisivos y evidentes en el desarrollo de la obesidad, pero no el único. El estudio Anibes confirma que dormir al menos siete horas es un escudo frente a la acumulación de grasa, así como dedicar más de 150 minutos a la semana a realizar actividad física

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20 de marzo de 2017. 16:54h

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En el puzle de la obesidad entran en juego numerosas fichas que dan forma a un peligroso rompecabezas. No hay una única causa. Todo lo contrario, tal y como acaba de corroborar el trabajo «La obesidad general y abdominal está relacionada con la actividad física, el hábito tabáquico y de sueño y mediada por el nivel educativo: resultados del estudio científico Anibes en España». Y los datos son contundentes, ya que tras analizar la población adulta española de entre 18 y 65 años, «queda patente que ser hombre y con más de 40 años se asocia con un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad general y abdominal», asegura Rosa Mª Ortega, directora del Grupo de Investigación Valornut y catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, quien matiza que «este tipo de acumulación de grasa es la más peligrosa para la salud, ya que es la que más relacionada está con problemas cardiovasculares, diabetes, hipertensión, etc.».

El sexo masculino es un condicionante clave para desarrollar obesidad, según las conclusiones del estudio Anibes. De hecho, mientras que el 40,5% de los hombres tenía sobrepeso, esa cifra en mujeres era del 31,4%, de igual modo que el 22,7% de la población masculina padecía obesidad general frente al 17,3% de las féminas. «Los varones tienen una mayor predisposición a acumular grasa en el abdomen en parte por la falta de estrógenos. Y el hecho de que sea mayor a partir de los 40 años está relacionado con la inapetencia para hacer deporte regularmente y porque a medida que aumenta la edad, disminuye el metabolismo», asegura Miguel Aganzo, nutricionista del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Fundación Jiménez Díaz y Hospital Rey Juan Carlos.

Más allá de la predisposición genética, hay otros condicionantes que sí dependen de nosotros a la hora de frenar la obesidad, como realizar actividad física, dormir poco o comer mal. «La obesidad es multifactorial, pero hay factores más influyentes, como la combinación entre una alimentación desequilibrada unida a la falta de ejercicio regular», confirma Aganzo, quien detalla que «los alimentos más perjudiciales son las grasas saturadas y los azúcares simples. Sin olvidar que es imprescindible llevar un orden tanto en horas como en la variedad de los alimentos, con cinco ingestas al día». La relación entre ambos parece obvia, pero existen otros factores que a priori no son tan evidentes y que pueden echar por tierra el objetivo de acabar con la obesidad. «El estudio Anibes sugiere que dormir siete horas o más al día se asocia con un menor riesgo de padecer obesidad general y abdominal, un riesgo que se reduce todavía más a partir de las ocho horas, y esto puede deberse a que quienes están más tiempo despiertos tienen más posibilidades de sentir hambre y más ocasiones de comer, así como un estilo de vida menos saludable», explica Ortega. Sin embargo, Aganzo recuerda que «la influencia es física y fisiológica, pues se sabe que las horas de sueño influyen en la liberación de hormonas como la leptina y grelina, implicadas en el control del apetito y del peso, ya que la primera inhibe el hambre, mientras que la segunda lo estimula. Dormir poco puede alterar el normal funcionamiento de esas hormonas y producir trastornos».

Pero si queremos atajar la obesidad, hay una tarea pendiente: educar a los jóvenes, pues el estudio Anibes refleja que el 48,4% de los menores españoles pasa más de dos horas al día delante de una pantalla, cifra que asciende al 84% el fin de semana. «Debemos predicar con el ejemplo. Si los mayores no practican deporte ni comen sano, cómo lo van a hacer los hijos. Y hay que luchar porque la industria sea consecuente y no cargue los productos de nutrientes y sustancias poco saludables», argumenta Aganzo.

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