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Triple adaptación de la dieta para tratar la disfagia

Dos millones de españoles padecen esta patología que sólo se diagnostica y se trata en el 10% de los casos. La falta de conocimiento de la enfermedad provoca desnutrición y deshidratación en los pacientes

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    / Gtres

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09 de octubre de 2017. 17:24h

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Raquel Bonilla 9/10/2017

Es invisible, desconocida y está infradiagnosticada. La disfagia es una alteración asociada a la dificultad o molestia de deglutir (tragar) que afecta a dos millones de españoles, una cifra que en realidad es mucho mayor, ya que «actualmente se calcula que se diagnostica únicamente en el 10% de los casos, lo que trae consigo la falta de tratamiento y, con él, graves problemas para la salud», asegura Pere Clavé, presidente de la Sociedad Europea de Trastornos de la Deglución y secretario de la Fundación de Investigación en Gastroenterología.

Para contrarestar esta deficiencia, la semana pasada se celebró en Barcelona el primer Congreso Mundial de Disfagia, donde se puso sobre la mesa que la falta de detección y de conocimientos de la patología hace que, en muchas ocasiones, los afectados no se alimenten adecuadamente al no recibir una dieta adaptada. «Una disfagia no diagnosticada puede ocasionar graves complicaciones nutricionales al paciente (malnutrición y deshidratación) y respiratorias (infección respiratoria, neumonía), alargando su hospitalización, empeorando la calidad de vida y aumentando la mortalidad a corto y largo plazo. De hecho, la mortalidad de los pacientes post-ictus que tienen disfagia es de más del 30% (mientras que la de los que no tienen es menos del 5%) y la mortalidad al año de los ancianos con disfagia y malnutrición es de más del 56%», confirma Clavé.

Entre las conclusiones extraídas en el congreso celebrado estos días en la Ciudad Condal destaca la necesidad de apostar por la triple adaptación de la dieta para lograr la correcta alimentación de los pacientes. Pero, ¿qué es exactamente la triple adaptación? «Para evitar las complicaciones nutricionales se debe realizar un plan específico para cada paciente, que consiste en la ‘triple adaptación de la dieta’: adaptación calórica y proteínica, adaptación de viscosidad y adaptación textural», detalla Clavé, quien añade que, aparte de una dieta segura, también es importante que los platos sean gastronómicamente atractivos (sabor, olor, presentación), para que el paciente recupere las ganas de comer».

Con el objetivo de evitar la malnutrición y deshidratación de los pacientes, los expertos aconsejan enriquecer nutricionalmente la dieta para alcanzar los requerimientos energéticos del paciente. «Utilizamos entonces alimentos con elevado aporte energético y proteico ( frutos secos, miel, aceite, queso rallado, clara de huevo, leche en polvo, etcétera). En casos extremos es necesario la utilización de suplementos energéticos y/o proteicos o incluso la alimentación a través de sondas enterales», explica Patricia Sorribes, dietista-nutricionista colaboradora del Consejo General de Dietistas-Nutricionistas.

Otros dos factores fundamentales de la dieta de un paciente con disfagia son la textura y la viscosidad. Tal y como recomienda Sorribes, «algunos alimentos tenemos que utilizarlos con cautela por sus propiedades. Hay productos fibrosos (alcachofas, apio, piña...), alimentos con espinas y tendones (algunas carnes y pescados), otros con semillas y pieles (uva, tomate, sandía), alimentos con dobles texturas (sopas, yogures con trozos de frutas), alimentos pegajosos (croquetas, quesos)... Pero todos ellos, con un adecuado texturizado, pueden formar parte de la dieta para disfagia». En este sentido, las bases de la cocina triturada incluyen «técnicas de cocción diversas (hervido, rehogado, papillote, horno,...) para variar los sabores y aromas de los platos, equilibrio nutricional con el método del plato y reconocimiento de las elaboraciones con separación de ingredientes para que el paciente no tenga la sensación de comer todos los días un puré. De esta forma el paciente con disfagia puede realizar una alimentación saludable, equilibrada, pero sobre todo segura y eficaz», concluye Sorribes.

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