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Un gimnasio flotante para sudar mientras se produce energía

Un estudio de arquitectura presenta un concepto de gimnasio energéticamente independiente que se trasladaría por el Sena para ir recogiendo a los deportistas

El movimiento de los deportistas se transmitiría a los pedales o a la cinta de correr. Con la transformación de la energía cinética en eléctrica y la ayuda de paneles solares, el gimnasio no necesitaría consumir energía de la red
El movimiento de los deportistas se transmitiría a los pedales o a la cinta de correr. Con la transformación de la energía cinética en eléctrica y la ayuda de paneles solares, el gimnasio no necesitaría consumir energía de la redlarazon

Un estudio de arquitectura presenta un concepto de gimnasio energéticamente independiente que se trasladaría por el Sena para ir recogiendo a los deportistas

Es tan tradicional como el roscón, comenzar el año con una larga lista de propósitos; nuevos o viejos, no importa. Hasta la asociación Ecologistas en Acción iniciaba el año formulando sus deseos al son de las campanadas. En su nota hablan de cuotas pesqueras, compromisos por el clima, lucha contra la contaminación en las ciudades o cambio climático... ; ideales que seguro se incorporan a los propósitos de más de uno por una vida más sostenible y que se espera que no caigan en el mismo saco roto que ir al gimnasio con asiduidad.

Quizá esta idea con el que el estudio de arquitectura y diseño de Carlo Ratti quiso acabar el año sirva para estimular aún más nuestras ganas de mejorar tras la catarsis de Nochevieja. Y es que el arquitecto se ha unido a la empresa de maquinaria para el entrenamiento Technogym (y al grupo de arquitectura Terreform One y el instituto de regeneración urbana urbem) y han ideado este gimnasio acuático y ecológico.

Se trata de un barco, al más puro estilo de los Bateaux parisinos, de unos 20 metros de largo en el que podrían ejercitarse hasta 45 personas a la vez. La parte innovativa se fundamenta en que la energía que alimentará este gimnasio flotante proviene de las pedaladas de los deportistas. «Los miembros del gimnasio podrán controlar al mismo tiempo su trabajo y la producción de energía de la que son responsables. Todo en tiempo real. Las máquinas de Artis de Technogym son capaces de almacenar la energía producida por una persona en una bici o un cinta de correr. El mecanismo es similar al de una dinamo de una bici. Esta energía servirá para alimentar las mismas máquinas o el sistema de iluminación eléctrico del gimnasio», explica el arquitecto Carlo Ratti.

La energía producida, y de la que todavía se desconocen más particulares, se utilizará, además, para impulsar el barco a través de las aguas del Sena, de manera que puedan ir incorporándose a las instalaciones ciudadanos de otras partes de la ciudad.

Tanto las paredes como los techos de este singular gimnasio se construirán de material transparente. Disfrutar de las vistas de París desde el río puede resultar, sin duda, una buena forma de estimular a los que se suscriban a no abandonar sus propósitos. «Se ha elegido el río porque estas aguas ofrecen una extraordinaria perspectiva de la ciudad y, como ocurre en muchas ciudades son sólo los turistas los que pueden disfrutar de las aguas urbanas. Nos gustaba la idea de ofrecer a los parisinos un nuevo medio de transporte que les permitiera observar la ciudad. Por eso mismo, las paredes del gimnasio se utilizarán como esquemas para realidad aumentada, en la que los pasajeros podrán ver una serie de datos, incluida información medioambiental de la ciudad y del río Sena. De esta forma el gimnasio deja de ser un ambiente aislado y se vuelve un sensor que recoge información también del entorno», continúa Ratti.

Paneles solares

Eso sí, en previsión de momentos de baja afluencia de público, se ha hipotizado con la posibilidad de recubrir el tejado transparente con células solares que producirían el resto de la energía necesaria. «La energía producida por una persona en realidad no es mucha, pero lo que nos interesaba en este proyecto es sensibilizar respecto a la sostenibilidad. En el momento en que es tu ejercicio el que crea energía, la noción de electricidad deja de ser abstracta para volverse algo concreto», explica el arquitecto.

Aunque como algunos de los propósitos de año nuevo parezca ciencia ficción, el gimnasio de París es una evolución de una propuesta hecha por uno de los partners de este proyecto, Terreform One que «ya hace unos años presentó el concepto de River Gym en Nueva York. Creemos, además, que este proyecto tiene potencial para ser replicado en cualquier ciudad donde haya un río que atravesar y un panorama urbano del que enamorarse. Esperamos empezar pronto con los trabajos de construcción de nuestro gimnasio flotante», concluye el arquitecto a modo de despedida.