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Una Cumbre del Clima muy técnica pero necesaria

La financiación ha sido uno de los escollos de esta nueva cita internacional, la primera tras el anuncio de Donald Trump de sacar a Estados Unidos de los Acuerdos de París

  • El centro de estudios Climate Action Tracker considera insuficientes los compromisos internacionales
    El centro de estudios Climate Action Tracker considera insuficientes los compromisos internacionales
E.M.R. 

Tiempo de lectura 8 min.

20 de noviembre de 2017. 15:06h

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E.M.R.  20/11/2017

Han pasado dos años desde el Acuerdo de París y 169 de países, responsables del 80% de las emisiones de CO2, se han comprometido a mantener el aumento de temperatura global por debajo de los 2º con respecto a niveles preindustriales. El inicio para la entrada en vigor está fechado el 1 de enero de 2021, cuando deja de estar vigente el conocido Protocolo de Kioto. Esta COP23, que se ha celebrado en Bonn (Alemania) durante 15 días, es una cumbre intermedia, más técnica y de trabajo que de instantáneas de políticos (más allá de la foto de Macron y Merkel de estos días). Sin embargo, es importante porque «se desarrolla la letra pequeña de París, se articula el trabajo que va a marcar los próximos 30 años de la agenda climática. Se ha hecho en dos años lo que en el caso de Kioto costó ocho», explica Elvira Carles, directora de la Fundación Empresa y Clima. Esta entidad sin ánimo de lucro ayuda a las empresas ante las necesidades y dudas originadas por el cambio climático y asiste a las Cumbres en calidad de Observer de Naciones Unidas.

Es la primera Cumbre desde que el presidente americano, Donald Trump anunciara que quiere sacar a EE UU de los Acuerdos de París. Han pasado seis meses desde el anuncio y el presidente aún no ha presentado la documentación para solicitar formalmente su salida. Un acto obligatorio al que luego seguirían tres años de espera para hacer efectivo el abandono. La delegación ha mantenido un perfil poco activo pero ha estado presente en todas las reuniones, según las agencias. Eso sí, la administración Trump no ha aportado los 2.000 millones dólares que le faltan para completar su parte de esos 100.000 millones anuales que deben aportar los países ricos y que deben estar listos para 2020. «Ya se han recaudado más de la mitad», matiza Carles. Sin embargo, también es significativa la presencia de las ciudades de las dos costas americanas en los eventos paralelos. Un movimiento convergente de políticos y empresas, liderados por el antiguo alcalde de Nueva York, Bloomberg, que representan el 50% del PIB y que confirman su compromiso con el cumplimiento de los Acuerdos de París.

En enero de 2021 se hará la primera revisión de los Acuerdos, eso significa que para 2019 ya se tienen que empezar a aplicarse los compromisos y que a finales de 2018 en la COP24, la que se celebrará en Polonia, tiene que estar toda la documentación y toda la normativa terminada, incluida la de la financiación. Y es que este tema vuelve a dividir a los países desarrollados y a los países en vías de desarrollo. «Hay temas que ya están cerrados. Por ejemplo, los procesos de revisión de los compromisos por países, los apoyos financieros y técnicos de pérdidas y daños (necesidades de los países más vulnerables y qué hacen los países desarrollados para apoyarles), qué hay que hacer en asuntos de indígenas, bosques y océanos. A estas horas falta cerrar la hoja de ruta que marcará los trabajos de 2018», explica la directora de FEC a primeras horas del viernes.

Al cierre de esta edición, todavía quedaban temas abiertos, los que se cierran en las últimas horas del último día y que decidirán si se habla de éxito o de fracaso.

Financiación

En el centro, el siempre difícil asunto de la financiación. Los países en vías de desarrollo han conseguido que se apruebe por unanimidad en texto oficial en «el que se recogen gran parte de sus peticiones de más esfuerzos a los países ricos en materia de reducción de emisiones y financiación a los más vulnerables. Los países desarrollados deben rendir cuentas de lo que están haciendo en la lucha contra el cambio climático antes de 2020 en dos sesiones de alto nivel en las cumbres del clima de 2018 y 2019. También deben producir un informe transparente y detallado de cuánto dinero aportan para que los países en desarrollo puedan hacer frente al cambio climático», explica EFE. «Los países africanos y otros en vías de desarrollo quieren tener por escrito y firmado las cantidades de dinero que van a recibir de la llamada Financiación Climática y piden más dinero para los Fondos de Adaptación», matiza Carles. Alemania ha comprometido 500 millones de euros adicionales para compensar la ausencia del dinero americano y para demostrar que Europa quiere seguir liderando. Otro hito logrado en esta cumbre, informa Reuters, es la alianza global que han sellado 20 países, entre los que no se encuentra España, por la que se comprometen a eliminar el carbón de la generación eléctrica. Entre los firmantes destacan Reino Unido, Francia, Italia, México, Dinamarca o Austria. Entre las ausencias los grandes consumidores de carbón como India, China o EE UU.

Dentro de un año, la Cumbre se traslada a Polonia, el país más carbonífero de Europa, y ahí se rematarán estos dos años de trabajo, se tendrá que haber definido todo lo que hay que hacer sin demora ni excusa a partir del 1 de enero de 2019 para que la temperatura no crezcan más de 2º de media antes de finales de siglo (de seguir así la temperatura podría superar los 3º). Habrá que estar atento a las posturas de países tan decisivos en emisiones como China o EE UU, pero también de India que, en tan sólo diez años, ha pasado de no estar entre los cien primeros países emisores a situarse casi casi a la par de la UE por volumen en emisiones de CO2, y eso que unos 100 millones de personas en el país todavía no tienen acceso a la electricidad.

CAMBIO DE MODELO ALIMENTARIO

La ganadería es responsable del 14,5% de todas las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero producidas por el hombre, según la FAO. «Sin embargo, sigue sin aparecer en la agenda global ni en los planes nacionales de protección climática», explica Cristina Rodrigo, portavoz de ProVeg España, la nueva organización internacional para la conciencia alimentaria (que deriva de la internacionalización de la Unión Vegetariana Alemana y que acaba de llegar a España). Por primera vez han conseguido introducir el tema de la ganadería y el modelo alimentario en una Cumbre del Clima. Lo han hecho en el área de exhibición, y han conseguido «el gran éxito de estar por primera vez en un evento auspiciado por la ONU y que diferentes personalidades se comprometan a intentar priorizar el tema de la ganadería en la agenda de cambio climático», detalla Rodrigo. Y es que según la organización, el debate se ha centrado demasiado hasta ahora en producción energética y transporte. «Nuestros delegados se reunieron con el presidente francés Emmanuel Macron, el ministro indio de Medio Ambiente, Bosques y Cambio Climático, uno de los principales parlamentarios holandeses del Partido para los Animales, el director de Política del Cambio Climático de la ciudad de Atlanta, y el secretario de Estado alemán para el Medio Ambiente, a quien le entregamos las más de 66.000 firmas recogidas en España, Alemania, Polonia, los Países Bajos y el Reino Unido para incluir la ganadería en las estrategias a nivel nacional. Los delegados nos han indicado que la COP24 en Katowice el próximo año podría ver una priorización de la ganadería en las negociaciones y estrategias para incluirla a nivel nacional», explican los asistentes de ProVeg a la cumbre de Bonn.

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