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Corregir los juanetes sin dolor ni cicatrices ya es posible

Este mes se hará la primera operación con una nueva técnica en la que no se realizan incisiones en la piel, ni se dan puntos de sutura, el dolor postoperatorio es mucho menor y el paciente puede usar calzado normal siete días después de la cirugía

Tiempo de lectura 5 min.

04 de diciembre de 2017. 16:09h

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Eva S. Corada 4/12/2017

La operación del juanete es uno de los procesos con mayor lista de espera quirúrgica en el Sistema Nacional de Salud, hasta el punto de que, de media, los casi 17.500 pacientes españoles que están esperando para operarse tienen que aguantar más de cuatro meses hasta llegar al quirófano –según los últimos datos oficiales del Ministerio de Sanidad– y uno de cada cuatro espera más de seis meses.

Esto se debe a que el Hallux valgus, como médicamente se denomina al popular juanete, es la patología podal más habitual, pues supone un 80% de todas las deformidades del pie. Pero, no por común (se realizan más de 5.000 cirugías de pie cada año en España) deja de ser una intervención seria y, sobre todo, dolorosa, una de las características que, a lo largo de los tiempos, ha marcado este tipo de intervención. Sin embargo la Medicina y la cirugía parece que habrían dado con una nueva fórmula para poner fin a este sufrimiento.

Se trata de una técnica quirúrgica percutánea (esto es, que se realiza a través de la piel) y única en España que desplaza el juanete ligeramente para recuperar su forma y función correctas (el juanete es una desviación axial del metatarso y de la falange del primer dedo del pie). Durante esta intervención, conocida como «Secret Bridge», se hacen unas pequeñas perforaciones de 1 mm de diámetro para aplicar un pequeño puente artificial, de tan sólo unos milímetros de longitud, que desplaza internamente el hueso sin necesidad de seccionarlo, como ocurre en las intervenciones tradicionales.

Ligamento sintético

«Al igual que otras técnicas percutáneas, la nuestra es ambulatoria y no deja cicatrices. La innovación de «Secret Bridge» con respecto a otras es que la corrección se realiza tras el implante de un ligamento sintético que sustituye el ligamento intermetatarsiano que ha perdido su tensión en la patología del Hallux valgus. En todas las otras técnicas quirúrgicas, sean percutáneas o “abiertas”, la corrección se realiza siempre tras una sección del hueso metatarsiano, lo que obliga al paciente a caminar con un calzado ortopédico de protección durante seis semanas y con más dolor», afirma el doctor Fabio D’Angelo, autor de la técnica y responsable de la Unidad de Cirugía Estética del Pie de Clínica Planas, donde se realiza la intervención. Sin embargo, «con la técnica «Secret Bridge» la recuperación es inmediata y el paciente puede usar los calzados habituales sólo siete días después de la cirugía –continúa–. Tampoco necesita usar muletas ni llevar zapatos ortopédicos y puede incorporarse de manera inmediata a su vida ‘‘social’’ llegando incluso a poder practicar deporte tan sólo dos semanas después de la intervención».

Aunque todavía no es una técnica muy conocida en nuestro país. De hecho, la primera intervención de este tipo en España se realizará este mes de diciembre. No obstante, «en Francia, hace cuatro años que las hacemos y hasta ahora, se han realizado más de 500 intervenciones con resultados sorprendentes en términos de dolor, recuperación y resultado estético», apunta el experto.

Y es que al ser incisiones mínimas durante la intervención no se producen cicatrices, mientras que en la operación tradicional puede haberlas de unos 10 cm. Además, la intervención se practica bajo anestesia local y no es necesario el ingreso hospitalario del paciente ni que éste pause sus actividades cotidianas, a diferencia de la técnica tradicional en la que el paciente debe estar ingresado durante uno o dos días para controlar su dolor.

Así pues, se consigue un resultado permanente y definitivo en el que no se requiere un ingreso hospitalario y, lo más relevante, no hay dolor en el postoperatorio. Pero ¿cómo se logra? «En la cirugía del pie lo que más duele es la agresión quirúrgica producida a nivel de las partes blandas y de los huesos –explica el doctor D’Angelo–. Secret Bridge respeta la integridad de los huesos y las partes blandas garantizando el mínimo dolor posible y una rápida reincorporación a la vida natural del paciente». Así, se pueden controlar las molestias posteriores a la intervención con analgésicos suaves y, en algunas ocasiones, tan sólo es necesario tomar antiinflamatorios.

El implante utilizado, llamado «Mini TightRope», no tiene que retirarse en ningún momento sino que se queda permanente en el pie: «Es un implante de corrección que se lleva utilizando en los Estados Unidos desde hace siete años por técnicas “abiertas” (con incisiones quirúrgicas) y el ligamento artificial lo produce una empresa americana. Se fabrica en titanio y polietileno, que son los mismos materiales de las prótesis de cadera y rodilla, o sea, hechos para resistir muchos años. La única razón que obligaría al paciente a someterse a una intervención de retirada del implante sería que tuviera una intolerancia a los propios materiales de implante, algo bastante raro. En este sentido, no tiene fecha de caducidad porque, además, a lo largo del tiempo se formará un verdadero ligamento intermetatarsiano alrededor del implante y entonces el puente artificial perderá su función quedando como un simple refuerzo del ligamento natural», asegura el experto.

Corregir los juanetes sin dolor ni cicatrices ya es posible

«Secret Bridge» es una técnica quirúrgica que se realiza bajo anestesia local y que desplaza el juanete ligeramente para recuperar su forma y función. Durante la intervención se realizan unas pequeñas perforaciones de 1mm de diámetro para aplicar un pequeño puente artificial de tan sólo unos milímetros de longitud que desplaza internamente el hueso. Y, a diferencia de otras técnicas, éste no se secciona sino que se desplaza ligeramente a la posición correcta y consigue tener también una corrección anatómica. Tampoco se realizan incisiones en la piel ni puntos de sutura por lo que no deja rastro de cicatrices.

Otras aplicaciones

Esta técnica de endoscopia mínimamente invasiva sin cicatrices y reduciendo al mínimo el tiempo de recuperación del paciente, también se aplica para acabar con otras patologías del pie como: los dedos en martillo, el quinto dedo varo (juanete de sastre), el neuroma de Morton (engrosamiento del nervio interdigital) y la metartastalgia (síndrome de la planta del pie).

Utilizando esta técnica también se puede combatir el alargamiento o acortamiento excesivo de los dedos.

Por último, otra de las ventajas de esta pionera técnica es que se puede aplicar a menores de edad ya que no afecta a los cartílagos de crecimiento, como otras intervenciones.

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