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Crece la resistencia de los piojos a los tratamientos

El mal uso de los productos para combatirlos ha producido cambios genéticos en estos parásitos que les han hecho resistentes a muchos de los peliculicidas más comunes

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11 de septiembre de 2017. 17:11h

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Eva Corada 11/9/2017

Leega septiembre y, con la vuelta al cole, un clásico del otoño son, por desgracia, los piojos. Dejando de un lado mitos infundados (como el que dice que periódicamente se «diseminan» en los colegios para fomentar el uso de tratamientos contra ellos), lo cierto no es que estos molestos parásitos de nuestro cuero cabelludo hayan proliferado más, sino que igual que sucede con las bacterias, con el tiempo han generado resistencia a los productos más habituales.

Pero, ¿cómo se ha llegado a esta situación? «Durante los últimos 20 años los piojos han desarrollado resistencia a casi todos los fármacos de primera línea. Éstas son debidas a mutaciones genéticas a nivel de los receptores a lo largo de los años con el uso de estos compuestos», explica Cristina Serrano, coordinadora del Grupo de Tricología de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Según esta experta, la resistencia a alguno de ellos como los piretroides (permetrinas y piretrinas) es generalizada, e implica la mutación del gen de la subunidad alfa del canal neuronal del sodio regido por voltaje, confiriendo una menor sensibilidad del canal. La resistencia a lindano es también muy frecuente, está mediada por mutaciones genéticas en el receptor de GABA, resultante en la disminución de la sensibilidad del receptor a los antagonistas del GABA18. Por contra, continúa, la resistencia a malation es muy poco frecuente.

Esto se refleja en diversos estudios publicados, según los cuales la eficacia de la permetrina 1% ha pasado de ser del 96% en 1985 a sólo el 55% en 2004 (Lebwohl M, Clark L, Levitt J. Tratamiento de los piojos basado en el ciclo vital, la resistencia y consideraciones de seguridad. «Pediatrics» 2007).

«Resulta interesante que la aparición de las mismas tiene una distribución geográfica: así, la resistencia a permetrinas ha sido establecida en distintas zonas de EE UU, mientras que a malation está presente en el Reino Unido, aunque se mantiene la utilidad de carbaril. Posiblemente la aparición de este tipo de situación está ligado al uso indiscriminado del mismo, de manera que se encuentra un claro paralelismo entre el tiempo de comercialización y su aparición: en EE UU las permetrinas llevan muchos años en el mercado mientras que el malation ha sido incorporado de forma reciente», continúa José Carlos Moreno, catedrático de Dermatología de la Universidad de Córdoba y jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Reina Sofía de la misma ciudad.

Para evitar estos problemas los expertos aconsejan, de una parte la aplicación simultánea o rotatoria de productos, y de otra, concienciar a familiares y sanitarios sobre lo inadecuado del uso indiscriminado, muchas veces con intención de realizar una falsa profilaxis, de antiparasitarios. Por eso, si llega un aviso del colegio de una plaga no hay que caer presa del pánico ni tratar indiscriminadamente a los niños con un pediculicida. Sólo hay que revisar más a menudo las cabezas y vigilar los signos que podrían indicar su presencia.

¿Por qué no se erradican?

La pediculosis capitis (piojos en la cabeza) ha existido de siempre. De hecho «es una de las enfermedades infecto-contagiosas más prevalentes, sobre todo en niños, y aunque puede existir durante todo el año, hay dos picos en verano y en otoño», dice Serrano.

Los tratamientos hechos de forma incorrecta y no constantes, la falta de diagnóstico en muchos casos (muchas infestaciones pasan por alto en la exploración y muchos casos de piojos son asintomáticos), la vergüenza por consultar, el no hacer despistaje en los colegios cuando se conoce un caso (por no ser un motivo de exclusión social) u opciones en el mercado de baja eficacia son causas de la no erradicación. A ello hay que sumarle, como apunta Serrano, el hecho de «no considerarse como un estigma social hoy en día y consultar más, por la aparición de centros específicos de tratamiento, etc, da la impresión de que han aumentado». «El piojo, como otras especies como pueden ser los mosquitos, se reproducen mejor en climas cálidos y los últimos veranos están siendo especialmente calurosos. Esto está favoreciendo, junto a su forma incorrecta de eliminación, que los piojos se reproduzcan más rápidamente», añade la doctora Álvarez-Viéitez, dermatóloga del Hospital Nuestra Señora del Rosario de Madrid.

Para que un tratamiento sea eficaz el protocolo correcto consiste en «aplicar una loción específica antipiojos sobre el cuero cabelludo seco, preferiblemente sin lavado previo, y dejarla actuar durante el tiempo recomendado para cada producto (de 15 a 30 minutos) manteniendolo tapado con un gorro plástico. A continuación, lavar la cabeza con champú pediculicida dejándolo actuar también unos minutos y, por último, y lo más importante –pero lo más costoso– pasar la lendrera para que salga el piojo y luego armarse de paciencia para ir pelo a pelo quitando las liendres de manera mecánica con unas pinzas o con las uñas», explica Álvarez-Viéitez, quien insiste en la importancia del último paso «porque sino irritaremos el cuero cabelludo del niño de manera gratuita, pues a los pocos días las liendres no retiradas eclosionaran en nuevos piojos».

Los mitos

El contagio puede producirse vía aérea: Los piojos saltan o vuelan de una cabeza a otra para propagarse y por eso son tan contagiosos.

Sólo anidan en el cabello sucio: Por eso, la falta de higiene propicia su aparición.

Prefieren el pelo largo al corto y los morenos a los rubios. Por ese motivo las infestaciones son más comunes entre las niñas.

Tener el pelo teñido evita el contagio: Hay menos propensión a que aniden si se lleva cabello tintado que natural porque no les gusta.

Cómo evitar el contagio

Las zonas preferidas de los piojos son, sobre todo, la nuca y la parte posterior de las orejas, donde la temperatura corporal es más elevada.

Cabello recogido

cuanto más corto el pelo menores posibilidades hay de contagios. Conviene recoger el pelo largo para evitar que la melena suelta llegue a rozar con el de otros niños.

Perfumado a diario

Después de lavar la cabeza conviene aplicar un suavizante o acondicionador. Al peinarse humedecer generosamente la cabeza con colonia o gomina.

Preventivos

Hay colonias y aerosoles farmacéuticos que se aplican directamente sobre el pelo, pero su uso diario está desatando polémica por las toxinas que contienen.

La realidad

No tiene alas. La forma de contagio proviene de juntar las cabezas o compartir elementos en contacto con el pelo, como peines, gorros, horquillas, etc.

Prefieren el pelo limpio, pues facilita su movimiento.

No tiene preferencia por la longitud, pero el contagio ocurre más en cabellos largos.

La infestación es independiente de si el pelo está tintado o no. La idea surge de la composición de los tintes con un pH elevado y amoniaco que pudiera por su toxicidad destruir al piojo adulto, pero no existe evidencia. científica.

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