Diez consejos para afrontar el cáncer

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larazón.es.  Madrid.

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17 de febrero de 2017. 11:39h

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Cuando nos diagnostican cáncer nos enfrentamos a una enfermedad en la que está demostrado que la actitud es fundamental para conseguir un mejor pronóstico. La psicóloga clínica y especialista en Psicooncología del Centro Médico Garos, Raquel Durán Castillejo, nos da unas pautas para afrontar la enfermedad. Nuestro modo de actuar en este momento puede conseguir mejorar nuestra calidad de vida e incluso prolongar los años de ésta, puesto que las emociones positivas ponen en marcha las defensas propias del organismo que, además del tratamiento, será algo esencial.

Sin embargo, solamente con escuchar la palabra cáncer ya se nos ponen los pelos de punta, aunque es necesario tener presente que desde hace ya varios años se sabe que el cáncer es una enfermedad contra la que se puede luchar y vencer en la mayoría de los casos.

En el momento que nos enfrentamos a esta enfermedad oímos muchos comentarios y opiniones de cómo debe ser nuestra actitud: “que tenemos que ser fuertes, positivos, que nosotros podemos con todo, que no nos podemos rendir, que hay que luchar...” pero pocas veces nos ofrecen un guión para conseguir todo esto en un momento en el que nos encontramos vulnerables y asustados.

Es cierto que la enfermedad no la podemos cambiar, pero sí podemos intervenir en cómo afrontar el proceso, por lo que algunas pautas y recomendaciones desde el punto de vista psicológico pueden ser tremendamente útiles en esta situación para conseguir un afrontamiento activo y una actitud positiva:

1. Realizar actividades que me hagan estar emocionalmente mejor, ¡Aunque no me apetezca! No tenemos que esperar a estar emocionalmente o físicamente bien para hacer ciertas cosas, LAS GANAS LAS TENEMOS QUE CREAR NOSOTROS MISMOS, y el ánimo vendrá después. Es momento de generar emociones positivas, para ello puedes escuchar tu música preferida, bailar, ir al cine, quedar con algunos amigos... etc. Usa tu creatividad, pero no olvides focalizar la atención en cuidarte.

2. Decirnos mensajes a nosotros mismos: racionales, positivos, lógicos y realistas, es lo que llamamos autoinstrucciones. Estas verbalizaciones dirigidas a uno mismo nos ayudarán a conseguir objetivos, dirigirnos, apoyarnos, frenarnos o mantener comportamientos que se estén llevando a cabo o que se deseen modificar. En ocasiones no solemos ser conscientes del poder que tienen estas autoverbalizaciones, pero en la mayoría de los casos pueden determinar cómo nos sentimos e incluso nuestra manera de actuar. Por ello, será muy útil entrenar y practicar esta herramienta. (ej. “Esto no va a poder conmigo”, “voy a luchar”).

3. No catastrofizar. No dejes que las emociones negativas te invadan. Tenemos que ser realistas y objetivos para poder manejar nuestras emociones. (“Aunque me noto más cansado, sé que es porque mi cuerpo está luchando para curarse”). Solo con tener una actitud positiva y seguridad de que podemos hacer algo para estar mejor, ya empezaremos a movilizar nuestras propias defensas.

4. Pregúntale todas tus dudas y miedos a tu médico. Las dudas y la incertidumbre, generan mucha ansiedad, por eso es muy importante que haya una buena comunicación con el equipo sanitario, de modo que tanto tú, como tus familiares, comprendáis en todo momento la información que necesitéis.

5. Persigue hábitos de vida saludables y conseguirás mayor energía y reducir tu cansancio. Para mantener nuestros niveles de energía altos, es importante dedicarnos tiempo a hacer algo de ejercicio físico (adaptado a nuestro cansancio y gustos), cuidar nuestra alimentación, así como relajarnos y descansar de una forma adecuada.

6. Busca apoyo en tus amigos y familiares. Comparte y verbaliza con tus seres queridos todas tus dudas y temores, eso ayudará entre otras cosas a disminuir tu carga emocional y organizar tus ideas. En ocasiones no lo hacemos por no preocuparles, pero es bueno tanto para ti como para los que te rodean, puesto que ellos también necesitan demostrarte su apoyo, amor y compañía.

7. Centrarse en el presente, en el día a día, y ponerse objetivos y metas muy a corto plazo. Para ello es bueno planificarse cada día. Te ayudará elaborar listas de las cosas que tienes que hacer para no posponer nada e ir cumpliendo nuestros objetivos. ¡Y no olvides premiarte cuando alcances tus pequeñas metas!

8. No dejar de hacer las cosas que hacíamos antes. Las podemos seguir haciendo, pero ajustándolas a nuestro nivel de cansancio.

9. Permitirnos los momentos de “bajón”. Es normal tener instantes de debilidad, tristeza y desesperanza, sin embargo, no por ello nos tenemos que rendir o pensar que somos más débiles. Tenemos que normalizar el llanto y la tristeza como emociones normales y adaptativas que forman parte de este proceso.

10. Hay que darle la importancia que tiene, pero nada más que la que tiene. Es una enfermedad que se puede tratar y a la que se puede vencer en muchos casos. Hay que tener en cuenta que se puede luchar contra ella, sin embargo, otras son inminentes. Es bueno que intentemos verlo como una situación transitoria a la que podemos plantar cara y salir más reforzados.

Todo lo recomendado anteriormente muchas veces no resulta fácil ponerlo en práctica, por ello es importante que sepas pedir ayuda a un psicólogo, para poder aprender técnicas que te ayuden a llevar mejor este proceso. Recuerda que, en este momento, pedir ayuda a un profesional es una muy buena forma de CUIDARSE A UNO MISMO.

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