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Salud
Salud / 17/10/2016 03:31 Alba Jiménez.  | Madrid .
Llega el primer fármaco exclusivo para curar la uveítis

El tratamiento biológico adalimumab hasta ahora no tenía una indicación aprobada para esta dolencia, que es responsable de cerca del 15% de los casos de ceguera que se producen en España

El fármaco biológico se administra dos veces al mes y no a diario como los corticoides clásicos y no tiene efectos secundarios
El fármaco biológico se administra dos veces al mes y no a diario como los corticoides clásicos y no tiene efectos secundarios

Antes de final de año, esto es, en apenas dos meses, «se aprobará el primer fármaco biológico con uso específico para uveítis, adalimumab, que actúa selectivamente sobre una proteína que está implicada en la inflamación del ojo». Así lo explica Alfredo Adán, presidente de la Sociedad Española de Inflamación Ocular (SEIO) y director del Instituto de Oftalmología (ICOF) del Hospital Clínic de Barcelona.

Sin duda una buena noticia celebrada esta semana con motivo del Día Mundial de la Visión, ya que la uveítis, que afecta a 47.000 personas en España, es una de las principales responsables de ceguera prevenibles, en concreto es de entre el 10 y el 15 por ciento de los casos. Son cifras que se desprenden de un estudio realizado por la Asociación de Pacientes de Uveítis (Auvea). Sin embargo, el 90 por ciento de la población desconoce en qué consiste. «Es una enfermedad invisible, muy desconocida por la población y por la comunidad médica», explica Silvia Matrai, presidenta de Auvea. «Sufres un deterioro muy rápido, de la agudeza y la calidad visual, como la profundidad, no puedes bajar las escaleras. Notas fenómenos extraños como luces, moscas, y tienes una visión borrosa constante», añade.

Jóvenes

Adán matiza que «se trata de la inflamación de una membrana que hay en el ojo (uvea) situada en contacto con la retina, y como ésta es la capa donde están las células que nos dan la visión, si se produce una inflamación de la uvea también se producirá en la retina y puede generar complicaciones de visión». Además, afecta a gente joven. «Yo empecé con apenas 30. Es tremendo el golpe a nivel laboral, social y familiar. Y también afecta a niños. Ver a una niña de siete años que ya no ve por un ojo y la ves jugando igual... es increíble», dice Silvia.

Tipos

Hay dos tipos de uveítis, una que afecta a pacientes que tienen una enfermedad también de tipo inmunológico y que afecta al ojo secundariamente, y otra en la que afectado sólo tiene el ojo inflamado, es decir, que afecta sólo al ojo. «También hay que considerar la enfermedad relacionada con el sistema inmunitario que nos defiende de agentes externos y en un momento puede actuar contra el propio organismo y las células que teóricamente nos tienen que defender, empiezan a atacar a otros órganos como puede ser el ojo», especifica el presidente de la SEIO. Y muchas veces el diagnóstico es un problema a la hora de evitar las nefastas consecuencias. «Se retrasa mucho porque podría ser una uveítis autoinmune y primero hay que descartar otras enfermedades que serían controlables y que harían mejorar la uveítis también. Hasta que se descarta que sea esa causa, hay que buscar otro origen, si es autoinmune te tienen que decir qué tipo tienes», explica Silvia.

A eso se suma que no siempre los síntomas son evidentes, ya que dentro de las uveítis hay algunas que «afectan a la parte más delante de la uvea y se ponen rojo. Son menos graves y se tratan mejor. Las otras que afectan a la retina, el ojo está blanco y externamente no hay sensación de inflamación, pero ve mal. Es decir, algunos síntomas son llamativos, pero otros no tanto y tardan más en ir al servicio de oftalmología. Por eso es importante tener unidades multidisciplinares, precisamente porque muchas veces hay enfermedades inmunes asociadas o infecciones y es importante que le vean distintas especialidades conjuntamente para valorar los tratamientos y mejorar el diagnóstico», matiza Adán.

Incomprensión

Los aspectos psicosociales también son importantes, porque los afectados sufren, pero los médicos no los perciben porque sólo les ven en consulta no a diario, «por lo que la colaboración entre asociación y comunidad médica es importante para que se incluyan en investigación básica de forma conjunta», continúa Silvia.

Lo mismo ocurre en casa. «La gente que nos cuida tampoco entiende qué nos pasa. Saben que cambiamos de carácter porque tomamos medicamentos que influyen en irritabilidad, pero no lo ven porque en nuestros ojos la apariencia es normal. Saben que sufrimos pero no lo entienden porque no pueden verlo. Y ellos también sufren».

Por eso son importantes logros como la aprobación de adalimumab, que si bien ya «existía como uso fuera de indicación para quienes todos los demás tratamientos no funcionaban, ahora tendrá una indicación propia. Y es que hasta hoy la primera línea de tratamiento son los corticoides que «tienen efectos secundarios importantes. Cuando no se puede controlar con ellos, se dan fármacos inmunosupresores que permiten reducir las dosis de corticoides pero también tienen efectos secundarios», aclara Adán. Algo que no ocurre con adalimumab que, además, se administra «dos veces al mes y no a diario como los corticoides, lo que es mucho mejor», concluye.

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