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Salud / 16/03/2017 09:19 Lydia Pérez.  | Madrid.
Nadia, dos años de calvario contra la anorexia
Nadia, dos años de calvario contra la anorexia

Madre coraje, así es como se podría definir a Sonia Nistal, un mujer que lleva luchando contra la anorexia de su hija, Nadia, dos años.

La joven comenzó con esta grave enfermedad a los 14 años y, después de estar 15 días sin comer, tuvo que ser ingresada en el Hospital Niño Jesús de Madrid que es el único de la capital que trata este tipo de trastorno alimenticio.

Según aseguró esta madre, el hospital “esta saturadísimo y no hay recursos suficientes”, por lo que su hija “salió de allí peor de lo que entró”. Después de mucho investigar, Sonia, encontró un hospital en Barcelona donde pudieron atenderla. En el Instituto de Trastornos Alimenticios (ITA) de Barcelona pasó ocho meses ingresada y “fue su salvación estar allí”.

Nadia se levanta todos los días temprano para ir al centro Privado Almed donde sigue un tratamiento muy estricto. Desayuna, se toma el “tente” (que es como llaman allí al tentempie) a mediodía y come allí. No está ni un momento sola, ni siquiera cuando tiene que ir al baño. En este centro de día, además, hacen diferentes terapias grupales e individuales que hacen que la joven, día a día, vaya a mejor. A las tres de la tarde Nadia, junto con su madre o su padre, sale del centro de día y se va al instituto Cervantes, uno de los pocos que tiene turnos de tarde para menores. Allí realiza las tareas normales de una adolescente, pero siempre bajo la sombra de un familiar que vigila que la niña lleve a rajatabla su tratamiento.

En casa de Sonia la puerta del baño está cerrada con un candado, además de esto, la joven tiene prohibida la entrada a la cocina cuando alguien de su familia esta haciendo la comida o preparando la mesa. Tampoco puede ir a hacer la compra porque le genera “ansiedad pensar que lo que estás cogiendo puede ser su cena de ese día”. Y es que, esta enfermedad limita la vida de los que la padecen y de los cuidadores, “la enfermedad se apodera de ellos, es como un demonio”.

Aparte del sufrimiento de los niños, hay que tener en cuenta el peso que llevan estos padres sobre sus espaldas, por eso Sonia reclama más información o “una terapia de padres” en la que se les oriente y se les enseñe a tratar a sus hijos, ya que aseguró que “no se sabe la magnitud de este problema hasta que no se vive”.

En estos dos años, la familia ha podido sobrellevar los gastos de los diversos tratamientos que necesita su hija gracias al seguro escolar que se ha hecho cargo de gran parte de ellos. Pero el tiempo es muy valioso y a Nadia se le está acabando. Ahora a la enfermedad de su hija se le suma otro problema, el tratamiento que necesita es privado y el tiempo mínimo para la recuperación de un paciente con anorexia es de cuatro años, aunque su seguro escolar se acaba en septiembre.

Sonia no piensa rendirse y está recogiendo firmas en la web change.org/anorexia para que su hija pueda recibir una atención adecuada en un hospital público, porque “los niños con anorexia tienen el mismo derecho a que se les trate en la Seguridad Social”, recuerda.

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