Vacunas: máxima cobertura en niños y suspenso en adultos

Con motivo de la Semana Internacional de la Vacunación, de nuevo salen a la luz las luces y las sombras del calendario vacunal de nuestro país. Mientras, en el resto del mundo se avanza en una mayor cobertura global

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24 de abril de 2017. 19:29h

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Un país de extremos. Al menos en el tema de las vacunas se cumple el tópico del todo o nada, pero con matices. España tiene uno de los mejores calendarios vacunales en edad pediátrica y la cobertura supera el 95% e incluso en algunas comunidades y enfermedades llega casi al 99%. Sin embargo, cuando uno se acerca a las cifras que se pueden extraer de este acto preventivo en adultos, salen a la luz las carencias de concienciación, ya que superan, como mucho el 50%, y en el caso de la inmunización estacional de la gripe.

¿En qué falla el sistema? ¿Cuándo se pierde la consciencia del rol preventivo que juegan las vacunas y qué se puede hacer para evitar esto? Con motivo de la Semana Internacional de la Vacunación, diferentes agentes sociales y médicos analizan esta situación. Desde la Organización Mundial de la Salud muestra su preocupación por cumplir las expectativas de que la cobertura global sea algún día una realidad, aunque se van consiguiendo pequeños hitos. Uno de los últimos ha sido reducir los casos de polio a tres países: Nigeria, Afganistán y Pakistán. Porque ese es y ha sido siempre el leitmotiv de la inmunización relegar al olvido terribles enfermedades que se cobraban vidas o mermaban la calidad de las mismas en quienes las padecían.

Desde Europa, también hay retos como eliminar los casos endémicos de sarampión y rubeola en 14 y 16 países, respectivamente. Ya que, según datos de la OMS, los casos de sarampión se han incrementado un 48% desde 2007 hasta 2013, hecho que ha supuesto una alarma generalizada y ha puesto en alerta a los sistemas sanitarios europeos. Así, justo esta semana Portugal confirmaba un fallecimiento por esta causa.

Prevenir para curar

Los expertos apuntan que «por cada euro invertido en vacunas, se ahorran entre cuatro y cinco en costes directos provocados por la infección contra la que protegen», subraya Amos García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV). El reto lo tienen en los adultos, ya que los pequeños ya cuentan con un calendario, que aunque sea de «mínimos», es referencia en Europa, «sólo superior a él está el del Reino Unido», explica Fernando Moraga-Llop, pediatra y vicepresidente primero de la AEV. Esto lo comenta porque los ingleses tienen incluida la vacuna contra el meningococo B rotavirus y gripe, «mientras que aquí tenemos la varicela», añade Moraga-Llop.

Con respecto a los movimientos antivacunas, García Rojas comenta que «la existencia de un 5% de niños no vacunados se circunscribe a colectivos en riesgo de exclusión social y a los padres que deciden no vacunar a sus hijos. Mientras que el descenso de la cobertura de vacunación en el adolescente se debe a la paulatina pérdida del contacto con el sistema sanitario según va ganando en autonomía», concluye el presidente de la AEV. Y es justo esa pérdida de cercanía con el médico el que propicia la brecha que crece hasta la edad adulta.

En este sentido, los expertos destacan a Italia con su «Calendario Vaccinale per la Vita», que desarrollaron en 2014. García Rojas asegura que «el hecho de que aparezca en la Unión Europea un calendario con estas características va a favorecer el debate sobre la importancia de este calendario para todas las etapas de la vida, lo cual es fundamental, puesto que es una necesidad objetiva». Por ello, añade que «las estrategias vacunales de los próximos años pasan por mejorar la concienciación sobre la vacunación en el adulto, y mejorar las coberturas vacunales. En España vacunamos muy bien en las primeras fases de la vida, pero en la edad adulta existe una laguna en torno a prevención. Debemos trabajar para reducir la brecha», concluye el experto.

Desde Semergen (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria), María Fernández Prada, miembro del grupo de trabajo de Actividades Preventivas y Salud Pública, argumenta que «la vacunación representa otra manera más de velar por nuestra salud al igual que la realización de ejercicio físico, tener una dieta adecuada o un sueño reparador, por ejemplo. De hecho, podríamos considerar la vacunación como un estilo de vida saludable que abarca cualquier edad y circunstancia de la persona». Y apunta el daño que hace «la tendencia en la población a pensar que “las vacunas son cosa de niños” y que en la edad adulta no es necesaria una buena inmunización».

Para evitar esto desde la AEV junto con otros agentes sociosanitarios quieren impulsar iniciativas como el dedicar un apartado en los historiales clínicos a las vacunas que se ponen los adultos y así saber frente a qué están inmunizados, «en los niños pequeños es una pregunta obligatoria en las consultas, pero en los adultos no. Si a mí me preguntan esto, no sabría qué responder», alude el presidente de la AEV. Sin embargo, Fernández Prada manifiesta que «la mayoría de las comunidades autónomas, por no decir todas, disponen de un registro propio de vacunación en la historia clínica electrónica de atención primaria que puede ser consultado desde cualquier punto sanitario de la geografía autonómica. Esto permite disponer de todo el histórico de vacunas del paciente desde la infancia más temprana a la edad adulta y ser capaz de evaluar y actualizar su calendario en cualquier momento y situación».

Otra de las argumentaciones es la falta de compromiso con la vacunación de los propios galenos. «El rol del médico sigue siendo un elemento importante para la mejora de las coberturas vacunales. Se ha demostrado que los pacientes de cupos correspondientes a médicos de Atención Primaria que se vacunan frente a la gripe, registran coberturas de vacunación mayores que aquellos cuyos médicos de referencia no se vacunan», explica la portavoz de Semergen.

Falta de conciencia

Por poner un ejemplo del escaso conocimiento de una de las vacunas a las que alude la portavoz de Semergen, en concreto contra el neumococo, sólo dos de cada 10 españoles saben que existe una

vacuna para protegerse frente a la neumonía, mientras que únicamente uno de cada 10 adultos más vulnerables a la neumonía en España asegura estar protegido por medio de la vacunación. Así lo recoge el estudio de mercado PneuVUE (Adult Pneumonia Vaccine Understanding in Europe), realizado por IPSOS Mori.

En este sentido, Federico Martinón, jefe de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago, considera que quizá debido a este desconocimiento la población «infravalora la neumonía como un riesgo para su salud y el grado de preocupación por contraer neumonía es bajo en España». Según PneuVUE, sólo le preocupa a un 43% de la población, y dentro del grupo definido clínicamente como de alto riesgo sólo un 11% considera estar expuesto a ese riesgo.

Por eso, «la labor de información del médico, desterrando con mensajes claros y veraces mitos en torno a la seguridad y eficacia de las vacunas, es un paso fundamental para mejorar las tasas de por sí bajas de vacunación en la población adulta que enfrentamos en España, y para la neumonía neumocócica en particular», resalta Ángel Gil, académico correspondiente de la Real Academia Nacional de Medicina. Porque, como manifiesta Moraga-Llop, «incluso existen vacunas como la de la hepatitis B y la del virus del papiloma humano (VPH) que logran evitar el cáncer», que al mismo tiempo concluye que «las vacunas junto con la potabilización del agua son las dos herramientas de salud pública que más vidas han salvado y que más han contribuido a la evolución de la sociedad».

CONTRA LAS ENFERMEDADES TROPICALES OLVIDADAS

La prevención contra patologías típicas de zonas del mundo menos favorecidas también son objeto de investigación de la industria farmacéutica. En la actualidad hay en marcha más de 109 proyectos de investigación de nuevos tratamientos y vacunas contra las llamadas enfermedades tropicales desatendidas (ETD), de los que el 90% se realizan en colaboración con medio centenar de universidades, organizaciones no gubernamentales y distintas entidades públicas y privadas. Éstos incluyen siete innovaciones radicales, que se hallan en sus últimas fases de desarrollo, contra la enfermedad de Chagas, el dengue, la enfermedad del sueño, la rabia, el tracoma y la filiariasis linfática.

Desde la Federación Internacional del Medicamento (Ifpma) han hecho públicos estos datos a través de la última edición del informe «Cumpliendo con nuestra parte. Innovando para luchar contra las ETD». Este documento pone en valor los ensayos y los trabajos de los proyectos en I+D enfocados a descubrir una nueva generación de tratamientos para las ETD, en el que participan los laboratorios y las patronales, entre ellas la española, Farmaindustria.

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