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«Vamos a tratar los tumores por su caracterización molecular»

Enrique Grande ha pasado casi 10 años trabajando en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid y ahora traslada su conocimiento a la sanidad privada, en el MD Anderson de Madrid. Es socio fundador del Grupo Español de Tumores Huérfanos e Infrecuentes y miembro del Grupo Español de Tumores Neuroendrocrinos.

  • Enrique Grande / Jefe de Oncología Médica MD Anderson Cancer Center Madrid
    Enrique Grande / Jefe de Oncología Médica MD Anderson Cancer Center Madrid / Cristina Bejarano

Tiempo de lectura 4 min.

06 de noviembre de 2017. 14:55h

Comentada
Pilar Pérez 6/11/2017

- En el grupo de tumores que aborda, los neuroendocrinos, ¿cuál es el nivel mundial que ocupa España?

-Hay que decir que el Grupo de Español de Tumores Neuroendocrinos (Getne) en realidad, es uno de los más importantes a nivel mundial, con un volumen y una calidad, porque no decirlo, superior al resto de vecinos europeos y también al del EE UU. Así, hemos sido uno de los más activos en la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO).

-¿Qué ha supuesto cambiar la bata del Hospital Ramón y Cajal por la del MD Anderson?

-Lo primero es apuntar la accesibilidad a las nuevas tecnologías; aquí destacaría el uso de los radionúcleos –tanto en diagnóstico como terapéuticos–. Así, el acceso a éstos en concreto desde la sanidad pública se ve limitado. En MD Anderson vamos a poder ofertarlo, de forma más amplia, a los pacientes. Desde el punto de vista asistencial no cambia nada, porque tenemos la oportunidad de ofrecer estos fármacos aprobados y los ensayos clínicos en que se puedan incluir, pero hay un cambio en cuanto a la caracterización molecular de los pacientes.

-¿En qué consiste esto último?

-Aquí vamos a poder secuenciar las mutaciones y resto de alteraciones génicas en los pacientes con tumores neuroendocrinos. De tal manera, que los pacientes van a poder tener la oportunidad de ser testados para las alteraciones moleculares que puedan llevarnos a ofrecer terapias dirigidas ad hoc para ellos.

-O sea, hablamos de conocer el «árbol genealógico» del tumor, ¿es así?

-Eso es. Generalmente los tumores se tratan por su lugar de origen primero, y por su apellido después, esto es, el tipo de célula que lo compone. Pues en el MD Anderson vamos a intentar ir un paso más allá, y eso consiste en ir hacia el segundo apellido: las alteraciones moleculares que guían el desarrollo de ese tumor. Para el paciente es una cuestión de oportunidades, que en vez de ser tratado exclusivamente por lo que viene marcado en la guía clínica correspondiente va a tener la ocasión de serlo por la alteración molecular concreta que gobierna su tumor.

-Mencionaba los radionucleidos. ¿En qué consisten estas herramientas y qué novedades hay?

-Hemos trasvasado la idea de los tumores de tiroides, en los que se diferencia entre yodo sensibles (90%) e insensibles (10%). Esto es, vamos a establecer la diferencia en los tumores neuroendocrinos entre los que responden al lutecio y los que no. Se trata de usar los radionucleidos unidos al fármaco para ver dónde está el tumor y luego como vehículo para llevar el medicamento hasta él.

-Supongo que esto, junto a otros recursos, son las novedades en este tipo de tumores. ¿Me puede resumir cuáles tienen en la actualidad?

-En la actualidad, a lo que ya teníamos hace 10 años vienen a sumarse fármacos inhibidores de MTOR, inhibidores de la formación de vasos sanguíneos, inhibidores de la producción de la serotonina y quizás lo más relevante son los radionucleidos. Tenemos un fármaco que se llama Lutathera (lutecio dotatate), que consiste en introducir el concepto de teranóstico en el mundo de los tumores neuroendocrinos. Nos aprovechamos de una cualidad de éstos, que es la expresión en su membrana celular los receptores de somastatina para que a ellos se peguen los fosforitos (visibles en una tomografía) y sirvan para diagnosticar y tratar, en diferentes fases.

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