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El yihadismo se ha convertido en el principal enemigo para la estabilidad de Occidente, de las sociedades democráticas que tienen su base en los principios del Cristianismo. Miles de personas están en la primera línea del combate contra esta amenaza. Los medios de comunicación se deben empeñar, bajo los principios de contar la verdad y denunciar los ataques a la libertad, en este combate global.

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El portavoz del EI se baja del pedestal divino y pide a sus combatientes que luchen sin esperar milagros
| 15/07/2017 08:01
El portavoz del EI se baja del pedestal divino y pide a sus combatientes que luchen sin esperar milagros

El portavoz del Estado Islámico, Abul Hasan al Mujahir, trata de convertir, en el último número de la revista oficial de la banda, el número 11 de “Rumiyah” (“Roma” en árabe) las derrotas en victorias y, como todo lo que hacen, según aseguran, es porque así se lo ha ordenado Alá, viene a decir que “sin recibir palos no se entra en el paraíso”. Lo que cambian las palabras y los tonos en pocos meses.

El yihadista propone a sus moujahidines (combatientes) que “realicen emboscadas y coloquen dispositivos explosivos; dividan las cabezas de los enemigos golpeándolos con balas de francotiradores y exterminan a sus multitudes con una tormenta de explosiones”.

Hace un llamamiento a los terroristas que se esconden en Europa, América, Rusia, Australia y en otros lugares para que realicen ataques de todo tipo porque, les recuerda, “el paraíso está a la sombra de la espada”.

Como el número de presos yihadistas crece día a día (España es uno de los paises occidentales con una mayor población reclusa islamista), les dice que no les han olvidado y les pide que tengan “paciencia y firmeza”. “Con el permiso de Alá, no escatimaremos ningún esfuerzo para rescataros”.

“Doy testimonio de que no hay más dios que Alá, solo y sin compañero, y testigo de que Muhammad (Mahoma) es su esclavo y mensajero, a quien Alá envió con la espada”, proclama. Para a continuación, en una extensa explicación en la que dice una cosa y la contraria, subraya que si Alá hubiera querido ya tendrían su gran Califato Mundial, habrían logrado la victoria, pero que fue precisamente ese dios el que ordenó la yihad (lucha armada) para “probar a algunos de ustedes sobre los otros. Y aquellos que son muertos en la causa de Alá, nunca desperdiciarán sus obras”. En una palabra, que hay que luchar sin esperar milagros.

“Oh Señor de la Casa, busco el perdón y el arrepentimiento

Llévanos por tu Poder a lo que es correcto. Coloca sobre nosotros por tu gracia la corona de la victoria y a los infieles mándales el tormento (...) ustedes (los soldados del Califato) han sabido que esta morada es sólo una morada de juicio y tribulación (...) Así que a través de su constancia y paciencia el Islam será honrado y los musulmanes y su Estado obtendrán la victoria (...) De hecho, la victoria requiere solamente de una hora de paciencia y entonces el resultado final será tuyo, con el permiso de Alá”. El párrafo, desde luego, no tiene desperdicio. Que sirva para arengar a las tropas...

Sobre el autor
Jesús María Zuloaga Subdirector de LA RAZÓN, he dedicado los últimos 31 años a la información sobre las bandas terroristas que constituían una amenaza para España, en especial ETA. Ahora, me ocupo, junto con otros compañeros del diario, del problema del yihadismo
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