Blogs

Soy anti San Valentín... ¡Y una leche!

Soy anti San Valentín... ¡Y una leche!
Soy anti San Valentín... ¡Y una leche!larazon

«San Valentín es todos los días del año», «no necesito que nadie me diga cuándo tengo que demostrarle a alguien que le quiero», «es todo una estrategia comercial para que consumamos»... Os suenan estas frases verdad. Sí, quedan muy bien cuando las dices pero no te lo crees ni tú. Y ahora es cuando todos me colmáis de piropos varios. Reflexionemos:

No, San Valentín no es todos los días del año, es el 14 de febrero. Igual que el Día del Padre es el 19 de marzo y el de la Madre es el primer domingo de mayo y punto (cualquiera les lleva la contraria). Y no te veo yo diciéndole a tu hijo de cuatro años «mira cariño voy a romper y a tirar tu especie de cenicero de barro pintando de veinte colores distintos porque esto es un invento comercial y a mí no me va». Tampoco te veo pisoteando el ramo de floresque tu pareja ha comprado expresamente para que te lo regalen los niños el domingo mientras gritas: «¿Por qué no me lo regalasteis el lunes pasado, por qué? ¡Ahora tengo que quemarlas!». Pero una cosa te digo, si eres capaz de hacer alguna de estas cosas, háztelo mirar.

Pues el Día de los Enamorados, más de lo mismo. Que a tu pareja le da por hacerte una cena romántica sorpresa, tu coges el mantel en plan David Copperfield (el Mago Pop y Dynamo están a otras cosas) y lo haces desaparecer... a él y a la cena. ¡En qué estará pensando!. Es más, si un anti San Valentín llega a casa y se encuentra a su chica o chico con una botellita de vino y ropa sexy, se enfadará y mucho. Dará un portazo y se irá a dormir a la otra habitación.

Aunque a mí la excusa que más me gusta es la del consumismo puro y duro, la de esto es un invento para que compremos. Eso sí, luego nos tiramos un año esperando a que llegue el «Blackfriday», el «Cibermonday», las rebajas de enero o el Día sin IVA. Eso no es consumir, no. Y esos días no nos engañan, para nada.

Y luego están los «lovers» de San Valentín. Sí, sí, son esos que todos los años lo celebran y todos los 14 de febrero terminan discutiendo. Llámalo tradición, llámalo cagada, siempre acaba mal. A ver, si tienes pensado regalarle a tu pareja un cinturón para reducir abdomen ya te digo que muy buena idea no es. Tampoco lo es llegar con una aspiradora último modelo o una plancha de esas con vapor que te hacen hasta una limpieza de cutis. Si es alérgica a las flores... las rosas quizá no. Para que lo entiendas, las mujeres somos así: Si estoy a dieta, ni se te ocurra regalarme bombones. Pero si no me los regalas pensaré que me estás llamando gorda. ¿A qué es sencillo?

A estas alturas ya habréis adivinado que soy «anti san valentina». ¿Por qué? Porque sí. O te gusta o no te gusta, no hay más. Eso sí, espero que mi marido se estire y me haga un buen regalo. ¡Es broma!... Bueno, tú por si acaso compra algo.