Esquí

¿A qué edad se recomienda que los niños empiecen a esquiar?

¿A qué edad se recomienda que los niños empiecen a esquiar?
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Los locos por el esquí tienen prisa por que sus hijos aprendan a esquiar... bien porque quieren esquiar con ellos, o bien porque si no... ¿qué hacemos con los niños cuando queremos esquiar?

He estado investigando un poco sobre esto, porque ¡he oído de todo! Algunos dicen que cuanto antes mejor, porque los niños son esponjas que aprenden muy pronto. Otros (la mayoría) sin embargo, apuestan por esperar un poco, hasta los 5 o 6 años.

Primero, por motivos físicos: porque los más pequeños no tienen la fuerza, la energía ni el desarrollo psicomotriz suficiente, y se pueden hacer daño. Segundo, porque a los 5 o 6 años entienden mejor lo que les explica el monitor, lo asimilan e intentan aplicar mejor. Un monitor incluso me dijo que en un cursillo a los 5 o 6 años aprenden más que en todos los cursillos que hayan podido dar antes juntos. Un poco “tirar el dinero” por impaciente. Tercero, porque antes de los 5 años, si el niño no se siente con fuerzas o se cansa mucho, puede coger manía al deporte. Y entonces sí que nos va a costar disfrutar con ellos de una jornada de esquí.

Parece entonces que lo recomendable es esperar un poco, y cuando llegue el momento, contratar un monitor particular o para unos pocos con los que tu hijo se sienta cómodo y que permita al monitor estar pendiente de su aprendizaje, de su estado de ánimo, de sus avances... que no sea “una oveja más” y se pueda sentir un poco desamparado.

También es recomendable no elegir un día de frío extremo, y protegerle bien con crema con protección solar, gafas de ventisca, ropa adecuada, casco... y empezar por el esquí y no por el snowboard. Esto último porque para ellos es más fácil encontrar el equilibrio, no sólo porque se manejan de frente y no de lado, sino también porque tienen un esquí para cada pierna y no tienen que llevar las dos unidas, a lo que no están acostumbrados.

Lo que no debe hacerse (aunque nos pese a veces) es obligarle a esquiar. Debe ser para ellos un juego, no una obligación. Seguro que si ve a sus padres o hermanos esquiar él mismo lo pedirá, pero hay que tener paciencia.

¿Y qué podemos hacer mientras los niños crecen? Lo ideal es que vaya tomando contacto con la nieve. Que juegue en la nieve, que disfrute de ella, que haga bajadas en trineo... Una alternativa, no barata pero sí práctica son los jardines de nieve, que cada vez proliferan más en las estaciones de esquí. Los más pequeños disfrutan de actividades lúdicas como pintar, cuentacuentos y otros juegos y cuando salen al “patio” se ponen los esquíes y hacen algún ejercicio bajo la supervisión de varios monitores.

Y sin darnos cuenta empezarán a esquiar mejor que nosotros.

¡Felices vacaciones familiares!