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De charco en charco

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¿Tu hijo se come las uñas? Algunos consejos para ayudarle.

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Sobre el autor

Tania Villate Consonni

Siempre me ha gustado escribir, comunicar... compartir. Abogada y Agente de Propiedad Industrial de formación y profesión hasta que me convertí en madre de familia numerosa, lápiz y papel siempre me han acompañado. Desde entonces mi atención se ha centrado en el mundo de los niños. Me preocupa la seguridad de los niños y me apasiona la moda, la decoración, descubrir formas formas en las que disfrutar del ocio en familia... es un universo mágico que nunca deja de sorprenderme.

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Es bastante común que, sobretodo los niños en edad preescolar, empiecen a morderse las uñas y normalmente es como hábito nervioso, al igual que otras conductas como tirarse del cabello, rechinar los dientes o chuparse el dedo. ¿Sabías que se llama Onicofagia Infantil? Lo malo es que el hábito de morderse las uñas es difícil de eliminar y es el que más se prolonga, en muchos casos hasta la edad adulta.

Por eso lo primero que hay que hacer cuando detectamos que el niño se está mordiendo las uñas es observar cuándo lo hace: qué situación lo provoca y cómo lo hace. Si es por una situación concreta de nervios como un cumpleaños, en el parque, en el colegio... o si puede ser motivado por algo más duradero como un divorcio o un cambio de colegio. Es importante también ver si lo hace de forma consciente o sin darse cuenta cuando está distraído.

De esta forma podremos estar más atentos a esas situaciones concretas y ver si el niño está pasando por un mal momento y necesita ayuda. Hablar de ello, de por qué lo hace, puede ayudarle a liberar tensión.

Morderse las uñas es un hábito que hasta para los adultos es muy difícil dejar, porque suele ser un acto inconsciente. Por eso, será difícil que de un día para otro el niño deje de hacerlo. Sin embargo, podemos ir minimizando este hábito siguiendo algunos consejos.

- Mejor que lleve siempre las uñas cortas, para evitar que se le rompan y crezca la tentación.

- Es recomendable que lleven las manos limpias para evitar la exposición a gérmenes.

- Debe dormir las horas suficientes. No hacerlo es motivo de nerviosismo, estado que no ayuda nada a dejar el hábito.

- No le riñas ni le recrimines ni le des manotazos. Es un hábito contra el que hay que luchar de manera indirecta. Si le castigas o le gritas lo único que consigues es incrementar su ansiedad.

- Sí puedes poner límites a ese hábito, como por ejemplo que no se las muerda en la mesa.

- En situaciones propicias al hábito, intenta distraerle. Que haga otra cosa, que tenga las manos ocupadas.

- También le puedes hablar de los inconvenientes o peligros de morderse las uñas, como una posible infección o que se te deformen los dedos (a las niñas les impacta bastante decirles que se te quedan dedos torcidos de bruja y luego no te puedes pintar las uñas). Enseñarle fotos de dedos torcidos en Internet es una opción pero cuidado, hay imágenes en Internet que son demasiado impactantes, mejor seleccionar la foto a solas.

- Si el niño es consciente y también quiere parar, ayúdale y “pacta” un método: avisarle cuando lo esté haciendo, un gesto o palabra clave delante de otra gente para no llamar la atención... Este es el momento también de aplicarle una solución amarga en las uñas para recordarle que no debe mordérselas. Si se la aplicas “a la fuerza” no va a servir de nada.

- A muchas niñas les ayuda llevar las uñas pintadas y arregladas. Les gusta verse las manos bonitas y no quieren estropearlas.

- Felicítale cuando consiga no morderse las uñas durante unos días. Reforzará su autoestima y la motivará a no hacerlo más.

En cualquier caso, si notas que se muerde las uñas hasta que se hace daño o sangre, si lo hace de forma compulsiva o agresiva, puede deberse a una ansiedad excesiva. Entonces deberías consultar al pediatra.

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