Blogs

La muerte súbita no es inevitable

La muerte súbita no es inevitable
La muerte súbita no es inevitablelarazon

Por Rubén Campo Gonzalez, fundador del Proyecto Salvavidas

Llamada gratuita 900 670 112

Cada año en España se estima que 30.000 personas fallecen de muerte súbita fuera del entorno hospitalario, siendo esta la principal causa de mortalidad en nuestro país. Debido a esto, desde hace varios años se están instalando desfibriladores en todo tipo de lugares ya que son elementos vitales para poder salvar vidas, y es que los desfibriladores semiautomáticos han nacido para que cualquier persona los pueda utilizar. Gracias a su diseño orientado al uso por parte de personal no sanitario, resulta imposible hacer daño a una persona sana ya que estos equipos analizan, antes de dar cualquier descarga, el ritmo cardiaco del paciente y sólo en el caso de que éste se encuentre en parada cardiaca, se habilita el botón de descarga.

La importancia de disponer cerca de desfibriladores es tal, que si hubiera un desfibrilador al lado de cada extintor se podrían llegar a salvar 4.500 vidas cada año y es que, actuar con estos equipos, aumenta hasta un 70% las probabilidades de supervivencia.

Una vida sabemos que no tiene precio y el coste de los desfibriladores frente al beneficio que puede llegar a aportar su uso es muy bajo.

Siempre se recomienda la instalación del desfibrilador en un lugar visible y accesible, como puede ser una vitrina especial, con su correspondiente señalización, para que, en caso de que se de la necesidad de usarlo, todo el mundo pueda saber dónde está y sea sencillo encontrarlo.

Otro de los aspectos a tener en cuenta al adquirir este aparato es el mantenimiento que puede necesitar y es que tanto el los electrodos que se colocan en el pecho del paciente como las baterías deben ser renovadas tanto después de un uso como por caducidad de ambos.

Los parches o electrodos poseen un gel especial que permite que se adhieran al pecho del paciente, pero con el paso del tiempo este gel pierde la adherencia, lo que hace que su duración sea finita.

Las baterías, normalmente no recargables, tienen una vida útil limitada que puede variar en años y precios según el desfibrilador instalado, por lo que son extremos a tener en cuenta en el momento de su adquisición.

Desde el Proyecto Salvavidas siempre recomendamos adquirir los packs de cardioprotección que además del desfibrilador incluyen accesorios, mantenimiento e incluso la formación en soporte vital básico y manejo de desfibrilador, homologada por las correspondientes CCAA.

La formación en soporte vital básico y manejo de desfibrilador debe impartirse por personal formado y con dilatada experiencia, como lo son nuestros monitores, y debería incluir reanimación cardiopulmonar (RCP), manejo del desfibrilador y primeros auxilios, para que las personas susceptibles de usar el desfibrilador estén totalmente familiarizadas con su uso y fuera necesario recurrir a él.

Cada una de las CCAA tiene además una legislación distinta (o directamente no tienen) respecto a la instalación y uso de desfibriladores que es importante conocer tanto a la hora de adquirir el desfibrilador, como en el momento de optar por la formación homologada, por lo que se recomienda siempre acudir a alguna empresa líder que pueda asesorar convenientemente de todos estos puntos.

A la hora de adquirir un desfibrilador existen muchas alternativas a la compra clásica, en base a las necesidades de la empresa, entidad o persona que quiera adquirirlo.

Por una parte existe Renting con un precio de 50€/mes, que permite que la empresa adquiera lo que necesite, sin preocuparse de instalación, mantenimiento, seguros y certificación.

Por otra parte, desde Proyecto Salvavidas, con el fin de que cualquier entidad pueda tener acceso a su adquisición sin que el factor económico sea un inconveniente, hemos desarrollado una serie de campañas sociales que han permitido a más de 1000 entidades disponer de desfibrilador en sus instalaciones.

La campaña de venta de pulseras Salvavidas, diseñadas por Kukuxumusu, ha permitido a muchísimos centros educativos, deportivos y sociales, disponer de un desfibrilador en sus instalaciones gracias al compromiso de todos.

La alternativa a las pulseras salvavidas es el Cardiovending, una fórmula innovadora que permite asociar desfibriladores a las máquinas de vending, de tal forma que con un mínimo incremento de precio de los productos de estas máquinas se paga el alquiler del aparato.

Al Cardiovending no sólo han recurrido empresas privadas con gran acogida de la iniciativa por parte de sus empleados, sino que también numerosos municipios de toda España, como Alcorcón o Chiclana, ha instalado desfibriladores en sus centros públicos y ha formado al personal de los mismos.

Esperamos que en los próximos años se alcancen los ratios de instalación existentes en los países del norte de Europa y que se siga trabajando desde los colegios para que la formación en reanimación cardiopulmonar llegue a todos los sectores.