• 1

El rincón del politólogo

Los jóvenes politólogos Luis Lorente, David Muñoz Lagarejos y Carlos Navarro analizan la realidad descubriendo las ideas, los procesos y los movimientos sociales y políticos que hay detrás, y que nos ayudan a entender el presente.

  • Image

Agridulce 72ª Asamblea General de la ONU

true

Sobre el autor

Luis Lorente, David Muñoz Lagarejos y Carlos Navarro

Luis Lorente - Socialdemócrata porque creo en la justicia social y en la economía social de mercado. Europeísta e internacionalista. David Muñoz Lagarejos - Liberal por voluntad propia. En constante movimiento en la batalla de las ideas en defensa de la Libertad. Y Carlos Navarro - Estudiante de Ciencias Políticas en la UV. Militante del PP y co-fundador de Ágora Libertaria. También SFL.

ETIQUETAS

Por Carlos Navarro Ahicart

Hoy, 25 de septiembre, finaliza la 72º Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, que ha durado nada menos que 6 días de intenso debate general. Un debate cuyos temas más relevantes han ido de la mano de las intervenciones más polémicas y reseñables de la sesión. Se ha hablado de Venezuela, de Corea del Norte, de Siria y de financiación. Y creo que podemos decir que la ONU se encuentra hoy en una situación, cuanto menos, comprometida de cara a su actividad futura.

El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, daba un magnífico discurso frente a la Asamblea que basó sobre tres pilares fundamentales: la soberanía nacional, la importancia de la ONU y la política exterior. Durante el mismo, Trump puso en valor la estructura política del Estado-nación e instó a la ONU a respetar la de los Estados miembros de la organización, dejando claro desde el principio que el espíritu de la misma es la libre cooperación y colaboración entre países soberanos y no la dilución de estos en una megaestructura supraestatal que controle absolutamente todos los aspectos de sus políticas. Hizo hincapié en que, no obstante, la ONU representa un agente internacional esencial sin el cual la (parcial) paz mundial no podría asegurarse, y habló de potenciar este rasgo identificativo en los tiempos que corren.

Y, cómo no, envió un par de mensajes a los gobernantes de Venezuela, Corea del Norte y Siria. Apuntó, convenientemente, que el gran problema de Venezuela es -aparte de Maduro- el socialismo y el seguimiento a rajatabla de sus preceptos, dejando de lado la necesaria búsqueda de la libertad y los valores democráticos occidentales; advirtió a Kim “Rocketman” Jong-un de que sembrará “la destrucción total” sobre su país si las amenazas y la escalada nuclear continúan, instando a la ONU a aplicar más sanciones para cercar al régimen norcoreano; y afirmó que Al-Asad es un dictador que masacra a su pueblo mientras la situación de guerra civil en Siria empeora de forma insostenible. Un debate que, sin duda, da para más de un artículo al respecto.

La otra intervención que dejó patidifusa a la Asamblea fue la de la Primera Ministra de Reino Unido, Theresa May. La líder británica alertó a la ONU de que la confianza de los Estados miembros en la organización está en horas bajas, especialmente de aquellos que más aportan. Y, siendo Reino Unido el segundo (detrás de EEUU, cosa que Trump también se encargó de dejar bien clara en su discurso), las palabras de la Primera Ministra fueron todo un ice bucket challenge para los allí presentes. Aunque elogió el proyecto renovador del Secretario General Gutiérrez y sus intenciones por hacer la de la ONU una organización más transparente, May advirtió de que el 30% de sus aportaciones a la misma (un 0.7% del PIB nacional) dependerá de si las agencias que la conforman logran resultados eficaces y reales durante sus diversas misiones. Esa, según ella, será la forma que tendrá la ONU de recobrar la confianza de Reino Unido para que sus compromisos financieros continúen intactos, así como la ayuda del ejército británico para garantizar el éxito de las misiones de paz de los cascos azules de la organización.

En definitiva, la ONU va a tener que esforzarse, y mucho, si quiere tener a sus principales “mecenas” contentos (algo que, sin duda, necesita). Trump y May han dejado más que claras sus posturas: una política exterior efectiva contra los regímenes que amenazan la paz mundial y un compromiso inquebrantable con el espíritu de la organización y la consecución de sus objetivos. El tablero mundial ya no es el que era con las concesiones de Obama y la suavidad de sus formas. Las problemáticas requieren cambios reales y drásticos que, por suerte, los nuevos líderes mundiales están por la labor de adoptar.

Contenido relacionado

Red de Blogs

Otro blogs

Últimas noticias