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Liberalismo y riqueza

Liberalismo y riqueza
Liberalismo y riquezalarazon

Por David Muñoz Lagarejos

La libertad económica es el camino que consigue mayor prosperidad para el mundo y así se ha demostrado a lo largo de estos últimos siglos, desde la Revolución Industrial y el comienzo del capitalismo. Los hay que confunden capitalismo y libertad económica con corrupción; así, dicen que mayor libertad económica se relaciona con mayor corrupción, cuando es lo contrario: a mayor libertad económica, generalmente menor (percepción de) corrupción.

Los hay que también relacionan la libertad económica con la devoción por el dinero, relacionando dicha devoción con el capitalismo «salvaje» y el «neoliberalismo» y la ‘falacia de la economía como juego de suma cero’, achacando la riqueza de unos con esa devoción por el dinero, por lo cual empobrecen a otros. Con esto, mienten cuando dicen que mayor libertad económica es mayor pobreza, o dicho de otro modo, mayor libertad económica es mayor riqueza, pero solo para unos cuántos, a los que llaman la élite o «los menos». La realidad es bien diferente: aquellos países con mayor libertad económica gozan de mayor riqueza para todas las capas de su población. Y es la libertad económica, junto a la globalización, la que está eliminando la pobreza extrema en el mundo.

Fue el sociólogo alemán Franz Oppenheimer quien habló de los ‘medios económicos’ y los ‘medios políticos’ como caminos para acumular riqueza. Para Oppenheimer, los medios económicos son “el intercambio del trabajo de una persona por el trabajo de otra”; es decir, son voluntarios y pacíficos. Es la riqueza que proviene del comercio, del intercambio voluntario entre individuos, de servir en un mercado libre. En frente están los medios políticos, que son “la indebida apropiación del trabajo de los demás”; es decir, se trata de medios coactivos, del uso de la fuerza, el robo, el saqueo y la corrupción.

El liberalismo solo considera moral a los medios económicos. Como he dicho anteriormente, muchos relacionan capitalismo y libertad económica con corrupción y riqueza per se. Nada más lejos de la realidad. Cualquier liberal aboga por el uso de los medios económicos: acumular riqueza sirviendo a los demás mediante el mercado libre y el comercio. Sin servir a los demás solo se puede acumular riqueza de una forma antiliberal: utilizando la fuerza y la violencia, utilizando los medios políticos.

Es por ello que el capitalismo de libre mercado, el cual yo defiendo, no defiende la empresa privada per se. Defiende la empresa privada dentro de un marco institucional de libertad económica y competencia; es decir, en términos de Oppenheimer, defiende los medios económicos en contraposición de los medios políticos.